(45) Resistid y haced de la salah vuestra fortaleza, pues a los humildes no les resulta una carga.
Sura 2 – al Baqarah

El término utilizado en esta y otras aleyas del Qur-an es sabr صَبْر, del verbo sabara صَبَرَ, que significa –paciencia, resistencia, impedir la precipitación, como en la expresión شَهْرُ الصَبْرِ El mes del ayuno, el mes en el que debemos luchar contra el deseo de comer, de beber o de tener relaciones con nuestro cónyuge.

Llevados por el contexto general en el que aparece este término, hemos preferido traducirlo por –resistir o resistencia, los que resisten.

El problema fundamental de traducirlo por paciencia o pacientes estriba en el hecho de que el término “paciencia” denota pasividad, sufrir pasivamente un contratiempo, un dolor o una dificultad, mientras que el término árabe sabr denota actividad, lucha, enfrentarse activamente contra una dificultad, resistir.

El creyente debe luchar contra la pereza, la desidia, el miedo, la comodidad, la negligencia, las tentaciones, así como contra el susurro del qarin interior y exterior (ver artículo XII). Para esta lucha hace falta una gran determinación, hace falta oponer una gran resistencia para impedir que todos esos elementos venenosos entren en nuestro castillo del iman y lo destruyan.

El término sabr significa, pues, firmeza, perseverancia, tenacidad. Cualidades éstas imprescindibles para salir victoriosos de los ataques de Iblis, de su infantería y de su caballería. El Qur-an nos proyecta esta y otras imágenes parecidas para hacernos caer en la cuenta de que se trata de una lucha, de una guerra sin cuartel para la que no hay mejor arma que la determinación, la resistencia… sabr.