El término árabe que normalmente se traduce por becerro es al ‘iyl العِجل, que deriva del verbo ‘ayala عَجَلَ, que significa se apresuró, fue muy rápido, se precipitó. Y este es el significado o la razón de que la gente de Musa se olvidase de lo que le habían prometido al Profeta, de que le esperarían a que regresase sin transgredir los límites que él les había marcado y se mantendrían en estado de adoración. Sin embargo, se cansaron de esperar. Tenían prisa por acariciar el Jardín prometido y se pusieron a bailar y a cantar, a fornicar, a dar rienda suelta a las cuadrigas de sus deseos y a adorar al becerro, al ‘iyl, movidos por la precipitación:

(86) Regresó entonces Musa a su gente airado y afligido, y les dijo: “¡Gente mía! ¿Acaso no os hizo vuestro Señor una hermosa promesa? ¿Se os ha hecho larga la espera o es que queréis que se desate la ira de vuestro Señor? Habéis faltado a vuestro compromiso.”
Sura 20 – Ta Ha

Acaso “Se os ha hecho larga la espera.” Es el apresuramiento, la falta de paciencia, lo que nos arroja a la desesperación o a la negligencia.

Si hay un jardín maravilloso esperándonos, lo quiero ahora, no puedo esperar 50 ó 60 años a morir y a resucitar. Resulta demasiado complicado. Una esperanza a años vista. Organicémoslo ya. Demos rienda suelta a nuestros deseos. Disfrutemos de todos los placeres prohibidos. Hagámoslos permitidos:

(88) E hizo que emanara para ellos el cuerpo de un becerro que mugía. Dijeron: “Éste es vuestro ilah y el ilah de Musa, pero lo ha olvidado.”
Sura 20 – Ta Ha

Revivamos los viejos ídolos, el chamanismo, la magia, las buenas relaciones con los yin. Abandonemos el camino profético que nos prohíbe ser felices, disfrutar del Jardín en dunia.

Es el apresuramiento, la precipitación, el ‘ayal عَجَل lo que nos saca del camino de rectitud. El ‘ayal nos lleva a adorar al ‘iyl. Tenemos que resistir (el verdadero significa de paciencia) y mantenernos firmes en el compromiso con Allah el Altísimo de no adorar a otro que a Él, aunque tarde Musa más de lo acordado.

No corramos hacia nuestra propia perdición por querer alcanzar el bien antes de tiempo:

(37) El hombre –insan– ha sido creado de tal forma que es siempre dado a la premura, a la precipitación. “Os mostraré Mis signos, no os impacientéis.”
Sura 21 – al Anbiya
(14) ¡Gustad vuestro tormento! Eso era a lo que os apresurabais.
Sura 51 – adh Dhariyyat