Esta frase llamada basmala بسملة‎ no forma parte del Qur-an, no es una aleya más. Las suras coránicas son bloques independientes unos de otros aunque estén íntimamente ligados entre sí, portadores de significados precisos. La sura 9 at-Tawbah, por ejemplo, comienza sin ella. Algunos comentaristas explican esta anomalía diciendo que debido a que la sura Tawbah o Baraat (otro nombre con el que es conocida) contiene ante todo una advertencia para los politeístas, para los que habían traicionado el pacto con Allah el Altísimo y para aquellos que intentaban destruir la luz del Tawhid, no parecía que fuese apropiado que esta sura comenzase con la Basmala, ya que esta frase hace referencia a la misericordia, la paz y la amistad. Este argumento no tiene ninguna base.

En primer lugar, porque casi todas las suras del Qur-an revelado al Profeta Muhammad (s.a.s) hacen referencia a la traición de los Banu Israil, al castigo que recibirán los idólatras y los hipócritas, y a yahannam como su última e inevitable morada. En casi todas ellas hay una clara llamada a luchar contra todos ellos por la causa de Allah. Siguiendo este argumento, prácticamente ninguna sura debería comenzar con la Basmala.

En segundo lugar, la Basmala contiene el nombre ar-Rahman el cual no hace referencia a la misericordia como el nombre ar-Rahim, sino que es un nombre de poder, de dominación y de castigo (ver Info 3).

Otros comentaristas argumentan que los compañeros (sahabah) no la escribieron al comienzo de esta sura.

At-Tirmidhi narró que Ibn ‘Abbaas dijo: “Le dije a’ Uthmaan ibn ‘Affaan:’ ¿Qué te hizo poner al-Anfaal, que es una de las Mathani, junto a Baraat (al-Tawbah), que es una de las Mi’een (suras que contienen alrededor de 100 aleyas) ¿Por qué no pusiste la línea Bismil-lahi-r Rahmani-r Rahim entre ellas cuando la pones al principio del resto de al-Sab ‘al-Tiwaal (las siete largas)?’ ‘Uthmaan respondió: “Cuando se revelaban las aleyas al Mensajero de Allah (s.a.s), llamaba a sus escribas y les decía: “Poned estas aleyas en la sura donde se menciona tal y tal cosa.” Al-Anfaal fue una de las primeras suras que se reveló en Medina, y Baraat (al-Tawbah) fue una de las últimas. Los temas que trata son similares a los mencionados en al-Anfaal, por lo que se pensó que era parte de ella. El Mensajero de Allah (s.a.s) falleció sin aclarar este asunto, y por ello no se escribió la línea Bismil-lahi-r Rahmani-r Rahim entre ellas, y al-Tawbah se clasificó entre las Sab ‘al-Tiwaal (las siete largas).

Este hadiz puede ser la base para un análisis más objetivo de la naturaleza de la Basmala. Podemos extraer de él dos importantes noticias.

La primera –el sistema profético no es sacerdotal. Los Profetas no cierran el Din y fijan todos sus aspectos hasta la última coma. Antes bien, hacen del Din de Allah un camino abierto y dinámico en el que los creyentes deberán ir completando de la mejor manera ciertos elementos sobre los que el tiempo y el iytihad ofrecerán una visión más objetiva al respecto.

La segunda –la Basmala es una “línea”, una frase, de separación entre suras, algo extremadamente importante para diferenciar dónde acaba una sura y dónde empieza otra, especialmente al comienzo de las revelaciones y hasta su conclusión, mas en ningún caso se puede considerar como una aleya del Qur-an. Veámoslo desde otro punto de vista.

En la ummah de Muhammad (s.a.s) hay dos recitaciones –hafs y warsh– que son las que siguen hoy la gran mayoría de los musulmanes. En la recitación warsh las aleyas de sura al-Fatihah están ordenadas de la siguiente manera:

bas2

En este caso, la sura al-Fatihah tiene 7 aleyas contando la Basmala, que es la primera aleya. No obstante, si colocásemos la Basmala al principio de la sura al-Fatihah como ocurre en el resto de las suras del Qur-an (excepto en la sura 9 at-Tawbah en la que no está escrita la Basmala), nos encontraremos con que la sura al-Fatihah contiene únicamente 6 aleyas, lo cual entraría en conflicto con la interpretación tradicional de que sava’ min al mazani es la sura al-Fatihah (ver apéndice E).

Por otro lado, tenemos numerosos ahadiz en los que los propios compañeros cuando el Profeta (s.a.s) les preguntaba cómo principiaban la salah, muy a menudo respondían “Al hamdu lillahi Rab-bil ‘alamin” o “Al Fatihah”, dando a entender que para ellos “Al hamdu lillahi Rab-bil ‘alamin” era otro nombre de la sura. Para los compañeros estaba claro que la Basmala no era la primera aleya de la sura Al Fatihah ni era una aleya coránica.

Sin embargo, en la ordenación de la sura al-Fatihah, según la recitación warsh, tenemos siete aleyas sin contar la Basmala que no forma parte de la sura y tiene una función, como en el resto de las suras, protocolaria (recitamos esta sura como si la recitase Allah el Altísimo por nuestra boca, ya que son Sus palabras) y de señalización (aquí empieza esta sura hasta la siguiente Basmala).

Es la misma ordenación que encontramos en todas las demás suras –una línea por encima de la sura está la Basmala y debajo comienza la sura propiamente dicha.

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Esta ordenación crea un problema adicional –podemos cambiar el orden de las aleyas. Por ejemplo, podemos juntar dos aleyas en una, como en el caso de la aleya 7 en la recitación hafs, convertida en las aleyas 6 y 7 en la recitación warsh. Más no podemos tomar la Basmala como aleya, pues en ese caso faltaría una aleya en la recitación warsh. Más aún, no podemos añadir ni quitar una sola letra al texto coránico.

Este enrevesado conflicto tiene dos causas:

La primera –se toma, injustificadamente, la Basmala por una aleya coránica.

La segunda –se construye la sura al-Fatihah de forma que, se ordene como queramos que se ordene, conste siempre de siete aleyas.

Sin embargo, ninguna de estas dos causas es real.

La Basmala no es una aleya coránica, sino una línea de separación entre suras y una aclaración de que lo que vamos a recitar son palabras de Allah el Altísimo reveladas al Profeta Muhammad (s.a.s) por medio de Yibril (a.s), y no un texto escrito o recitado por los hombres o por los yin. Por ello está al principio de cada sura coránica, excepto al comienzo de la sura 9 (at-Tawbah) por las razones que ya hemos apuntado.

La Basmala no tiene una significación en sí misma, es una frase introductora que nos prepara para recitar las aleyas de las diferentes suras.

Por otra parte, no hay ninguna razón para que la sura al-Fatihah deba tener siete aleyas. Lo importante y sagrado es su significado, que no se debe alterar, mas no su ordenación. El Profeta y sus compañeros daban nombres a las suras según su criterio para reconocerlas. Esos nombres se podían cambiar y de hecho se han cambiado. Hay suras que tienen dos nombres –a unos de los compañeros les parecía este nombre el más adecuado y a otros les parecía mejor aquel.

Hay un texto sagrado revelado al Profeta Muhammad (s.a.s) que debemos preservar por todos los medios y que no debe ser trastocado ni modificado en lo más mínimo, pero hay otros elementos que cuando los fijamos, siempre subjetivamente, se petrifican y mueren.

Sava’ min al mazani no es la sura al-Fatihah y, por lo tanto, no tiene que tener, forzosamente, siete aleyas, ni la Basmala es una aleya coránica (ver apéndice E).

Ahora podemos ordenar las aleyas siguiendo la recitación warsh (siete aleyas con la Basmala como una frase introductoria) o siguiendo la recitación hafs (seis aleyas sin la Basmala como primera aleya). En ambos casos, el texto es el mismo, y eso es lo fundamental, lo que debemos preservar.