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PROFECÍA VERSUS CHAMANISMO

T  E  X  T  O

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El esquema presenta dos partes bien definidas: el sistema profético a la izquierda del lector y el sistema chamánico a la derecha del lector. Ambos sistemas fueron ofrecidos a Adam. Shaytan le ofreció la inmortalidad y un gran reino en este mundo que no se extinguiría jamás. Ambas promesas han resultado ser falsas. La oferta de Allah comprendía los mismos elementos –inmortalidad y un reino perdurable; sin embargo, no en este mundo, sino en Ajirah. La diferencia trascendental, pues, entre ambas ofertas es el locusdunia o Ajirah. Por lo tanto, aquellos que sigan el sistema chamánico desarrollarán un gran amor y apego por dunia y terminarán viviendo en un continuo engaño, ya que dunia implica, ante todo, conflicto –enfermedades, envejecimiento y muerte, ignorancia… Con tales elementos a nuestra disposición es de insensatos tratar de construir un paraíso. Por el contrario, aquellos que sigan el sistema profético llevarán una vida libre de conflictos, ya que su verdadero amor y apego será por Ajirah. Sienten que su vida en dunia es como un alto en el camino, una breve parada en el viaje existencial –así lo expresó en una ocasión el Profeta Muhammad (s.a.s).

Al examinar el cuadro observamos que el sistema chamánico, mediante el cual shaytan intenta controlar a la humanidad y llevarlos a la perdición, es el negativo de la Profecía. No puede ser de otra forma, ya que el único input que el hombre puede recibir es el profético. En otras palabras, este input se origina en el Cielo. Adam produce la Profecía a partir de la información que ha recibido del Cielo, y shaytan manipula esta información y origina el chamanismo, las castas sacerdotales de cualquier denominación. El cuadro muestra cómo la Profecía es reconocida por la fitrah y el chamanismo por la cultura. La fitrah actúa como el dispositivo adecuado para leer el input profético. Si introdujésemos un flash en una tostadora, no podríamos leer la información que contiene, ya que no estamos introduciendo este dispositivo en el aparato adecuado. Obviamente, una tostadora no puede leer un flash. De manera similar, el input profético solo puede entenderse a través de la fitrah.

Por el contrario, en el sistema chamánico, se cubre la fitrah y es substituida por la cultura, una fitrah artificial producida por ese mismo sistema.

Puede haber gente a la que le sorprenda el hecho de que enfrentemos la fitrah a la cultura. Sin embargo, si revisamos cuidadosamente estas dos palabras, entenderemos que la fitrah es nuestro molde natural, el molde en el que fuimos creados, mientras que la cultura es una naturaleza artificial producida por los chamanes. Ello implica que solo aquellos que hayan limpiado su fitrah de los elementos venenosos de la cultura podrán diferenciar la Profecía del chamanismo, el input divino de las secreciones culturales.

(172) Cuando tu Señor se dirigió a la descendencia de los Banu Adam e hizo que testimoniaran sobre ellos mismos: “¿Acaso no soy Yo vuestro Señor?” Respondieron: “Atestiguamos que
lo eres.” Y ello para que el Día del Resurgimiento no dijerais:
“En verdad que desconocíamos este asunto.”
Sura 7 – al ‘Araf

Dejar que sea la naturaleza primordial del hombre, su fitrah, la que discrimine y le guíe implica aceptar su condición de criatura y la existencia de un Creador. Por fitrah somos hanifa, y por ello entramos en el sistema profético de forma natural, como en un lugar en el que encajamos y nos sentimos bien. Desafortunadamente, muchos musulmanes ven la cultura como algo muy positivo e incluso hablan de la “cultura islámica”, que es lo mismo que decir pub islámico o banco islámico. En realidad, no hay nada de eso. La cultura es un producto judeo-chamánico proyectado en todo el mundo a través del poder (taghut) occidental.

En el Islam hay fitrah, la idiosincrasia propia del hombre. La fitrah es nuestra verdadera naturaleza, que se manifiesta incluso en nuestros movimientos. Si le preguntamos a alguien que se señale a sí mismo, dirigirá su dedo índice hacia el centro del pecho, ligeramente hacia la derecha. No apuntará a la cabeza, al brazo o a una pierna. De la misma manera, si preguntamos a alguien dónde está Allah, señalará al cielo –nunca señalará al suelo, ya que nuestra posición física en el universo está bien delimitada, hay un arriba de la Tierra, y hay Este y Oeste. La fitrah también se manifiesta en nuestros gustos. Cuando Yibril le ofreció al Profeta Muhammad (s.a.s) que eligiera entre un cuenco de laban (yogurt) y una copa de vino, éste eligió el cuenco de lavan por fitrah; y por fitrah le gustaba el perfume natural. Por lo tanto, la fitrah actúa como un instructor interno que nos enseña.

La cultura, por el contrario, no permite que se manifieste nuestro mundo interior a través del estilo, ya que todo viene impuesto por los centros de poder. No hay en la cultura valores eternos. La cultura en todos sus aspectos funciona porque está impulsada por las modas. Fabrica sus valores, siempre en relación con el dinero o la ideología. Consideremos, por ejemplo, los orígenes de la celebrada fiesta de San Valentín. Comenzó como una campaña para impulsar las ventas de la compañía norteamericana de tarjetas postales llamada Hallmark, que ofrecía al público una excelente excusa para comprar y enviar tarjetas de amor. Resulta irrelevante quién fue ese personaje, o si realmente existió, o si hace dos mil años le envió una carta a su amada y firmó con el nombre Valentín. ¿A quién le importa eso hoy? Lo que urge es elegir una postal y pagarla. Más tarde, se agregaron otros regalos, todos de color rojo, ya que se decidió (¿Quién?) que el rojo es el color del amor-sexo. Las celebraciones estimulan la compra, y comprar significa gastar, llenar las arcas de las multinacionales. El Día de la Madre es otro ejemplo en la misma línea. Una vez introducido, empiezan los gastos –regalos, tartas, ropa nueva… ¿pero acaso todavía hay madres?

¿Por qué funciona la cultura? ¿Cómo es que las personas siguen sus propuestas tan fácilmente? Es así porque en la cultura no hay ijtihad إجتهاد, investigación, análisis. Solo hay imma’إمَّع , gregarismo. La gente sigue el mensaje que les llega sin pedir ningún tipo de argumentos –no discrimina. La cultura es un nuevo dios cuyo poder se manifiesta en la tecnología –parecen revivir con ella las ya olvidadas promesas de shaytan de alcanzar la inmortalidad y un dominio inextinguible.

Por el contrario, la fitrah se basa en el ijtihad. Todo el input que nos llega por diferentes canales, es escaneado y analizado. En la cultura, en cambio, no existen controles –todo entra sin pasar por filtros selectivos. La cultura es entretenimiento, ghaflah, despreocupación, negligencia… olvido. Navegamos a través de los canales de TV, asistimos a conciertos, vemos películas, chateamos en internet, compramos ropa de marca, cambiamos cada semana de peinado y compramos todos los artilugios que la cultura nos ofrece. El cerdo es quizás el animal más cultural –se lo come todo, sin discriminar.

Por otro lado, la fitrah no permite que las cosas ni los acontecimientos nos posean, ya que a través del ijtihad llegamos a una comprensión existencial más objetiva.

Si le preguntáramos a un adolescente por qué lleva pantalones vaqueros rotos o manchados con lejía, o por qué los lleva tan bajos, nos diría que es moda. La pregunta es: ¿Por qué se acepta una moda tan degradante y ridícula? No hay respuesta. A un dios no se le pregunta por qué hace las cosas. Simplemente se le obedece.

Ahora bien, si la cultura es un dios, ¿quién es Allah? Allah se ha convertido en un impostor. Ha caído bajo sospecha. Se le exigen sólidos argumentos. Ninguna mujer le pregunta a su dios-cultura por qué debe enseñar las piernas y abrirse cada vez más el escote. Sin embargo, hay un continuo debate sobre el hiyab, sobre la barba y otros elementos de la sunnah profética.

La cultura nos ordena estudiar inglés y la mayoría de la gente paga y se esfuerza por aprender esta lengua, aunque el 90 por cien de ellos nunca vaya a servirse de esa lengua. Sin embargo, no harán ningún esfuerzo por aprender árabe, o escudriñar el Qur-an. El inglés es el idioma a través del cual se expresa la cultura, y el árabe es el idioma de la fitrah.

La función de la cultura es la de cubrir nuestra naturaleza real primigenia, nuestro testimonio, nuestro compromiso de no adorar a otra entidad que Allah el Altísimo.

Musa (a.s) sacó a los Banu Israil de Misr, salvándolos de la opresión de Firaun. Se abrieron las aguas ante ellos y cada día recibían abundante provisión. Sin embargo, al pasar por un pueblo donde las personas adoraban ídolos, celebraban con el vicio a sus divinidades, le dijeron a Musa: “¿Por qué no podemos hacer nosotros lo mismo? ¿Por qué no podemos disfrutar y satisfacer nuestros deseos?” La gente de Musa había ingerido el veneno de la cultura mientras permaneció en Misr, y su fitrah había quedado cubierta por completo. Vieron grandes milagros y se les encomendó la misión de difundir el Tawhid por todo el mundo; de luchar contra la corrupción y establecer sociedades basadas en el conocimiento y la adoración de Allah el Altísimo. Mas el veneno de la cultura arruinó el destino sublime que se había preparado para ellos, y lo vendieron por un vano y efímero disfrute.

El mismo veneno que los Quraish le ofrecieron a Muhammad (s.a.s): cancelar la verdad y sustituirla por diversión: “Te daremos todo el dinero que desee, las mujeres más bellas, las viviendas más lujosas. Serás nuestro rey, si es eso lo que deseas”. Pero la verdad que se descubre a través del ijtihad al que nos induce la fitrah debe ser algo tan maravilloso que Muhammad (s.a.s) respondió: “Incluso si pusierais el Sol en mi mano derecha y la Luna en la izquierda, no dejaría de anunciar la verdad a la gente. No dejaré de difundir las palabras que me han sido reveladas”.

Vivir al nivel de la fitrah no es algo aburrido. Es una gran tarea, un gran acontecimiento. Es más bien una emoción, una continua exaltación; un conocimiento real y útil sobre el que poder construir la verdadera civilización. Y todo ello es reducido por los seguidores de la cultura a sus mediocres conversaciones en las que se insinúan mutuamente: “¿No sería maravilloso si Damasco se convirtiera en un segundo París o un segundo Londres? Makkah ya resplandece como Nueva York.” Así hablan porque han estado consumiendo el veneno de la cultura durante generaciones y desean ardientemente divertirse. Están hartos de comer el maná todos los días; de caminar por el desierto; de luchar contra la idolatría.

El conocimiento, el ijtihad, la comprensión, la consciencia, provienen únicamente de la fitrah, no de la cultura. La NASA puede hacernos creer que lanza sofisticados artefactos al espacio intersideral provistos de precisas cámaras fotográficas y otros aparatos, pero si le preguntas a sus ingenieros sobre el significado de la vida, probablemente responderán de manera cínica: “Buena pregunta. Hasta ahora no tenemos la respuesta, por eso enviamos estos artefactos al espacio. La respuesta a su pregunta podría estar allí”. Pero la respuesta a nuestra pregunta no está allí. Está en nuestra fitrah, enmascarada por la cultura, la tecnología y la diversión.

El tesoro familiar no entra por la puerta. Esta hikmah nos alerta de que todo aquello que viene de fuera es cultura y, por lo tanto, no es un tesoro, no tiene valor. El valor real está dentro de nosotros mismos, en nuestra fitrah.

Como podemos ver en el esquema, el sistema profético se transmite a través de los Profetas, de los libros revelados por inspiración divina. La última revelación es el texto que se le reveló al Profeta Muhammad (s.a.s), el cual rectifica, refuta o confirma los conceptos judíos, cristianos y occidentales que siguen transportando la Biblia, la NASA y todas las instituciones seudo-científicas creadas por occidente. De esta forma, se convierte en la referencia madre, en el filtro de la objetividad divina, que autentifica cualquier input.

A su vez, el chamanismo es transmitido por las castas sacerdotales-chamánicas a las que en numerosas ocasiones se han tomado por transmisoras de la “verdad”, asumiendo así el papel de Profetas. Tal es el caso de Buda, Aristóteles, Platón, Lao Tse y muchos otros. Los musulmanes árabes tienen la mala costumbre de llamar a Platón al-Hakim, término éste que, como muy bien saben, es uno de los nombres de Allah.

Lo primero que nos viene a la mente al escuchar la palabra “chamán” es la imagen de hechiceros mejicanos o siberianos bailando alrededor de una hoguera o canturreando estrofas sagradas. Sin embargo, y a pesar de que esta representación es correcta, el término “chamanismo” abarca un significado mucho más amplio. El chamanismo se opone al método profético de la misma manera que la magia se opone a la Revelación. Cuando los magos de Firaun arrojaron sus cuerdas y bastones, y aquellos parecieron a los que los miraban serpientes moviéndose con rapidez, Musa (as) sintió que las señales que había recibido de su Señor no eran suficientes para deshacer tal poder –la “realidad” que veía deslizarse ante sus aterrorizados ojos. Musa, un poderoso Profeta, cuidadosamente preparado por Allah, sintió miedo en su corazón. La magia nubla nuestra comprensión y la sumerge en las profundas aguas de la insinuación, donde la realidad se distorsiona y deforma. Se nos hace creer que el movimiento es quietud y que la quietud es movimiento; que el fuego es agua y que el agua es fuego. Esta es la razón de que la magia sea la principal herramienta de shaytan, el gran observador.

Sin embargo, el chamanismo se manifiesta de muchas otras formas. Existe la magia del hechicero, pero también existe la magia del filósofo, con su habilidad dialéctica; existe la magia del místico, con sus visiones paranormales y sus trances; existe la magia del hombre racional, con su capacidad analítica; la magia del demagogo, con sus planes de gobierno; la magia del demiurgo hollywoodense y sus efectos especiales; la magia del científico, con sus artefactos voladores, sus fotografías de galaxias, sus artilugios electrónicos que le permiten almacenar miles de libros en un centímetro cuadrado de silicona.

Todos ellos son chamanes porque ocultan la existencia del Creador y presentan un universo gobernado por leyes, espíritus, misterios y fuerzas ocultas que solo ellos pretenden conocer y controlar a través de la magia, el intelecto, la contemplación o los éxtasis místicos.

El chamanismo sustituye las transmisiones proféticas por leyendas o, en el mejor de los casos, los mezcla y origina así una total confusión. De hecho, muchos musulmanes hoy llaman sunnah a lo que en realidad es ignorancia social. Los oráculos llegan a ser considerados equivalentes a la inspiración divina, y los adivinos, judíos y gitanos, tienen una gran demanda social. Los horóscopos son consultados diariamente por millones de personas en todo el mundo.

Tenía razón Al Pacino cuando afirmaba por boca del diablo en la película The Devil’s Advocate: “No podrás negar que éste está siendo mi siglo” –el sistema chamánico y la superstición han desplegado sus alas y reinan sobre las sociedades.

El último libro chamánico que sustituye al Qur-an es el que recoge los “derechos humanos”. Promueve el humanismo y elimina la objetividad de Allah. En él, los chamanes ofrecen valores que pretenden ser más elevados que los divinos, tal como los expresa la Profecía. Lo que ello implica en realidad es que, si el hombre pudiera tomar el control del universo, todo funcionaría mucho mejor de lo que funciona ahora –la Tierra no se convulsionaría, no habría sequía ni hambruna, y la única relación entre los seres humanos sería la hermandad. Uno no puede por menos de preguntar quién ha impuesto entonces la segregación racial en tantas naciones “civilizadas”, quién ha originado las guerras coloniales, quién arrojó dos bombas atómicas sobre poblaciones civiles. La triste realidad es que, si al hombre se le permitiera hacerse cargo del funcionamiento del universo durante un solo instante, no quedaría un segundo después nadie para valorar su trabajo.

Los derechos humanos promueven la homosexualidad con el pretexto de que es una cualidad intrínseca a la naturaleza humana; una opción entre otras. La realidad, sin embargo, es que la naturaleza no admite tal aberración. No encontramos en la cadena de seres vivos, empezando por la célula, nada que se parezca a la homosexualidad. La reproducción sólo surge de la unión entre sexos opuestos. Si eliminásemos la heterosexualidad, la humanidad se extinguiría. La homosexualidad es un producto más de la cultura y no de la genética, como afirman algunos, y, por lo tanto, es moralmente inaceptable.

El feminismo es otro principio fuertemente promovido por los derechos humanos. En este momento es un movimiento mundial que, al igual que la homosexualidad, va en contra de la fitrah. Las mujeres no son inferiores a los hombres, pero son radicalmente diferentes. Lo que el feminismo ha creado, especialmente en las sociedades occidentales, es el caos que se produce, inevitablemente, cuando trastocamos las identidades.

Políticamente hablando, los derechos humanos respaldan incondicionalmente la democracia. No importa su definición, es la base de un sistema mediante el cual la mediocridad llega al poder porque se basa en la devastadora asunción de que la mayoría siempre tiene la razón. Sin embargo, como podemos ver al analizar la historia y los acontecimientos cotidianos en los que nos vemos cada día involucrados, el escenario que nos presenta la realidad es muy diferente al de los chamanes políticos. La mayoría casi siempre se equivoca. El Qur-an afirma en cientos de aleyas que la mayoría de la gente no cree, no reflexiona, es negligente… Al mismo tiempo, declara que pocos son los que creen, reflexionan y entienden. Si combinamos y agitamos convenientemente el humanismo, la homosexualidad y el feminismo, obtendremos el amargo cóctel de la democracia, cuyo resultado final será la negación de la objetividad de Allah.

El sistema profético limpia la objetividad divina de los conceptos erróneos y de los elementos venenosos que se infiltran en ella, mientras que los chamanes continuamente arrojan confusión y falsedad al input profético.

Como podemos ver en el esquema, tanto los Profetas como los chamanes tienen sus aliados particulares. En el sistema profético, los aliados de los Profetas son Allah, los creyentes y los malaikah. Es de ellos de quienes los Profetas obtienen su fuerza y su apoyo. De Allah a través de los du’a y del tawbah. Los Profetas, obviamente, están muy lejos de ser héroes hollywoodenses, que vuelan y son invencibles en todo momento. Los Profetas son hombres con todas las debilidades propias del ser humano. Su fuerza deriva de su sumisión a Allah. Ellos constantemente piden Su ayuda, Su apoyo e indulgencia. Al mismo tiempo, los Profetas también necesitan la ayuda de sus semejantes, el consejo de los creyentes, a través del cual Allah guía a Sus Profetas y les reafirma en su misión.

Cuando moría un Profeta, el mejor de los creyentes tomaba el liderazgo de la comunidad, ya que en el sistema profético no hay lugar para la democracia, sino solo para la elite. Los creyentes no siguen a la mayoría, sino a los miembros más iluminados de su comunidad. Al mismo tiempo, los malaikah hacen los ajustes necesarios para que el plan en su forma absoluta (registrado en Lauh Mahfudh) pueda manifestarse en dunia en tanto que destinos humanos (a través del Sistema Divino).

En el sistema chamánico, los aliados de los chamanes son shaytan y los shayatin de entre los hombres y los yin que utiliza para tentar a sus seguidores entretenidos con falsas promesas. Les hacen creer que sus logros, su rápido ascenso a la fama, su riqueza o su elevado estatus social se deben a su genialidad, pero de hecho se debe a retoques de los destinos humanos permitidos y contemplados en el plan general de la creación. No puede haber peores aliados ni más peligrosos.

La posición de un chamán es la de un sacerdote. En el momento en que el sistema profético se debilita, se establece una casta sacerdotal como forma de controlar a las masas. Para lograr este objetivo, los chamanes usarán drogas, pero no solo narcóticos como marihuana, cocaína o substancias sintéticas a la medida de las necesidades del cliente, sino también cualquier cosa que pueda funcionar de manera similar; por ejemplo, los medios de comunicación y el consumismo exacerbado. Los sacerdotes pueden pertenecer a cualquier religión o institución. La akademia, con sus dos ramas más importantes –universidades y centros de alta tecnología (NASA)– surgió de la Royal Society of London en el siglo XVII a cuya cabeza estuvo Isaac Newton que era, al mismo tiempo, gran maestro de la masonería inglesa.

La magia es otra estratagema utilizada por la casta sacerdotal para salvaguardar su poder e influencia. Estos magos-chamanes utilizarán la demagogia para establecer gobiernos cuya única función será la de proteger a la akademia y a todas las instituciones que preservan una visión materialista de la existencia. Sin embargo, “visión materialista” no significa liquidar todos los conceptos religiosos –el error, provenga de donde provenga es siempre bienvenido, pues ayuda a crear confusión y a desprestigiar a quienes lo siguen. El humanismo protestante no acabó con la trinidad. En Europa se quemaron a millones de seres humanos por decir la verdad, por decir, por ejemplo, que Dios es uno. En este caso, la parte laica europea aprovechará aquella atrocidad para acusar al sector religioso europeo. De esta forma, la parte europea dominante estará siempre libre de culpa.

Durante milenios, la casta sacerdotal ha producido una corriente interminable de especulaciones que encubren con el término “filosofía”. Los sacerdotes-chamanes modernos, a quienes llamamos científicos, sostienen que nuestra existencia se originó por casualidad. Pero luego encontraron tal cantidad de evidencia en contra de esta asunción, que no tuvieron otra opción que reconocer que dada la abrumadora complejidad del universo y de la vida “no podemos seguir manteniendo el supuesto de que se originasen accidentalmente”. Sin embargo, cuando se les plantea el hecho incuestionable de que si no hay casualidad tendrá que ser un Agente externo a la creación Quien la haya originado, responden que esta suposición no es científica y que tendremos que seguir esperando. Este tipo de contradicciones han paralizado la investigación científica y ahora es Hollywood el que se ha hecho cargo de la situación, haciendo que las fantásticas películas de ciencia ficción que produce no estén relacionadas con el conocimiento científico real.

Sin embargo, la casta sacerdotal es consciente del hecho de que muy pocos son los que se preocupan por la filosofía o las teorías cosmológicas. El hombre de hoy ama el misterio más que la verdad, y por ello, el chamán promueve todo tipo de teorías esotéricas y parapsicológicas.

(70) O dicen: “Está poseído”. Muy al contrario, les ha venido con la verdad, pero a la mayoría de ellos les repugna la verdad. (71) Si la verdad tuviera que seguir sus deseos, se habrían corrompido los Cielos y la Tierra y los que en ellos hay. Les hemos traído lo que les hace recordar, pero ellos, de lo que les hace recordar, se apartan.
Sura 23 – al Muminun

A través de ellas, como es el caso de la reencarnación, intentan asegurar a las personas que no habrá juicio. Volveremos a esta vida una y otra vez hasta que finalmente alcancemos la perfección y la inmortalidad. También hay numerosos grupos que afirman que están en contacto con extraterrestres; que hablan con los muertos; que pueden prever el futuro…

Al examinar de nuevo el esquema, vemos que los Profetas usan como base para el conocimiento el sistema funcional, mientras que los chamanes basan su conocimiento en el sistema operativo (ver artículo IX).

Hay un mundo visible que puede ser observado por el hombre, comprendido y utilizado en su beneficio por medio del sistema funcional. Y hay otro mundo –oculto, más allá de la percepción humana, que funciona a través del sistema operativo en el Ghaib. Entre estos dos mundos, ontológicamente diferentes, hay un barzaj, una barrera infranqueable. El hombre no puede penetrar en el Ghaib de la misma forma que no puede penetrar en un lienzo y convertirse en parte de la escena que allí se representa, ya que estas dos dimensiones son imposibles de reconciliar. Sin embargo, la ciega ambición que anida en los corazones de los chamanes, de sus seguidores y de aquellos que intentan controlar las fuerzas que operan en el universo desde el Ghaib, nunca deja de estimularles y de inducirles a intentarlo una y otra vez, con el trágico resultado que nos advierte el Qur-an:

(119) Los extraviaré y les haré albergar falsas esperanzas. Les ordenaré y harán cortes en las orejas del ganado, y alterarán la creación de Allah.” Quien tome al shaytan como protector en vez de a Allah habrá caído en la más irremisible perdición.
Sura 4 – an Nisa

El chamán desea conocer el mecanismo que opera detrás del sistema funcional y los fenómenos que ocurren a nuestro alrededor o muy lejos en el espacio exterior sin entender que ese conocimiento está oculto a los seres humanos en este mundo y que solo el Creador lo tiene. Sin embargo, sus aliados, los shayatin les han convencido de que con su ayuda los chamanes podrían manipular el sistema operativo y controlar los Cielos y la Tierra. Sin embargo, lejos de alcanzar la inmortalidad o, al menos, una buena salud, la tecnología está destruyendo la creación de Allah.

En el esquema podemos ver que el sistema funcional tiene dos elementos principales: el idioma árabe, que es el lenguaje básico de la Profecía, y la mil-lah (ver artículo XI).

El tercer elemento del conocimiento profético está relacionado con el Tawhid y lo hemos denominado usul, la base misma sobre la cual todo está construido. Usul también significa cimientos y la estructura básica de toda ciencia. No podemos entender el Qur-an a menos que entendamos su usul, sus fundamentos básicos, su estructura básica; y lo mismo se aplica para cada concepto, para cada elemento de nuestra existencia.

Si ahora nos dirigimos al sistema chamánico, percibiremos un escenario muy diferente. El chamán quiere conocer y usar el sistema operativo del universo. Quiere ver los elementos que constituyen la existencia para poder alterarlos en su propio beneficio. Sin embargo, el sistema operativo solo puede manipularse en el Ghaib, por lo que ningún ser humano o yin puede hacerlo. El sistema chamánico y su intento de maniobrar el Ghaib corrompen y destruyen los elementos del sistema funcional que mantienen la vida, como el agua, el aire, la tierra… El chamán desarrolla la tecnología para hacer creer a la gente que las promesas del shaytan de inmortalidad y poder ilimitado siguen vigentes.

Hace décadas que la NASA gasta millones en patrocinar películas hollywoodenses en las que se buscan planetas para establecer bases desde las que extender su poder a otras galaxias –no son, sino películas. La realidad es que ni siquiera han podido atravesar los cinturones de Van Allen (ver apéndice L).

El objetivo final de la medicina en el sistema chamánico es la inmortalidad, no la salud. Se busca retrasar unos años más la “esperanza de vida”, sin importarles en qué condiciones ese paciente vivirá 5 años más. Se trata de mejorar las estadísticas. Sus mejores aliados siguen siendo los engañosos titulares de los medios de comunicación –“El nuevo editor de genes podría eliminar los errores en el genoma humano y acercarnos a la inmortalidad”. Hace tiempo que Hollywood ha llegado a Marte. ¡Quién sabe! Quizás la NASA sea el siguiente.

El sistema chamánico desarrolla la especulación como la única forma de acercarse al conocimiento y lo oculta llamándolo “filosofía” o “ciencia”. La idea principal que el chamán proyecta a sus seguidores es la de que todos nuestros deseos debemos realizarlos en esta vida, ya que Ajirah es un concepto distorsionado, casi inexistente.

Hollywood, la reencarnación, la tecnología, los medios de comunicación y la superstición susurran sus fantasías en los oídos de sus aliados –sólo ellos los escuchan.

(8) Entre la gente –nas– los hay que discuten sobre Allah sin tener conocimiento alguno,
ni guía ni kitab iluminador.
Sura 22 – al Hayy

Cuando les preguntas cómo sabe la abeja que en celdas hexagonales es donde más cantidad de miel cabe en menos espacio, te responden que por “instinto”, indicando de esa manera que no saben cómo. Tienen muchos otros términos, como “naturaleza”, que utilizan para ensalzar las fuerzas que operan sabiamente en el universo, en detrimento del verdadero Hacedor –Allah el Altísimo.

Sin embargo, el peor efecto que ha producido el sistema chamánico en el hombre y sus sociedades ha sido el de tomar los medios por fines (ver esquema 9).

Los musulmanes estudian shari’a para obtener un diploma, ganar un buen salario y tener una vida cómoda. Pero el conocimiento que obtienen en esos estudios son meros datos. Cuando abrimos el Qur-an y les preguntamos por el significado de una aleya en concreto, enseguida cogen el primer tafsir a mano, pues ellos nunca han reflexionado sobre el Kitab de Allah.

Ya hemos visto en el esquema que el sistema profético es reconocido por la fitrah, nuestro molde natural, mientras que el sistema chamánico es reconocido por la cultura. Uno de los medios más poderosos que la cultura tiene a su disposición son los medios de comunicación, especialmente Internet y, desde hace algún tiempo, Facebook. Es el gran océano de la dispersión y el entretenimiento –las dos armas favoritas de shaytan.

Dentro de la más absoluta ghaflah, los padres de hoy, incluidos los musulmanes, compran a sus hijos CDs con dibujos animados, uno de los sistemas más eficiente para transmitir a los niños los valores satánicos. En la banda de Disney titulada, Frozen, la homosexualidad de las mujeres se presenta como la única forma de encontrar el amor verdadero. Los hombres se agrupan en tres categorías: un traidor bastardo que solo busca el poder, un muchacho bastante lerdo y un viejo corrupto. Hay magia y brujería, bosques con yin y una sensualidad para adultos. En otros dibujos animados, la violencia en su forma más extrema se presenta como una nueva virtud.

En el sistema profético, la sociedad se organiza sobre la base de la libertad individual custodiada por la responsabilidad. Cada individuo es responsable no solo de su vida, sino también de su relación con la verdad y el Creador. El objetivo principal de esta libertad y responsabilidad individuales es transformar poco a poco su subjetividad en la objetividad de Allah.

La libertad individual no significa egoísmo o individualismo. Por el contrario, significa un fuerte deseo de unirse a la comunidad de creyentes, a aquellos que ven la existencia a través de la objetividad divina. De esta forma logran la purificación. Purificamos nuestro corazón venerando la verdad y purificamos nuestros cuerpos mediante la higiene.

El otro elemento de la organización social en el sistema profético es la educación. Ya hemos dicho que el sistema profético es reconocido por la fitrah, pero la fitrah sin educación puede convertirse en un elemento negativo (ver artículos X y XVI).

En el sistema chamánico, los datos se convierten en el único conocimiento posible. En este sistema, la verdad es algo inexistente. Solo el misterio es adorado allí. Por lo tanto, aquellos que siguen este sistema no pueden desarrollar agradecimiento hacia su Creador. No hay purificación en el sistema chamánico. El taqwah es algo inaceptable porque significa límites, fronteras que no puedes traspasar. En el sistema chamánico el vicio es virtud. La gente de Lut le acusó de ser alguien que se purifica:

(56) No hubo otra respuesta de su gente que la de decir: “¡Echad a la familia de Lut de vuestra ciudad! Es gente que gusta mantenerse pura.”
Sura 27 – al Naml

En el sistema chamánico no hay privacidad, todo debe estar siempre expuesto –nuestro cuerpo, nuestra casa, nuestros sentimientos… Todo sucede afuera, al aire libre, en las calles, en las fiestas, en la televisión. No hay vida privada. Sus casas y sus corazones están llenos de ídolos. En el sistema chamánico no puede haber libertad individual porque no hay ijtihad, solo gregarismo. En realidad, no hay elección. Simplemente siguen lo que se les ordena seguir a través de los canales de distribución masones –Facebook y los mainstream. Siguen la moda y encubren la existencia de la muerte. En el sistema chamánico, los cementerios están fuera de las ciudades. Nadie habla de la muerte porque todos pretenden que no existe, que la tecnología aplicada a la medicina resolverá pronto ese problema.

Estos son los dos únicos sistemas posibles –el sistema profético establecido por Allah y el sistema chamánico establecido por shaytan. Dos caminos irreconciliables.