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EL QUR-AN COMO REFERENCIA UNIVERSAL

T  E  X  T  O

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En todos los aspectos de la vida necesitamos referencias, indicaciones, con las que contrastar nuestras experiencias, la información que recibimos y las teorías que circulan en libros y en los medios de comunicación. Sin referencias autentificadoras no podremos discriminar entre nuestra subjetividad humana y la objetividad de Allah el Altísimo. Para ello tendremos que seguir Su última revelación transcrita en lo que hemos dado en llamar “el Qur-an” revelado al Profeta Muhammad (s.a.s). De esta forma, el Qur-an se convierte en la referencia madre, en la referencia universal, con la que autentificar el input que nos llega de todos los ámbitos del conocimiento y del chamanismo, ya que la objetividad de Allah proyecta la imagen perfecta del sistema profético.

Al mismo tiempo, el Qur-an actúa como un índice temático –parte del conocimiento estará expresado de forma completa en sus aleyas, y parte lo deberemos buscar o completar en otras referencias que actuarán como ramas de un mismo árbol. Referencias secundarias que deberán ser contrastadas con la referencia madre –el Qur-an.

Una vez adquirida la información necesaria, la enviamos al centro (como se indica en el esquema) y la superponemos sobre las aleyas coránicas que tratan del mismo tema. Al superponerlas, el Qur-an nos confirmará si la información es correcta en su totalidad, sólo en parte, o la rechazará plenamente.

Por lo tanto, debe haber una interacción constante en el ámbito del conocimiento, una interacción que se mueve en ambas direcciones, desde el centro hacia la periferia y desde la periferia al centro. Es decir, desde el texto coránico hacia los diferentes campos y desde éstos hacia el texto coránico.

Esta interacción actuará como un factor de enlace a través del cual captaremos mejor el concepto de Tawhid, la idea de que todo está unido y constituye un cuerpo único.

Con la referencia universal en nuestras manos podremos adentrarnos en cualquier ámbito del conocimiento, leer cualquier libro o disertar con cualquier persona sin temor a extraviarnos del camino correcto u obtener ideas equivocadas que puedan enturbiar las cristalinas aguas del Tawhid.

Al haber tomado el Qur-an como la referencia madre, como la estructura básica del sistema profético, de la mil-lah profética, podremos movernos libres e investigar en todos los campos, teniendo delante de nosotros una imagen clara de la objetividad de Allah a través del texto coránico.

Como ya hemos visto en el Artículo VIII, la química explica el sistema divino y el sistema divino explica la química a través del funcionamiento de la célula. También la biología y la astronomía están descritas en el texto coránico, y podremos comprender su funcionamiento siempre que el nivel de nuestra lengua árabe nos permita comprender el significado preciso de las palabras a través de las cuales el Qur-an nos instruye de forma que podamos obtener una imagen clara de la estructura básica y funcional del universo, tanto en el nivel del macrocosmos como del microcosmos. Por lo tanto, la lengua árabe es un factor decisivo a la hora de entender la referencia universal coránica.

Al mismo tiempo, el Qur-an actúa como el patrón a través del cual podemos entender cualquier input. Sin el Qur-an, la Biblia se convierte en un texto aburrido y contradictorio. Sin embargo, aún han quedado en él valiosas informaciones que solo el Qur-an puede revelar. Veamos un ejemplo:

Pero Sion dijo: “Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí”.
¿Se olvida la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre?
Aunque olvide ella, yo no me olvidaré de ti.
En las palmas de las manos te tengo esculpida.
Delante de Mí están siempre tus muros.
Tus edificadores vendrán aprisa;
Tus destruidores y tus asoladores saldrán de ti.
Levanta tus ojos y mira alrededor.
Todos estos se han reunido y vienen hacia ti.
Vivo Yo, dice Jehová: de todos, como de vestidura de honra, serás vestida.
Y de ellos serás ceñida como novia.
Porque tu tierra devastada, arruinada y desierta,
Ahora será estrecha por la multitud de los moradores,
Y tus destruidores serán apartados lejos.
Aun los hijos de tu orfandad dirán a tus oídos:
“Estrecho es para mí este lugar; apártate para que yo more”.
Entonces dirás en tu corazón:
“؟Quién me engendró todos estos?
Porque yo había sido privada de hijos y estaba sola, peregrina y desterrada.
¿Quién, pues, crió estos?
He aquí yo había sido dejada sola; ¿Dónde estaban éstos?
Así dijo Jehová el Señor: He aquí, yo tenderé mi mano a las naciones,
y a los pueblos levantaré mi bandera,
y traerán en brazos a tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros.
Reyes serán tus ayos, y sus reinas tus nodrizas;
Con el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies.
Y conocerás que yo soy Jehová, y que no se avergonzarán los que esperan en mí.
Isaías 49:14-23

El texto comienza con un diálogo imaginario entre Sion sihiun (صهيؤن) ( صِهْيوْنen la biblia árabe) y Allah:

“Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí”

¿Pero quién o qué es Sion, sihiun? ¿Cómo es posible qué hasta ahora nadie sepa con certeza a qué se refiere este término a pesar de haber sido y de ser tan importante para los judíos? ¿Cómo es que siendo su principal símbolo no están de acuerdo entre ellos en cuál pueda ser su significado? En The Oxford Companion to the Bible, el especialista en la historia de los judíos Ben C. Ollenburger nos dice en el artículo llamado “Zion” que la etimología del término hebreo es desconocida, ya que de hecho no es un nombre hebreo, sino un término árabe que deriva de la palabra صهي que significa “una torre en la cima de una montaña” o “una torre bajo la cual fluye agua”. Una clara referencia a la Ka’bah. Luego añade que este nombre designaba una fortaleza jebusea ubicada en la cima de una colina en la esquina sureste de Jerusalén. Más tarde, el nombre designaba la “Ciudad de Daud” y luego el “Templo de Sulayman”. Más tarde, se dio este nombre –sihiun صهيؤن–a numerosos y diferentes lugares. Pero lo interesante de la confusión en torno a este término está en su significado. Ben C. Ollenburger describe صهيؤن de la siguiente manera:

Sin embargo, ya en los primeros textos del Libro de los Salmos, صهيؤن  no se refiere a la Ciudad de Daud, sino a la morada de Allah (Yahweh), al cerro sagrado de Allah. Al mismo tiempo, صهيؤن era un símbolo de seguridad, de refugio. Todos estos nombres han dado lugar a la noción de صهيؤن como un lugar de inviolabilidad hasta el punto de que صهيؤن perdurará más allá de la destrucción de Jerusalén.

Ben C. Ollenburger. The Oxford Companion to the Bible. Zion.

Si ahora sustituimos Sion por Ka’bah y Jerusalén por Makkah, tendremos una idea mucho más clara de lo que significa el texto bíblico que hemos citado. Analicémoslo teniendo en cuenta estas dos substituciones que acabamos de hacer. Después de haber sido el centro y lugar de peregrinación, la Ka’bah quedó abandonada durante siglos y convertida en un almacén de ídolos. Por ello, en un diálogo imaginario, la Ka’bah se lamenta de que Allah se haya olvidado de ella y la haya abandonado.

Pero Sion dijo: “Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí”.

En los versículos siguientes, empero, Allah el Altísimo le asegura que jamás se olvidará de ella, y describe cuán amada Le es y cómo es Su símbolo en este mundo.

“¿Se olvida la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre?
Aunque olvide ella, yo no me olvidaré de ti.
En las palmas de las manos te tengo esculpida.
Delante de Mí están siempre tus muros.
Tus edificadores vendrán aprisa.”

A continuación, se anuncia que los que quieren destruirla, los que quieren ocultar su verdadero significado, se irán de allí. Ni judíos ni cristianos dieron a la Ka’bah ningún valor y ambos grupos ocultaron su verdadero significado –centro de peregrinación y lugar de adoración para los hombres, y ello a pesar de que fue Ibrahim (a.s), el padre de todos, quien la construyó. Hoy vemos cómo esta profecía se ha hecho realidad con la llegada del Islam, y cómo judíos y cristianos han sido expulsados de Makkah y Medina, y nunca más han podido volver a circunvalar la Ka’bah, la Casa de Allah, a la que durante tanto tiempo habían ocultado.

“Tus edificadores vendrán aprisa;
Tus destruidores y tus asoladores saldrán de ti.”

En el siguiente versículo, Allah el Altísimo le responde:

Levanta tus ojos y mira alrededor.
Todos estos se han reunido y vienen hacia ti.
Vivo Yo, dice Jehová: de todos, como de vestidura de honra, serás vestida.
Y de ellos serás ceñida como novia.

Bellísimo pasaje en el que se describe la sorpresa y felicidad de la Ka’bah al verse de nuevo visitada por los creyentes venidos de todo el mundo. Si tuviéramos antes nuestros ojos una imagen de la Ka’bah desde lo alto, la veríamos vestida con un rico atuendo y circundada por miles de peregrinos vestidos de blanco que parecen ceñirla como a una novia. ¿Es esta la imagen de la Jerusalén palestina? ¿Alguna vez en su dilatada historia ha ocurrido algo así?

En el versículo 19 se refuerza esta idea recordando cómo esa Ka’bah abandonada y desierta se ha convertido en el centro de reunión de multitudes:

Porque tu tierra devastada, arruinada y desierta,
Ahora será estrecha por la multitud de los moradores,
Y tus destruidores serán apartados lejos.

Aquí se habla de un lugar de reunión, de congregación, al que las multitudes acudirán ahora –después de haber estado abandonado– en tal número que no cabrán en la propia ciudad. La segunda idea que nos transmite este versículo es la de que este lugar, esta ciudad nunca será destruida ya que los que deseaban que lo fuese han sido alejados de ella.

Fuera de Makkah resulta imposible imaginar otra ciudad a la que pudiera referirse este texto. La Ka’bah fue abandonada como lugar de peregrinación y adoración durante mucho tiempo, hasta el punto que las naciones del mundo se olvidaron de ella. Se podría pensar que Allah se había desentendido de su otrora “Casa en la Tierra”, como se lamenta la propia Ka’bah; pero tras establecerse Islam en toda Arabia, Makkah volvió a ser el centro de adoración y peregrinación de antes, ahora de forma universal y multitudinaria, convirtiéndose en paradigma del concepto mismo de peregrinación. Vemos, pues, que sólo Makkah y la Ka’bah cumplen históricamente con la descripción del versículo 19.

En el versículo 21 se describe la sorpresa de la Ka’bah –privada de hijos, sola, desterrada– al verse rodeada de miles y miles de peregrinos:

¿Quién me engendró todos estos?
Porque yo había sido privada de hijos y estaba sola, peregrina y desterrada.
¿Quién, pues, crió estos?
He aquí yo había sido dejada sola; ¿Dónde estaban éstos?

Después de haber estado abandonada y como mujer estéril vuelve a ser el centro de la Tierra, el lugar de encuentro de todos los creyentes del mundo, de todos los seguidores del verdadero monoteísmo, del verdadero Tawhid.

Y en el versículo 23 la descripción se vuelve aún más detallada y precisa:

Con el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies.

¡Sorprendente en verdad! Como si se tratara de un fotograma, se describe el acto de adoración por excelencia enseñado por todos los Profetas –la postración.

A lo largo de estos diez versículos se detalla el periodo anterior al Islam, la desolación que rodeaba a la Ka’bah, la conquista de Makkah y el establecimiento del Nuevo Cántico, del nuevo Din –Islam. La idea de que Sion es la Ka’bah está esparcida por todo el Antiguo Testamento.

¿Quién puede entender este texto? Para un no-musulmán resultará confuso, incomprensible y le será imposible situar geográficamente la acción o comprender las secuencias históricas y cronológicas a las que hace referencia.

El Qur-an es la referencia madre, el único autentificador que tenemos del input proveniente de los diferentes ámbitos del conocimiento. Sin embargo, los musulmanes han tomado hoy otras referencias como su guía. Han tomado a la NASA y a otras instituciones occidentales como referencia principal y por lo tanto obligan al Qur-an a adaptarse a sus “descubrimientos” y a aceptar sus “teorías”.

El proceso debería ser justo el contrario –son esas instituciones las que deben adecuar sus programas de investigación y educativos al Qur-an.

(53) Les mostraremos Nuestros signos en el horizonte y en ellos mismos
hasta que vean con claridad que es la verdad.
Sura 41 – Fussilat

Esta es una clara referencia a las dos principales ciencias de la actualidad: la biología y la astrofísica –el origen de la vida y la creación y funcionamiento del universo. Tendrán que llegar a lo que el Qur-an nos ha revelado sobre ambos asuntos hace ahora 1400 años (ver referencias F11, F12, F13, F14, F15 y F16).