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BASHARÍA – INSANÍA

T  E  X  T  O

Los judíos esparcidos por toda la Tierra han encontrado en la gran isla entre dos océanos su Nueva Jerusalén. En el billete de un dólar han escrito en lengua latina, la última lengua de sus ancestros, dos lemas: ANNUIT COEPTUS y NOVUS ORDO SECLORUM, que expresan sus más secretos objetivos. Haciendo gala del más exacerbado cinismo piden a “Dios” que les ayude en tan devastadora empresa o, al menos, que la justifique: “Justifica todo lo que vayamos a hacer”, Justifica nuestros desmanes por descomunales que sean, ya que América va a “iniciar un nuevo orden mundial” al que todas las naciones habrán de someterse… o desaparecer.

billete

Annuit Coeptus (favorece-aprueba las cosas que hacemos) – Novus Ordo Seclorum (nuevo orden de los siglos-el nuevo orden iniciado por América).

En los billetes de un dólar vemos dibujada una pirámide con un ojo en la cúspide. Es un dibujo inquietante, un símbolo masónico de poder y control de masas.

Nosotros vamos a emplear esta misma imagen, pero le vamos a dar otro significado, una interpretación completamente distinta. Nuestra pirámide representa el tiempo. Representa la historia del género humano desde su comienzo hasta el Último Día. Esta pirámide consta de tres partes –la parte derecha de la base, la parte izquierda de la base y la parte superior. En la parte derecha de la base encontramos la palabra bashar. Es en este punto en el que da comienzo la historia biológica del hombre –en el estado de bashar. Aquí no se puede decir que hubiera historia pues el bashar no estaba conectado a la Órbita Divina a través del sistema profético, único vehículo del input que genera la trama existencial. Fueron los primeros humanos, pero carecían de un lenguaje conceptual y del aparato (fuad) que interconecta las capacidades cognoscitivas con la consciencia.

No tenían la experiencia de formar parte de un proyecto, de un destino. Vivían día a día sin necesidad de registrar los acontecimientos a modo de historia. Mucho menos necesitaban la escritura –no había nada que trasmitir a las siguientes generaciones. No sabemos a ciencia cierta cuánto tiempo los seres humanos vivieron como bashar en la Tierra. Probablemente fuera durante un largo periodo, milenios. No obstante, de lo que sí estamos seguros es de que nuestra historia comienza cuando los bashar son actualizados y convertidos en insan, hace ahora unos 50.000 años.

(1) Preguntan por el inevitable castigo, (2) el que los encubridores no podrán repeler, (3) decretado por Allah, Quien ha creado los sistemas de acceso. (4) Por ellos ascienden hasta Él los malaikah y el Ruh en un día que equivale a cincuenta mil años.
Sura 70 – al Ma’riy

Poco es lo que sabemos de los primeros tiempos de este periodo, pero lo que sí podemos percibir con claridad son las diferentes fases que fue atravesando y el sorprendente hecho de que esas fases históricas se correspondan con las fases por las que va pasando el hombre desde su nacimiento hasta que alcanza la madurez.

En el comienzo tenemos un bebé –un ser humano completo pero necesitado de constantes cuidados y de una adecuada educación. Este bebé no puede hacer nada por sí mismo. Depende enteramente de la madre. De la misma manera, el primer insan era un tipo de bebé en un mundo nuevo para él, en el que tendrá que aprenderlo todo y necesitará de una guía constante. Si en el caso del bebé era la madre la encargada de tal tarea, en el caso del insan será un tipo de malaikah el que lleve a cabo esta encomienda.

الْحَمْدُ لِلَّهِ فَاطِرِ السَّمَاوَاتِ وَالأَرْضِ جَاعِلِ الْمَلائِكَةِ رُسُلا

(1) Alabado sea Allah, Originador de los Cielos y de la Tierra, Quien ha hecho a los malaikah Mensajeros, y los ha dotado de alas dobles, triples y cuádruples.
Sura 35 – Fatir

El bebé va viviendo su infancia bajo los cuidados de la madre y en una absoluta inocencia, pues carece de la capacidad para discriminar entre el bien y el mal y simplemente sigue los valores que le va transmitiendo la sociedad a través de sus padres y familiares. De la misma forma, el insan va a recorrer su infancia histórica bajo la estricta vigilancia de los malaikah, quienes le van a enseñar las técnicas necesarias para cultivar la tierra, cuidar de los rebaños, construir viviendas, extraer los metales y numerosas otras habilidades y artes que le van a ser muy útiles en la vida de este mundo. En este periodo aprenderá los principios básicos de todas las ciencias, incluido el lenguaje (ver apéndice M).

وَإِذْ قُلْنَا لِلْمَلائِكَةِ اسْجُدُواْ لآدَمَ فَسَجَدُواْ

(34) Y cuando dijimos a los malaikah: “¡Servid a Adam!”
Sura 2 – al Baqarah

Aquí, el término isyudu (imperativo plural de sayada) اسْجُدُوا no se refiere a la posición física de postración, sino más bien a participar plenamente en el gran proyecto insan que Allah ha preparado, a servir e instruir a Adam y al resto de insan que junto a él van a habitar en el Jardín.

Como en el caso del bebé, la siguiente fase por la que el insan tendrá que pasar después de la infancia será la adolescencia. En esta fase, el individuo es capaz de cuidar de sí mismo, si bien todavía no de forma absoluta –sigue necesitando a los padres, sigue aprendiendo, sigue adecuándose a la complicada red de interacciones sociales, y no es capaz todavía de formar su propia familia. Sin embargo, será en esta fase en la que tenga lugar la gran revolución hormonal, la cual no solamente desarrollará la apetencia sexual, sino también los conceptos de bien y de mal, de responsabilidad, y la consciencia interactiva de forma tan rápida y radical que en la gran mayoría de los casos provocará en el adolescente confusión y rebeldía.

Si ahora fijamos nuestra atención en el periodo histórico del insan, encontraremos que su adolescencia comenzó con el Profeta Nuh. Con él, el sistema profético pasa de los malaikah a los propios hombres.

اللَّهُ يَصْطَفِي مِنَ الْمَلائِكَةِ رُسُلا وَمِنَ النَّاسِ إِنَّ اللَّهَ سَمِيعٌ بَصِيرٌ

(75) Allah escoge por su pureza Mensajeros de entre los malaikah y de entre los hombres.
Sura 22 – al Hayy

Como nos informa el Qur-an, la gente de Nuh se rebela contra él de la misma forma que los adolescentes se rebelan contra sus progenitores. Se rebela contra la idea de que sea ahora un hombre como ellos quien haya recibido la tarea de guiarles. Nunca antes habían oído de algo así. Todas las transmisiones que les habían llegado de sus padres y ancestros hablaban de los malaikah como los encargados de cuidar del hombre y de guiarle espiritualmente. Esta posición es constante en la historia. El hombre no deja de quejarse de que los Profetas, los Enviados, sean hombres como ellos y no malaikah.

Es la gran crisis de la adolescencia –el paso de la infancia libre de responsabilidades, a la adolescencia en la que el joven ya debe asumir su independencia, si bien todavía carece de la determinación suficiente para elegir sus propios valores y comprobar si los que su sociedad le ha transmitido se corresponden con su creencia. Es la misma falta de fuerza y determinación que encontramos en la gente de Nuh y en la gente después de Nuh. Tienen que independizarse de la madre, vivir por sí mismos, pero no pueden evitar el pensar que sería mejor si los malaikah siguieran ocupándose de ellos. Es la gran tentación de los adolescentes –una vez que han probado el sabor amargo de la independencia, muchos desearían volver a la infancia en vez de seguir el camino natural que les lleve a ser hombres responsables. Pero como en el caso de los adolescentes, la humanidad no tendrá más remedio que aceptar el hecho de que sean los hombres los nuevos Enviados, los Profetas, los responsables de hacer funcionar el sistema profético. A partir de Nuh raramente los malaikah interferirán abiertamente en los asuntos humanos.

إِنَّا أَوْحَيْنَا إِلَيْكَ كَمَا أَوْحَيْنَا إِلَى نُوحٍ وَالنَّبِيِّينَ مِن بَعْدِهِ

(163) Te hemos inspirado al igual que inspiramos a Nuh y a los Profetas que ha habido después de él.
Sura 4 – an Nisa

Ese bebé se ha convertido en un hombre. Ya está capacitado para formar su propia familia, para trabajar y ganar el sustento, para viajar, para llevar a cabo todo tipo de transacciones, para luchar y proteger su territorio… y sin embargo, todavía necesita en algunas ocasiones el apoyo económico y emocional de su familia, de sus padres. En la dimensión histórica y profética esta fase corresponde al tiempo de Ibrahim, en el que están incluidos Musa –la Ley– Sulayman –el poder y la expansión– e Isa –la carta de repudio a los judíos y el anuncio del paso de la Profecía a Muhammad, el descendiente de Ismail.

La siguiente y última fase tanto en el devenir biológico del hombre como en el devenir histórico del insan será la de la madurez. El hombre es ahora completamente independiente porque ha logrado entender el mecanismo de la existencia. Se ha desconectado de ligaduras tribales y apegos familiares. Este es el tiempo de Muhammad (s.a.s), que representa la madurez del ser humano. Es el ojo en la cima de la pirámide, la consciencia en su plenitud. Ya no habrá más libros que desciendan del Cielo ni vendrán más Profetas. Son los hombres los que tendrán que hacerse cargo de sus vidas, de su historia. El insan ha recibido todas las herramientas necesarias para atravesar esta existencia y comprender su finalidad. Ahora puede percibir claramente la geografía existencial más allá de la muerte de forma que su vida recobre todo su sentido. Obviamente, no todos los insan habrán alcanzado esta madurez. Como nos informa el Qur-an solamente aquellos que crean y actúen con rectitud podrán alcanzar este estado de madurez y comprensión que les permita mantenerse conectados a la Órbita Divina.

El periodo de crecimiento desde la infancia hasta la madurez es lo que podemos llamar “verdadera historia”. Está llena de incontables elementos venenosos y satánicas influencias. Sin embargo, al mismo tiempo, el hombre recibe el apoyo divino a través del sistema profético, y con este apoyo algunos insan lograrán alcanzar el ojo de la cima, la consciencia en su plenitud. Son los verdaderos creyentes, los que a través de la historia del insan se han mantenido agarrados al eje del sistema profético protegiéndose de esta forma de ser arrastrados por la corriente del tiempo y de quedar arruinados por la entropía histórica. Esta es una clara indicación de que nada en este mundo es estable o permanece en la misma condición sin recibir los cuidados necesarios, ya que el tiempo, la historia, destruye todo aquello que no es constantemente reparado. Esta es la actitud del creyente. Su consciencia, convenientemente activada, le permite comprender las consecuencias de sus acciones y las influencias externas. En lo que a él respecta, la cultura nunca erosionará su fitrah, ni el sistema chamánico, actuando a través de las castas sacerdotales, substituirá al sistema profético ni a la realidad divina. La gran determinación de los creyentes está representada en nuestro esquema por un eje vertical que va desde el ojo en la cima de la pirámide hasta su base.

Podemos ahora preguntarnos por el destino de aquellos insan que no se han agarrado a ese eje. Como podemos ver en el esquema, bajan precipitadamente por la ladera izquierda, descienden hasta el nivel del bashar. Son arrastrados por la historia, por la turbulenta corriente del tiempo. Son arrastrados al olvido, a la inconsciencia…. a la ghaflah.

وَالْعَصْرِ

إِنَّ الإِنسَانَ لَفِي خُسْرٍ

إلاَّ الَّذِينَ آمَنُوا وَعَمِلُوا الصَّالِحَاتِ وَتَوَاصَوْا بِالْحَقِّ وَتَوَاصَوْا بِالصَّبْرِ

(1) ¡Por la corriente del tiempo (2) que arrastra al hombre –insan– a la perdición! (3) Mas no así a los que creen y actúan con rectitud –se exhortan a la verdad y a resistir.
Sura 103 – al Asr

En esta sura el Qur-an jura por el tiempo, por la historia, ya que el tiempo es un elemento esencial de la existencia y todo lo que ocurre, ocurre en el tiempo. La historia es la manifestación externa del tiempo y tiene un principio y un fin. A pesar de lo paradójico que pueda resultar, ese principio y ese fin son el mismo –de la basharía a la basharía. La sura afirma que el hombre está en pérdida. Ha llegado al punto más álgido de la pirámide –la madurez– pero incapaz de mantenerse agarrado al eje, desciende ahora hacia la basharía –excepto aquellos que creen y actúan con rectitud.

 Actuar con rectitud no significa, fundamentalmente, realizar diariamente los actos de adoración prescritos por el sistema profético –Islam– sino seguir este sistema con todo lo que ello implica en cualquier tiempo histórico, ya que el eje se mantiene fijo en la misma posición y no puede ser retirado por la historia, por la turbulenta corriente del tiempo.

Hoy podemos claramente percibir el descenso del hombre a la basharía. La mayoría de la gente ha perdido el lenguaje conceptual y tan sólo utiliza su idioma a un nivel básico de comunicación social. Su vida gira entorno a la rutina diaria sin más expectativas que la ansiosa espera a que llegue la fiesta semanal o cualquier otra celebración. Todo es una buena excusa para sumergirse en el tranquilizador mundo del olvido a través de drogas, alcohol y desordenado sexo. Carecen de pasado y de futuro. Simplemente siguen la corriente del tiempo en la más absoluta despreocupación.

وَالتِّينِ وَالزَّيْتُونِ

وَطُورِ سِينِينَ

وَهَذَا الْبَلَدِ الأَمِينِ

لَقَدْ خَلَقْنَا الإِنسَانَ فِي أَحْسَنِ تَقْوِيمٍ

ثُمَّ رَدَدْنَاهُ أَسْفَلَ سَافِلِينَ

إِلاَّ الَّذِينَ آمَنُوا وَعَمِلُوا الصَّالِحَاتِ فَلَهُمْ أَجْرٌ غَيْرُ مَمْنُونٍ

(1) ¡Por la higuera y el olivo! (2) ¡Por el monte Sinin! (3) ¡Por esta tierra segura! (4) Hemos creado al hombre en el mejor de los moldes. (5) Luego lo hemos devuelto a lo más bajo, (6) salvo a los que creen y actúan con rectitud. Para ellos habrá un galardón sin fin.
Sura 95 – at Tin

En esta sura se nos informa de que hemos sido creados en el mejor de los moldes, ya que no hemos permanecido en el estado de bashar, sino que hemos pasado al estado de insan, en el que se ha alcanzado la perfección, no en el sentido hollywoodense de la palabra, sino en tanto que criaturas dotadas de consciencia y de lenguaje conceptual y, por lo tanto, capaces de comprender la existencia y de conectarse a la Órbita Divina. No obstante, como ya hemos mencionado anteriormente, nada en esta existencia es estable. Por ello, si no nos mantenemos fuertemente agarrados al eje, al sistema profético, seremos reducidos a lo más bajo de la condición humana, seremos devueltos a la basharía.

Por otra parte, en el periodo en el que el hombre desciende de la insanía a la basharía, la historia es una ilusión. Es un periodo de retroceso en el cual cualquier acontecimiento le empujará ladera abajo perdiendo una a una las cualidades propias del insan. Esta sura afirma que eso es lo que le ocurrirá a todo miembro de la especie humana excepto a aquellos que crean y actúen con rectitud.

No hay otra alternativa –deslizarse ladera abajo hacia el olvido o agarrarse al eje del sistema profético. La elección es nuestra.