El desafiante arzobispo Viganó: otro golpe al Papa Francisco y al nuevo orden mundial

William F. Jasper para The New American

El 20 de junio, el arzobispo Carlo Maria Viganò, un ex miembro del Vaticano convertido en denunciante, reveló que había sido convocado a Roma para responder a “acusaciones y pruebas relativas al crimen de cisma del que se le acusa”. Se le acusa de negar la legitimidad del Papa Francisco, romper la unión con él y rechazar el Concilio Vaticano II. Es probable que el “juicio penal extrajudicial” resulte en la excomunión y la destitución del sacerdocio del arzobispo. Viganò, que ha vivido de manera clandestina durante los últimos años (al parecer porque temía por su vida), aparentemente no se presentó a su juicio el 20 de junio. Sin embargo, tiene hasta el 28 de junio para presentar una defensa por escrito o ser juzgado en ausencia.

El arzobispo Viganò publicó el decreto oficial del Dicasterio para la Doctrina de la Fe de la Santa Sede en su sitio web Exurge Domine (en latín, “Levántate, oh Señor”, del Salmo 10:12), junto con su desafiante respuesta de 1.500 palabras, en la que afirma: “Considero las acusaciones en mi contra como un honor”.

“Supongo”, escribió, “que la sentencia ya está preparada, dado que se trata de un proceso extrajudicial”. Al negarse a reconocer el pontificado actual como legítimo, Viganò se refiere regularmente al Papa Francisco por su apellido familiar, Bergoglio. “No es casualidad”, dice Viganò, “que la acusación contra mí se refiera al cuestionamiento de la legitimidad de Jorge Mario Bergoglio y al rechazo del Vaticano II: el Concilio representa el cáncer ideológico, teológico, moral y litúrgico del que la “iglesia sinodal bergogliana” es la inevitable metástasis”.

Agenda 2030 y la “Religión de Davos”

Además, Viganò acusa al Papa Francisco y su jerarquía vaticana de grave corrupción y subversión de la fe católica, en concierto con los globalistas de la ONU y el Foro Económico Mundial:

“Es necesario que el Episcopado, el Clero y el Pueblo de Dios se pregunten seriamente si es coherente con la profesión de la fe católica presenciar pasivamente la destrucción sistemática de la Iglesia por parte de sus dirigentes, así como otros subversivos están destruyendo la sociedad civil. El globalismo exige sustitución étnica: Bergoglio promueve la inmigración incontrolada y pide la integración de culturas y religiones. El globalismo apoya la ideología LGBTQ+: Bergoglio autoriza la bendición de parejas del mismo sexo e impone a los fieles la aceptación del homosexualismo, al tiempo que encubre los escándalos de sus protegidos, a los que promociona a los más altos cargos de responsabilidad. El globalismo impone la agenda verde: Bergoglio venera al ídolo de la Pachamama, escribe encíclicas delirantes sobre el medio ambiente, apoya la Agenda 2030 y ataca a quienes cuestionan la teoría del calentamiento global provocado por el hombre. Va más allá de su papel en cuestiones estrictamente científicas, pero siempre y sólo en una dirección: una dirección diametralmente opuesta a lo que la Iglesia siempre ha enseñado.

Estos temas, particularmente los relacionados con las maquinaciones de las élites globalistas, “El Gran Reinicio” del Foro Económico Mundial y la Agenda 2030 de la ONU, han ocupado un lugar destacado en los mensajes de video producidos por el arzobispo durante los últimos años, algo que es muy fácil de comprobar.”

Como en sus cartas públicas anteriores, Viganò acusa en ésta al Papa Francisco por su violación de la enseñanza católica y su sumisión a las grandes farmacéuticas y a la China comunista con respecto a exigir la vacuna experimental de Covid como un “deber moral”. El arzobispo escribe:

“Ha ordenado el uso de sueros genéticos experimentales, que causaron daños muy graves, muerte y esterilidad, calificándolos de “un acto de amor”, a cambio de financiación de compañías farmacéuticas y fundaciones filantrópicas. Su total alineación con la religión de Davos es escandalosa. Allí donde los gobiernos al servicio del Foro Económico Mundial han introducido o ampliado el aborto, promovido el vicio, legitimado las uniones homosexuales o la transición de género, alentado la eutanasia y tolerado la persecución de los católicos, no se ha dedicado ni una palabra en defensa de la Fe o la Moral que están amenazados, o en apoyo a las batallas civiles de tantos católicos que han sido abandonados por el Vaticano y los Obispos. Ni una palabra para los católicos perseguidos en China con la complicidad de la Santa Sede, que considera los miles de millones que le ofrece Beijing más importantes que las vidas y la libertad de miles de chinos fieles a la Iglesia romana.

Todo lo que hace Bergoglio constituye una ofensa y una provocación a toda la Iglesia católica, a sus santos de todos los tiempos, a los mártires asesinados en “odium fidei” y a los Papas de todos los tiempos hasta el Concilio Vaticano II”, afirma Viganò. Y continúa: “Esto es también y principalmente una ofensa contra la Divina Cabeza de la Iglesia, Nuestro Señor Jesucristo, cuya sagrada autoridad Bergoglio pretende ejercer en detrimento del Cuerpo Místico, con una acción demasiado sistemática y coherente para parecer ser fruto de la mera incapacidad”.

SONDAS: No debería sorprenderle al arzobispo Viganó la actitud de Francisco ni sus inquietantes declaraciones sobre temas tan cruciales como la homosexualidad, el transgenerismo, el aborto… y muchos otros. Y decimos que no debería sorprenderle, ya que la Iglesia Católica, desde los tiempos de los merovingios, no ha dejado de comprometer los principios básicos de su creencia hasta hacerlos compatibles con los intereses “mundanos” de aquella dinastía.

Sin embargo, ya antes comenzó a fraguarse el altercado ontológico de la dualidad, y más tarde de la trinidad, divina. ¿Acaso ha olvidado Viganó que se tardaron 600 años en configurar el credo católico? 600 años de discusiones palaciegas (también llamadas concilios), de asesinatos, de envenenamientos… que iban en contra de los textos revelados, de la exegesis de los principales obispos del vasto Imperio Romano y de la lógica popular.

Aquellas barbaridades con las que volvían los obispos a sus territorios causaron un fuerte rechazo entre las comunidades, que ha quedado grabado en la expresión “se ha armado la de Dios es Cristo”, pues todos sabían que el Cristo, el Mesías, Jesús (Isa) había sido un hombre de carne y hueso, investido de características poco comunes, pues quien había fecundado a Mariam -su madre- había sido el Ruh al-Qudus (el Espíritu Santo, Yibril).

Mas este golpe de estado teológico no quedaba allí. Tardaron casi 300 años en caer en la cuenta de que había un tercer dios junto al Padre y el Hijo -el Espíritu Santo, Yibril -un ángel de alto rango. ¿Podría Viganó explicarnos este largo y doloroso proceso a través del cual se incubó la mayor blasfemia contra Dios?

Dicen: “el Rahman ha tomado una entidad como Su hijo.” No puede haber mayor blasfemia que ésta que habéis traído. A punto están por ello los Cielos de rasgarse, la Tierra de hendirse y las montañas de ser demolidas y arrastradas por haberle atribuido un hijo al Rahman. No es conforme a Su naturaleza tener ningún hijo. (Corán, sura 19, aleyas 88-92)

Por lo tanto, la actitud del papa Francisco es la misma actitud que la Iglesia Católica ha mantenido desde sus mismísimos comienzos. Aquella malsana connivencia entre el poder terrenal merovingio y la asunción de una Iglesia y de un papa representando el poder de Dios en la Tierra exigía que todo fuese negociable, pues a veces el papa llevaba la mitra y a veces la llevaba el emperador. Se trataba de un símbolo intercambiable que exigía, no obstante, un acuerdo común sobre todas las cosas.

Recordemos cómo le fue a Thomas Moore cuando se opuso al adulterio de Enrique VIII. Alguien podría pensar, y seguramente estaría en lo cierto, que denunciar aquel pecado no valía un hachazo. Mas había que llevar al orden a esos prelados que no entendían que la Iglesia Católica era ante todo la ramificación divina de los merovingios, y que la mitra sin su espada no iba a durar mucho sobre las cabezas papales.

Ésta, Viganó, es vuestra historia; una historia que no puedes obviar, pues tu Iglesia y tú mismo sois la consecuencia de haber preferido la vida de este mundo a la vida del Más Allá -una actitud que heredasteis de los judíos y que os llevó a construir en el nombre de Isa la casa más lujosa de la Tierra. Fíjate en la púrpura, en el oro, en los rubíes… con los que te vistes y con los que acudes a discutir sobre temas de fe. Acaso no escuchas cada día al profeta Isa, al Mesías, ordenarte: “Vende todo lo que tienes; da el dinero a los pobres. Ven y sígueme.”

Aún estás a tiempo.