El culto covidiano.

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CJ Hopkins para Consent Factory

La iniciación al Culto Covidiano comenzó en enero, cuando las autoridades médicas y los medios corporativos pusieron en marcha El Miedo con proyecciones de cientos de millones de muertes y fotos falsas de personas cayendo muertas en las calles. El condicionamiento psicológico ha continuado durante meses. Las masas globales han sido sometidas a un flujo constante de propaganda, histeria manufacturada, especulación salvaje, directivas en conflicto, exageraciones, mentiras y efectos teatrales de mal gusto. Bloqueos. Hospitales de campaña y funerales de emergencia. El personal del NHS cantando y bailando. Camiones de la muerte. UCI desbordadas. Bebés Covid muertos. Estadísticas manipuladas. Escuadrones de matones. Mascarillas… Y todo lo demás.

Ocho meses después, aquí estamos. El Jefe del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS ha confirmado básicamente un IFR de 0,14%, aproximadamente lo mismo que la gripe estacional. Y aquí están las últimas estimaciones de tasa de supervivencia del Centro para el Control de Enfermedades:

  • Edad 0-19… 99,997%
  • Edad 20-49… 99,98%
  • Edad 50-69… 99,5%
  • Más de 70 años … 94,6%

El argumento de la “ciencia” ha terminado oficialmente. Un número cada vez mayor de médicos y expertos médicos está rompiendo filas y explicando cómo la histeria masiva actual sobre los “casos” (que ahora incluye a personas perfectamente sanas) es esencialmente propaganda sin sentido.

Y luego está Suecia y otros países que no están jugando a la pelota con la narrativa oficial de Covid-19, y que se burlan de la histeria en curso.

No voy a seguir desacreditando la narrativa. Lo esencial aquí es que todos los hechos están disponibles. No de sitios web de “teóricos de la conspiración”, sino de los principales medios y de los expertos; del Centro para el Control de las Enfermedades.

Y estos hechos son los que carecen de importancia para los miembros del Culto Covidiano. Los hechos no les importan a los totalitarios ni a los miembros de las sectas. Lo que importa es la lealtad al culto o al partido.

Lo que significa que tenemos un problema serio aquellos de nosotros a quienes los hechos todavía importan, y que hemos estado tratando de usarlos para convencer a los Covidian de que están equivocados sobre el virus.

Si bien es crucial seguir informando sobre los hechos y compartirlos con el mayor número de personas posible, lo que se está volviendo cada vez más difícil debido a la censura de las redes sociales y alternativas, es importante aceptar a lo qué nos enfrentamos. A lo que nos enfrentamos no es a un malentendido ni a un argumento racional sobre hechos científicos. Es un movimiento ideológico fanático. Un movimiento totalitario global … El primero de este tipo en la historia de la humanidad.

No es un totalitarismo nacional, porque vivimos en un imperio capitalista global, que no está gobernado por estados-nación, sino por entidades supranacionales y el propio sistema capitalista global. Y así, el paradigma culto/cultura se ha invertido. En lugar de que el culto exista como una isla dentro de la cultura dominante, el culto se ha convertido en la cultura dominante, y aquellos de nosotros que no nos hemos unido al culto nos hemos convertido en islas dentro de él.

Ojalá pudiera ser más optimista y ofrecer algún tipo de plan de acción, pero el único paralelo histórico en el que puedo pensar es en el de cómo el cristianismo “convirtió” al mundo pagano … lo que realmente no augura nada bueno para nosotros. Mientras está sentado en su casa durante los confinamientos de la “segunda ola”, es posible que desee repasar esa historia.

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SONDAS: Los cultos, todos ellos, están promovidos por una característica intrínseca a la naturaleza humana. Son la manifestación de un deseo irrefrenable de adorar, de reconocer, de agradecer, de conectarse… Hecho éste que quizás escapa a la percepción de Hopkins. Leemos en el Corán:

(56) No he creado a los yin ni a los hombres –insan, sino para que Me adoren.
(SURA 51- adh-Dhariyyat)

Por lo tanto, el hombre necesita adorar a su Creador, reconocerle como a su Señor, conectarse a Su órbita, agradecerle el haberle traído a la existencia, adecuar su vida al plan de Allah el Altísimo. Y el que no adora a su Creador, adora a todo lo demás, a cualquier cosa, a cualquier entidad, a cualquier ideología, a cualquier movimiento chamánico… llenando su vida de supersticiones, magia, alucinaciones… enquistándose en realidades virtuales que se van desvaneciendo según pasamos a otros quistes, a otros objetos de adoración falsos, pues no la merecen, pues ellos mismos han sido creados.

Cuando el hombre se desconecta de la fuente, se sale de la órbita divina, cae en la idolatría, pues necesita colmar esa necesidad suya de adorar, que forma el tejido mismo de su naturaleza más profunda, más íntima.

El hombre busca, consciente o inconscientemente, un objeto de adoración, y casi siempre se equivoca en la elección, pues el único objeto que merece nuestra adoración es Aquel que nos ha creado y ha dispuesto para nosotros todo lo necesario en esta vida, en la vida post-mortem y en la del Más Allá.

Ahora la gente está haciendo de la pandemia un culto. ¿Por qué nos sorprende? ya antes había hecho un culto de la música rock, de los actores de Hollywood, de escritores, de chamanes, de piedras, de cabezas, de los astros… Necesita adorar, lo que sea, para saciar su sed natural de adoración.

Mas solo quienes adoran a su Creador están guiados, y no se enquistarán ni caerán en las trampas que les tiende shaytan, como esta absurda pandemia.