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La estructura intelectual (imaginación) de la nafs humana ha sido creada de tal forma que su capacidad de comprensión funciona mejor cuando el asunto que debe analizar se le presenta en formato alegoría –enseguida imagina un escenario en el que la idea, el concepto o la advertencia cobran vida y se expresan visualmente, escénicamente.

Ello hace que el elemento alegórico juegue un papel fundamental en cualquier sistema educativo o pedagógico. El Qur-an revelado al Profeta Muhammad (s.a.s) utiliza este elemento narrativo constantemente.

-I-

(17) Son como aquel que enciende un fuego y cuando alumbra lo que está a su alrededor, Allah se lleva su luz y los deja en las tinieblas, sin ver ni comprender.
(18) Sordos, mudos y ciegos, ¿cómo podrán volver al camino?
(19) O como una lluvia torrencial que cae del cielo, portadora de oscuridad, truenos y relámpagos. Se tapan los oídos para no oír el estruendo del rayo que podría
causarles la muerte. Allah sitia a los encubridores en su extravío.
(20) A punto está el relámpago de arrebatarles la vista. Cada vez que les alumbra, caminan con su luz, pero cuando la oscuridad se cierne sobre ellos, se quedan paralizados.
Si Allah quisiera, les dejaría sordos y ciegos. Allah tiene el poder sobre todas las cosas.
Sura 2 – al Baqarah

En estas aleyas se nos presenta un escenario casi dantesco. Los encubridores y los negligentes viven en un terrible vaivén entre la luz y la oscuridad, entre la euforia y la más profunda depresión, ya que todos los elementos que componen su estructura existencial se sustentan en el vacío –cualquier contratiempo los derriba.

Hoy tiene dinero y se siente inmortal, pero mañana se cierne sobre su negocio una crisis económica que le deja arruinado, y se desespera. No ve salida a su situación. Todo es oscuridad y confusión a su alrededor. No sabe qué hacer. Está paralizado e incluso piensa en el suicidio.

Así de débil es la base sobre la que ha construido su vida y en la que ha puesto sus esperanzas.

-II-

En la siguiente aleya se explica con una bellísima alegoría a modo de metáfora, cómo el corazón del encubridor está muerto, sin vida y ello le lleva a endurecerse hasta convertirse en una piedra o en algo aún más duro:

(74) Luego, después de eso, vuestros corazones se endurecieron como si fueran piedras, o aún más duros, pues hay piedras de las que nacen ríos, piedras que al hendirse mana de ellas agua, y piedras que se desploman por temor de Allah. Allah no está descuidado de lo que hacéis.
Sura 2 – al Baqarah

-III-

(261) Los que gastan sus bienes por la causa de Allah son como un grano que produce siete espigas y en cada espiga hay cien granos. Allah da la abundancia a quien quiere.
Allah es el Inconmensurable, y actúa según Su conocimiento.
Sura 2 – al Baqarah

Todo lo que damos por la causa de Allah vuelve a nosotros multiplicado. Cuanto más damos, más recibimos. Por el contrario, gastar por la causa de dunia no trae, sino ruina. Generación tras generación, lo van perdiendo todo.

Dar por Allah abre nuestros corazones, elimina el estrés, el miedo a la provisión y la errónea idea de que es la riqueza la que nos protege de todos los males. En cambio, dar para adquirir más dunia nos hace avaros, temerosos y cierra nuestros corazones.

-IV-

(264) ¡Creyentes! No invalidéis vuestras sadaqah esperando algún favor a cambio u ofendiendo a quien las recibe. Esos son como quien da de su riqueza para que la gente lo vea, pero no cree en Allah ni en el Último Día. Es como una roca sobre la que hay tierra, y ocurre que cae un aguacero y la deja desnuda. En nada les aprovechará lo que hayan ganado.
Allah no guía a los encubridores.
Sura 2 – al Baqarah

Primero es la creencia y después son las obras, ya que las obras que no están basadas en la creencia, en el iman, son como tierra sobre una roca. Cae algo de lluvia o una ligera brisa, y queda la roca desnuda. Las obras sin iman no tienen ningún valor, no tienen peso, no tienen raíces, no logran permanecer.

De nada les han servido sus obras; no han ganado nada; la lluvia se ha llevado el cultivo de la misma forma que la vanidad se ha llevado la sadaqah. Sólo las acciones que se realizan por Allah tienen valor y permanecen, como el cultivo sobre una tierra fértil.

-V-

(265) En cambio, los que dan de su riqueza con el único deseo de complacer a Allah y de reafirmarse en su creencia son como un jardín en un lugar elevado, y ocurre que le cae un aguacero y da el doble de sus frutos; y si no le cae un aguacero, el rocío lo hace fructificar. Allah es consciente de la intención que os mueve a actuar.
Sura 2 – al Baqarah

-VI-

(266) ¿Acaso le gustaría a alguno de vosotros que teniendo un huerto de palmeras y vides por el que fluyeran ríos, y en el que hubiera toda clase de frutos, y que siendo ya viejo, pero con una descendencia aún débil viniera un torbellino de fuego y abrasara el huerto? Así os clarifica Allah las aleyas para que reflexionéis.
Sura 2 – al Baqarah

 -VII-

(117) Lo que gastan en la vida de este mundo es como un viento frío que se abate sobre los campos de una gente que se ha oprimido a sí misma, y los destruye. Mas no es Allah Quien les oprime, sino que son ellos los que se oprimen a sí mismos.
Sura 3 – ali ‘Imran

 Cuanto más gastamos en dunia, más nos olvidamos de Ajirah y más egoístas nos hacemos. Sin darnos cuenta, hemos arruinado nuestra vida en ambos mundos. No hemos cosechado nada y lo hemos perdido todo. Gastar en los demás y en la causa de Allah tiene el efecto contrario, produce una rica cosecha, también en ambos mundos.

-VIII-

(176) De haber sido esa Nuestra voluntad, le habríamos elevado con ellos, pero él prefirió la Tierra y seguir sus deseos. Es como el perro que si lo ahuyentas jadea y si lo dejas también jadea. Así son los que niegan la verdad de Nuestros signos.
Sura 7 – al ‘Araf

El encubridor, en ese sentido, es como el perro –siempre está descuidado, nunca escucha, da igual si le hablas o no le hablas, si le amonestas o no le amonestas. El perro siempre jadea, siempre está con la lengua fuera, y así está siempre el encubridor –negligente, apartado.

-IX-

(109) ¿Quién entonces es mejor, quien cimienta la estructura del edificio que quiere construir sobre el temor de Allah y Su complacencia o quien la cimienta al borde de un acantilado erosionado por el agua, y se desploma con ella, cayendo al fuego de yahannam?
Allah no guía a los infames.
Sura 9 – at Tawbah

La creencia que no esté sólidamente cimentada no se sostendrá cuando vengan las pruebas, de la misma forma que un edificio levantado sobre un acantilado, que el agua y el viento erosionan, no durará mucho.

-X-

(24) La vida de este mundo se parece al agua que hacemos caer del cielo y que al penetrar en la tierra y mezclarse con ella hace que broten plantas de todo tipo de las que comen los hombres –nas– y el ganado. Y cuando los campos rebosan de frutos y sus propietarios están convencidos de que recogerán abundantes cosechas, llega Nuestra orden de noche o de día y los arrasamos como si el día anterior no hubiera crecido en ellos nada. Así es como explicamos las aleyas
a la gente que reflexiona.
Sura 10 – Yunus

-XI-

(14) Para Él es la súplica verdadera, pues de ésos otros a los que invocan, no reciben nada. Es como quien desea coger agua en el hueco de la mano para llevársela a la boca, pero no le llega. La súplica de los encubridores no es, sino extravío.
Sura 13 – ar Ra’d

-XII-

(17) Hace que caiga agua del cielo que corre por los valles según se le ha decretado, llevándose en su torrente lo que excede. Y de lo que funden en el fuego para obtener adornos o utensilios se desprenden residuos similares. De esta forma separa Allah la verdad de la falsedad –los residuos se van como deshecho y lo que aprovecha a los hombres –nas– permanece en la tierra. Así es como Allah alegoriza.
Sura 13 – ar Ra’d

-XIII-

(18) Las obras de los que encubren la verdad de su Señor son como cenizas que un fuerte viento esparce en un día tempestuoso. De nada les sirve lo que atesoraron. Así es el extravío que aleja irremediablemente de la verdad.
Sura 14 – Ibrahim

-XIV-

(24) ¿Acaso no te has fijado cómo Allah compara la buena palabra con un árbol frondoso cuya raíz está firmemente arraigada en la tierra y cuyas ramas se extienden hacia el cielo?
(25) Da fruto sin cesar, siguiendo la voluntad de su Señor. Allah utiliza alegorías
para que los hombres recapaciten. (26) Mas la palabra dañina
se parece a un árbol que no da fruto y está desenraizado.
Sura 14 – Ibrahim

-XV-

(75) Allah pone como ejemplo el de un siervo que está bajo el dominio de su amo y no tiene ningún poder, y el de otro al que le hemos dado abundante provisión de la que da en secreto y abiertamente. ¿Son acaso iguales? ¡Alabado sea Allah! Sin embargo, la mayoría de ellos no es consciente de esta realidad.
Sura 16 – an Nahl

-XVI-

(76) Otro ejemplo que Allah pone es el de dos hombres, uno de ellos mudo e incapaz de hacer nada bien. Es su amo quien tiene que encargarse de todo. De cualquier asunto que le encarga, no le trae nada bueno. ¿Acaso es como quien ordena la justicia y está en el camino de rectitud?
Sura 16 – an Nahl

-XVII-

(31) Manteneos en el estado de hanifa, sin dar poder a otro que a Allah y sin asociarle con nada. Quien asocia a otros con Allah es como quien se abate desde el cielo y es arrebatado por las aves de rapiña o como quien es derribado por el viento y lanzado a un lugar remoto.
Sura 22 – al Hayy

-XVIII-

(35) Allah es la luz de los Cielos y de la Tierra. Su luz se asemeja a la luz de una lámpara que está dentro de una hornacina. A esa lámpara la cubre un cristal y ese cristal es como un astro reluciente. La lámpara se enciende con el aceite de un árbol bendito, un olivo que no es ni de oriente ni de occidente, y que parece alumbrar, sin que lo toque el fuego. Luz sobre luz. Allah guía hacia Su Luz a quien así decide Su voluntad. Allah enseña a los hombres a través de alegorías. Allah tiene el conocimiento de todo cuanto existe, y según él actúa.
Sura 24 – an Nur

Hay dos elementos que son la base para comprender esta aleya, que podemos considerar como un ejemplo de aleya mutashabihat (ver Info 10 y apéndice E) –se puede interpretar de varias maneras y en ningún momento emite un juicio sobre la Ley de Allah el Altísimo.

Estos dos elementos son la hornacina y la Luz de Allah.

–La hornacina es como un nicho en el muro o pared de una habitación; es decir, que la luz sólo puede dirigirse hacia delante, a derecha e izquierda, pero no hacia tras, detrás están las tinieblas, la oscuridad, ya que hay gente que rechaza la Luz de Allah, quiere apagarla o simplemente se desinteresa y da media vuelta, da la espalda y eso le hace ir penetrando más y más en la obscuridad, en el lejano extravío (ver apéndice O).

–La Luz de Allah, ¿qué es la Luz de Allah? ¿Cómo se manifiesta Su Luz en este mundo nuestro de dunia? Antes de contestar a estas preguntas debemos entender que luz significa visión, guía, comprensión. No se trata de una luz artificial que simplemente ilumina un espacio físico. En cierto modo, la luz física y la luz espiritual se asemejan en cuanto que ambas nos permiten ver la realidad –en un caso la realidad física y en el otro la realidad espiritual. Ahora podemos hacer las mismas preguntas con diferentes términos: ¿Qué es la guía de Allah? ¿Cómo se manifiesta la guía de Allah en nuestro mundo? Obviamente a través del sistema profético.

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Ahora bien, ¿qué significa sistema profético? Significa libros, Profetas, malaikah y creyentes sinceros. Todos estos elementos conforman el sistema profético –la lamparita, el cristal que la cubre y el aceite. Como vemos en el dibujo, todo ello hace que la luz se expanda con fuerza y uniformidad por toda la habitación, por toda la Tierra. La analogía del aceite es muy importante, pues significa la himmah هِمَّة la resolución, la pasión y la determinación con la que los Profetas, sus seguidores y los creyentes sinceros llevan la Luz de Allah a la gente. Ese aceite apenas necesita fuego, apenas necesitan los Profetas que se les convenza o se les ruegue. En el momento en el que les llega la Luz de Allah, arden y ellos mismos la reflejan instantáneamente. No es de oriente ni de occidente, es universal. Salman al Farisi venía de Irán; Bilal, de África, miles de creyentes sinceros son de China, de Turquía, de Europa… Muchos Enviados estuvieron en la India y en otros lugares.

El sistema profético es el que Allah el Altísimo ha elegido para desparramar Su Luz en dunia, y únicamente a través de él podremos recibirla y beneficiarnos de ella.

-XIX-

(39) En cuanto a las obras de los encubridores, son como un espejismo en una llanura. Cree el sediento que es agua hasta que llega allí y ve que no hay nada. En cambio, encuentra a Allah junto a él que le paga debidamente por sus obras. Allah es rápido en llevar la cuenta.
(40) O son como tinieblas en un mar tempestuoso. Le cubren olas sobre olas, y por encima de él nubes. Tinieblas sobre tinieblas. Cuando saca la mano apenas puede verla.
A quien Allah no le da luz, no habrá para él luz que le guíe.
Sura 24 – an Nur

-XX-

(28) Os pone un ejemplo sacado de vosotros mismos –¿Acaso tenéis entre vuestros siervos y esclavos socios con los que compartís como iguales el sustento que os damos, y los teméis como teméis a los hombres libres como vosotros? Así es cómo explicamos las aleyas
a la gente que razona.
Sura 30 – ar Rum

-XXI-

(29) Allah pone el ejemplo de un hombre que trabaja para unos socios en continua desavenencia entre ellos, y un hombre que trabaja para otro en común acuerdo.
¿Pueden compararse? Alabado sea Allah. Sin embargo, la mayoría de ellos
no es consciente de esta realidad.
Sura 39 – az- Zumar