BASHAR E INSAN EN MITOS Y LEYENDAS DE LA ANTIGÜEDAD

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Indios Hopi

A-INDIOS HOPI

En una de las versiones del mito de la creación del hombre entre los indios hopi (descendientes de los anasazi) se recrea la historia de los bashar y su posterior actualización –el insan:

En un pasado remoto, los ancestros de los hombres (bashar) vivían debajo de la tierra. Aún no eran humanos, vivían en la oscuridad, comportándose como insectos. Ahora había un Gran Espíritu vigilando todo; algunas personas dicen que él era el sol. Vio cómo estaban las cosas debajo de la tierra, por lo que envió a su mensajera, la Vieja Mujer Serpiente, para hablar con ellos. Ella les dijo que el Espíritu del Sol deseaba para ellos algo mejor que lo que tenían, y que ella los guiaría a otro mundo (actualización). Cuando salieron a la superficie de la tierra, fue entonces cuando se convirtieron en hombres (insan).

Solamente el ser humano en su forma insan, puede tener consciencia de su Creador y adorarle, construir santuarios en los que celebrar Su poder y Su misericordia.

En este mismo apartado de los indios Hopi vamos a tratar de explicar dos aleyas coránicas y una referencia bíblica sobre el mismo tema, que podrían llevar a confusión en cuanto a su significado si se tomasen literalmente. Las aleyas coránicas son las siguientes:

(16) Sulayman fue heredero de Daud. Dijo: “¡Gentes –nas! Se nos ha enseñado la forma de expresarse y la forma de razonar de los voladores, y se nos ha dado de todo. Realmente esto es una gracia innegable.” Sura 27 – anNaml

(17) Sulayman puso en formación para inspeccionarlos a sus destacamentos de genios, hombres y voladores.(18) Así llegaron al valle de las hormigas. Entonces dijo una de ellas: “¡Hormigas! Entrad en vuestras viviendas مَساكِنَكُم, no vaya a ser que Sulayman y sus soldados os aplasten sin darse cuenta.” Sura 27 – anNaml

Nos encontramos con dos claros interrogantes –¿Realmente Sulayman conocía el lenguaje de los animales? ¿Se refiere la aleya 18 a hormigas, a esos diminutos insectos negros y rojos que todos conocemos?

En cuanto a la primera pregunta, el Qur-an nos informa por boca del propio Sulayman que tanto a él como a Daud se les había enseñado “la forma de expresarse” de los voladores. Esta sería una traducción literal –mantiqa at-tairمَنْطِقَ الطَّيْر. En la terminología matemática y filosófica mantiq significa “lógica”, y en su acepción lingüística significa dicción, expresión de ideas y significados a través de la voz y de las palabras. Por otra parte, en el Qur-an nunca se utiliza la palabra mantiq para significar lenguaje o idioma. El término utilizado es siempre lisanلِسان.

(78) Hay una parte de ellos que tergiversan el kitab con sus lenguas… Sura 3 – ali ‘Imran

وَإِنَّ مِنْهُمْ لَفَرِيقًا يَلْوُونَ أَلْسِنَتَهُمبِالْكِتَابِ

(4)Ten por seguro que no hemos enviado a ningún mensajero  que no hablase a su gente en su misma lengua  Sura 14 – Ibrahim

وَمَا أَرْسَلْنَا مِن رَّسُولٍ إِلاَّ بِلِسَانِقَوْمِهِ

Nunca se dice, en ninguna aleya, que supieran o se les hubiera enseñado el lenguaje de los animales. Imaginemos la cacofonía que resultaría de andar por bosques y selvas, por valles y montañas escuchando a millones de animales “hablando”. ¿Quién lo podría resistir? Más aún, ¿qué información transcendental le llegaría a Sulayman de una tortuga o de una araña?

En cuanto al término tair literalmente significa algo que vuela y no necesariamente con alas –a un virus también se le podría denominar tair. En la siguiente aleya se expresa claramente esta idea:

(38) No hay criatura que se mueva sobre la tierra ni volador que vuele con sus alas que no forme comunidades semejantes a las vuestras. Sura 6 – al An’am

Es decir, hay entidades que vuelan sin necesidad de alas y otras que lo hacen sirviéndose de ellas. En este caso, el de la aleya 16, no puede tratarse de pájaros, ya que, de nuevo, conocer su lenguaje no añadiría a la sabiduría de Sulayman, sino dolor de cabeza y malestar –de qué hablan dos palomas, qué cosas tan transcendentales se dicen los gorriones, qué pensamientos cruzan por el cerebro del águila cuando busca a su presa.

Fijémonos en la siguiente aleya:

(20) Pasó revista a los voladores, y dijo: “¿Qué ocurre que no veo al hud-hud? ¿Acaso se ha ausentado? (21) Le infligiré un duro castigo o lo degollaré, a menos que venga con una clara razón.” Sura 27 – anNaml

Sulayman contaba entre sus ejércitos con poderosas criaturas dotadas de consciencia y de capacidades cognoscitivas –los yin– pero cuyo lenguaje y lógica sin duda eran diferentes a los del insan. Allah el Altísimo les había obligado a obedecer y a servir a Sulayman y con ellos recorrió el mundo entero. En el siguiente hadiz, que ya hemos mencionado en este mismo apéndice, se nos informa de que hay yin que vuelan:

قال رسوللاالله الجن ثلاثة أصناف فصنف يطير في الهواء وصنف حيات وكلاب

)رواه الطبراني والبيهقي(

Dijo el Mensajero de Allah (s.a.s):

“Los yin son de tres clases: vuelan por los aires, toman forma de culebras o de perros.

(Al-Tabarani y Al-Baihaqi)

Por otra parte, hud-hudهُد هُد era una expresión onomatopéyica con la que se imitaba el grito de algunos de los yin (Lexicon, Lane). En cualquier caso, no puede ser un pájaro quien habla a Sulayman de la manera en la que lo hace هُد هُد:

(22) Mas había permanecido no muy lejos de allí, y dijo: “He sabido de algo de lo que tú no tienes conocimiento, y he venido hasta ti desde Saba con una noticia cierta. (23) He hallado a una mujer que reina sobre ellos y a la que se le ha dado de todo. Posee un espléndido trono. (24) La encontré a ella y a su pueblo adorando al Sol en vez de a Allah.” El shaytan les hace creer que es correcto lo que hacen y de esa manera les ha desviado del camino, y no tienen guía.” Sura 27 – anNaml

No es, obviamente, el discurso de un pájaro (de una abubilla, como se traduce normalmente el término hud-hud). No se trata únicamente de que sea un lenguaje elevado, sino de los conceptos que implica y del nivel de consciencia que debe tener quien pronuncia este discurso. ¿Cómo podría vivir una entidad así en el cuerpo de una abubilla?

Por lo tanto, los voladores eran un grupo muy especial de yin que trabajaban para Sulayman proporcionándole valiosa información y guiando a sus huestes por tierra y por mar. Sulayman conocía su lenguaje y su lógica, su estructura psicológica, y ello le permitía servirse de ellos y saber cómo tratarlos.

En cuanto a las transmisiones judías que afirman que Sulayman conocía el lenguaje de los animales, no son, sino leyendas que nada tienen que ver con la realidad. En el Antiguo Testamento se describe la naturaleza de ese supuesto conocimiento:

33También disertó sobre los árboles, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que crece en la pared.Asimismo disertó sobre los animales, sobre las aves, sobre los reptiles y sobre los peces.

34Y para oír la sabiduría de Suleyman venían de todos los pueblos y de todos los reyes de la Tierra, adonde había llegado la fama de su sabiduría.

Reyes 1, capítulo 4

La sabiduría de Sulayman abarcaba todos los campos del saber y, por supuesto, el de los seres vivos –plantas y animales de todo tipo. Este era su conocimiento lógico y útil, no el de entender los lenguajes de los animales –imaginemos a Sulayman cabalgando por las selvas amazónicas acompañado por los discursos de millones de insectos, culebras, felinos… seguramente se habría vuelto loco.

Así pues, tenemos la primera incógnita despejada –Sulayman habla con un yin volador. Veamos ahora la segunda. Lo primero que podemos decir es que dentro de la “lógica” del sistema divino ningún animal está dotado de lenguaje conceptual ni de consciencia. Sin embargo, lo que dice la hormiga a sus compañeras en la aleya 18, al igual que el discurso del hud-hud, es propio de un ser humano o de un yin, pero no de un insecto. Incluso poniéndonos en el supuesto de que Sulayman entendiese el lenguaje de las hormigas, ello no significa que la capacidad de Sulayman tuviese como una consecuencia inevitable el elevar a estos insectos por encima de su nivel ontológico. Si analizamos cuidadosamente el discurso de la hormiga descubriremos en él conceptos como precaverse, temor a la muerte, concepto de muerte, conocimiento de la persona Sulayman y de su nombre propio. Al mismo tiempo, la hormiga que habla en la aleya coránica está muy preocupada por sus compañeras. Vemos, pues, conceptos y sentimientos propios de los insan y no de los animales.

Por otra parte, incluso si aceptásemos que las hormigas que se mencionan en esta aleya eran realmente insectos y que el hud-hud era un pájaro, nos encontraríamos con otra inconsistencia –a Sulayman se le ha enseñado la lengua de los pájaros, no la de las hormigas. ¿Por qué entonces entiende también su lenguaje?

En la aleya 18 de la sura 27 arriba mencionada, se les dice a las hormigas que entren en sus casas, en sus viviendas y para ello se utiliza el término masakinaمَساكِنَ, plural de maskanمَسْكَن, que significa, casa, habitación, vivienda, y es una palabra que designa únicamente lugar en el que vive la gente, no los animales. El t’ermino apropiado para hablar del lugar en el que viven las hormigas (hormiguero) es kazibalnamlكَثيب النمل (colina o montículo de las hormigas) o también ‘ashalnamlعشّ النمل (nido de hormigas).

En la siguiente aleya se habla de las abejas, pero en este caso se utiliza la palabra general “casa” بَيْت, como nombre genérico de cualquier tipo de sistema de habitación:

(68) Tu Señor ha inspirado a las abejas que tomen como casas las cavidades que encuentren en las montañas y en los árboles y las que ellas mismas se construyan. Sura 16 – al Nahl

El término hawaحَوّ o ahwaأحْوَى significa rojo y se aplica a las hormigas y también a las mujeres y a los labios, indicando de tez o color rojo tirando a negro.

Todo ello nos obliga a descartar la posibilidad de que la hormiga y sus compañeras fuesen insectos. ¿Quién entonces eran estas criaturas o entidades que hicieron sonreír a Sulayman:

(19) Se sonrió al escuchar su discurso… Sura 27 – anNaml

Veamos ahora algunas imágenes de hormigueros junto a otras de construcciones que tradicionalmente se utilizaban como viviendas para protegerse de climas extremos –calor sofocante, lluvias torrenciales, tormentas de arena, vientos huracanados, frío glacial y otros.

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En otras ocasiones se utilizaban los elementos naturales, como las montañas, para excavar sus laderas y convertirlas en verdaderas colonias de habitáculos muy similares a las ciudades-hormigueros que encontramos en lugares selváticos o desérticos:

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Si borrásemos de la imagen H8 las casas que se han ido adhiriendo a la cadena montañosa a lo largo de los siglos, quedaría una imagen muy parecida a la de la H9, ambas muy similares a los grandes hormigueros como el de la imagen H7.

Estas construcciones, como las de las imágenes H2, H3, H5 y H6, son idóneas para protegerse de climas extremos, y el insan siempre ha buscado este tipo de vivienda en cuevas o el mismo las ha excavado en las montañas o las ha construido, como las hormigas, de adobe, paja y piedras. En la mayoría de los casos, hay una parte subterránea más fría que la parte superior visible y que sirve para conservar mejor la comida. La misma técnica y el mismo objetivo que buscan las hormigas.

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Otro tipo de construcciones que también se han utilizado tradicionalmente son los llamados kivaso viviendas semi-subterráneas, muy comunes entre los indios Hopi, pero también muy extendidas en Arabia y África.

Modernamente, incluso en las grandes ciudades, el insan sigue construyendo casas y apartamentos por debajo del nivel calle. Parece como si de esta forma rememorasen su pasado, su origen, cuando los bashar fueron engendrados en la madre tierra –una forma simbólica de volver a la matriz tierra.

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En todas las ciudades antiguas de África, Arabia y las zonas sur y central de América vemos este mismo tipo de construcciones subterráneas o semi-subterráneas que en algunos casos servían para almacenar alimentos o incluso cultivarlos, al igual que hacen las hormigas.

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Si retirásemos las casas y dejásemos únicamente los montículos con sus habitaciones, parecería realmente, el valle de las hormigas.

Veamos ahora las secuencias que van desde la llegada de Sulayman al valle de las hormigas:

(18) Así llegaron al valle de las hormigas. Entonces dijo una de ellas: “¡Hormigas! Entrad en vuestras viviendas, no vaya a ser que Sulayman y sus soldados os aplasten sin darse cuenta.” Sura 27 – anNaml

hasta  las tradiciones hopis que hablan de la gente hormiga o de los pueblos hormiga.

En la primera secuencia presenciamos la construcción de este tipo de viviendas, ya fuesen las viviendas-hormiguero o las kivas, en zonas áridas en las que la vida subterránea o semi-subterránea ayudaba a estas comunidades de insan a soportar calores sofocantes y vientos huracanados.

En la segunda secuencia se desarrolla la técnica de cultivar ciertas legumbres a unos cuantos metros por debajo de la superficie, ya que a esa profundidad la tierra siempre está húmeda. Se construirán galerías que unan zonas de habitación con zonas de cultivo. De esta forma, las comunidades insan podrán seguir viviendo en territorios cuya aridez les hubiera impedido cultivar en la superficie.

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Como podemos apreciar en estas tres imágenes, una misma configuración. Hombres, hormigas, termitas, abejas y miles de otros animales buscan en el subsuelo su lugar de habitación.

En la tercera secuencia vemos estos territorios tomar la apariencia de aldeas-hormigueros. Incluso los movimientos de sus habitantes se asemejaban a los de las hormigas, su forma de vida –pasaban gran parte de su tiempo bajo tierra.

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Allah el Altísimo ha hecho un mismo patrón de sociedades en toda Su creación, de forma que tenemos una gran enseñanza en la forma de vida de los animales, incluso de los insectos:

(38) No hay criatura que se mueva sobre la tierra ni volador que vuele con sus alas que no forme comunidades semejantes a las vuestras. Sura 6 – al An’am

La misma forma de vida, las mismas necesidades –recolectar y almacenar o cultivar y almacenar en el interior.

En la cuarta secuencia vemos que pudo ser Ismail quien primero construyera este tipo de viviendas, ya que el valle de Bakkah donde se encuentra la Ka’bah era muy árido y no se podía cultivar nada en él. Por otra parte, uno de los nombres de Mekkah era precisamente “el valle de las hormigas”, no porque hubiese muchas (las hormigas siempre forman enormes comunidades de individuos), sino porque estaba lleno de kivas y la vida de los que allí habitaban se asemejaba en gran manera a la de las hormigas, hasta el punto de que se les conociera como “el pueblo hormiga” o “la gente hormiga”, y fue esa gente hormiga la que se metió en sus kivas para evitar ser aplastada por las huestes de Sulayman.

En la quinta secuencia nos trasladamos a un escenario muy alejado de Mekkah, pero al mismo tiempo muy similar en cuanto a paisaje y clima se refiere –los valles de Utah, Nuevo Méjico, Colorado, Méjico. Zonas desérticas, áridas, sin vegetación en las que algunas de las comunidades nativas de bashar están a punto de extinguirse, ya que no tienen nada que comer. Las huestes de Sulayman construirán kivas, habitáculos semi-subterráneos, y en ellos cultivarán ciertas legumbres cuyas semillas han traído consigo. Habrá pues un gran intercambio de productos –de Arabia y el Yemen llegarán a América nuevas plantas, y de América se llevarán a Arabia otras donde crecerán y originarán ricas variedades.

En la sexta secuencia comienza a haber relaciones de las comunidades bashar con las comunidades insan, quienes les enseñarán entre otras cosas a construir kivas y a cultivar legumbres bajo tierra. De esta relación se originarán comunidades de basharinsan quienes a su vez enseñarán a los anasazi estos mismos sistemas de construcción y de cultivo. Más tarde, las comunidades hopis heredarán de los anasazi este conocimiento con el que construirán pueblos enteros con casas de adobe y piedra de hasta cuatro pisos y numerosas kivas(los españoles les llamarán “indios pueblo”).

Es difícil rastrear las huellas que las mencionadas comunidades dejaron a lo largo de estos largos procesos, pero el acontecimiento que perdura hasta nuestros días transportado en el Qur-an y en los mitos hopis es que los pueblos hormigas proliferaron hace ahora miles de años tanto en Arabia como en América. Llevados por las mismas necesidades y con las mismas técnicas enseñadas por la gente de Sulayman, construyeron prosperas y fértiles zonas rurales donde no había, sino aridez y tierras yermas.

B-ENUMA ELISH (MESOPOTAMIA)

En el EnumaElish, el mito de la creación según la tradición mesopotámica, encontramos la misma idea y el mismo proceso basharinsan:

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El nombre EnumaElish proviene de las dos primeras palabras del texto (traducido aquí: “cuando está en alto”). También se lo conoce como las “Siete Tablillas de la Creación” porque fue escrito en 7 tablillas de arcilla. El texto fue escrito en cuneiforme, utilizando un punzón y endentando las tablillas.

Déjenme poner sangre junta y unos cuantos huesos.

Déjenme crear un salvaje primigenio al que llamaré Lullu, “humano” (bashar)

En el discurso que sigue se puede conjeturar que los dioses se quejaron de que, aunque Marduk había dotado a los cielos de esplendor y había hecho que las plantas vivieran en la tierra, no había santuarios construidos en honor a los dioses, y no hubo adoradores dedicados a su servicio.

Nota del traductor Leonard William King

C-EL MITO MAYA

El mito de la creación del hombre según el relato maya, Popol Voh, transporta de forma casi literal el proceso basharinsan.

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En esta imagen está ilustrado el sistema de la primera creación. La tierra está representada por los dos dragones, alegoría de los volcanes que irán conformando las diferentes capas terrestres. Dentro de la tierra están todos los seres vivos, incluidas las plantas. En la parte superior se juntan las lenguas de los dos dragones creando una abertura por donde irán saliendo todas las criaturas.

Ante este fracaso de que los animales no los veneraban, ellos se dijeron que tenían que crear antes del amanecer algún ser que los venerara, por lo tanto quisieron hacer al hombre. Para esto tuvieron varios intentos:

En este intentaron hacer al hombre de barro, no se podía sostener, no podía andar ni multiplicarse y se deshizo.

Luego trataron con madera, lo cual fue un gran avance, ya que hablaban y se multiplicaban, pero estos no tenían memoria (por lo tanto no se acordaban de su creador), entendimiento, caminaban sin rumbo y andaban a gatas. Estos fueron los primeros que habitaron la faz de la tierra (bashar), pero con el diluvio creado por el corazón de cielo estos murieron. Los que se salvaron se escondieron y se convirtieron en gnomos.

De tzite se hizo el hombre, y la mujer de españada, pero estos no pensaban ni hablaban. Fueron aniquilados con resina y fueron desfigurados por las piedras de moler. Esto fue en castigo por no haber pensado ni en su madre ni en su padre.

Poco faltaba para que el Sol, la Luna y las estrellas aparecieran sobre los creadores cuando descubrieron lo que en verdad debía entrar en la carne del Hombre. El Yac, Utiu, Quel y Hoh fueron los que trajeron la comida para la formación del hombre. Esta comida se convirtió en sangre, y así entro el maíz por obra de los progenitores. Los hombres que fueron creados fueron cuatro: Balam-Quitze, Balam-Acab, Mahucutah y Iqui-Balam (insan).

En el Popol Voh se habla de tres creaciones, de tres intentos por conseguir un humano con memoria, con consciencia, capaz de adorar a su Creador. No obstante, la primera creación, del barro, fue un fracaso ya desde el principio: “no se podía sostener, no podía andar ni multiplicarse y se deshizo”. En realidad, hubo solamente dos creaciones propiamente dichas –la segunda y la tercera. La segunda ya era un humano completo –andaba, hablaba y se multiplicaba, pero no tenía memoria, no tenía consciencia y, por lo tanto, no podía adorar a su Creador. La tercera creación fue la única que consiguió su objetivo.

En el siguiente texto del capítulo 2 del Popol Voh se relata el nacimiento por partenogénesis de los bashar:

Se dice que ellos sólo fueron hechos y formados, no tuvieron madre, no tuvieron padre. Solamente se les llama varones. No nacieron de mujer, ni fueron engendrados por el Creador y Formador, por los Progenitores. Sólo por un prodigio (partenogénesis), por obra de encantamiento fueron creados y formados por el Creador, el Formador, los Progenitores, Tepeu y Gucumatz.

 D-LOS RIG VEDA

A pesar de la increíble diversidad de creencias que conviven en la India, sin duda que el texto de los Rig Veda puede ser considerado como el más ortodoxo de todos.

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Brahma, el Dios creador, afirma que todas las cosas tomaron la forma de Manu y a su vez de Manu fueron creados los otros seres divididos en dos partes: hombre y mujer, los cuales procrearon al resto de la humanidad.

Manu, como Lulu en la tradición mesopotámica, representa al bashar del que surgirán hombres y mujeres, algunos de los cuales serán más tarde actualizados, produciendo de ellos al insan.

E-LOS ZULÚS

Para la etnia zulúUnkulunkulu emergió del vacío y creó el primer hombre a partir de dos rocas y les pidió a sus compañeros semidioses y a los dioses que, con ayuda de las hierbas, crearan a dos seres humanos: un hombre y una mujer.

A menudo se confunde a Unkulunkulu con Umvelinqangi (El que estaba al principio), el dios creador y omnipresente, que se manifiesta en forma de truenos y terremotos y creador de los primeros juncos de los cuales emergió el dios supremo Unkulunkulu.

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Sorprende la similitud entre los iglúes, tipo de construcción que se da en lugares muy fríos y con nieve perpetua, y las casas de los zulús en Sudáfrica. Alguien les enseñó la técnica de la bóveda para aislarse del frío polar o del calor extremo.

Otro elemento de la mitología de los zulús y de otras tribus de Sudáfrica es la ciénaga mítica de Uhlanga, el pantano de donde nació la humanidad.

La primera noticia que nos llega de este mito es la de que se creó una primera nafs (partenogénesis, el bashar surge de la tierra) en una ciénaga, Uhlanga, y de ella se crearon después hombres y mujeres (reproducción sexual) haciendo referencia a las siguientes generaciones de bashar o a los insan.

(1) ¡Gentes –nas! Temed a vuestro Señor que os creó a partir de una sola nafs, y creó de ella su pareja, generando a partir de ellos dos multitud de hombres y mujeres. Sura 4 – anNisa

(20) Entre Sus signos está el que os creara de tierra, luego fuisteis humanos –bashar– esparcidos. Sura 30 – arRum

(11) Que ponderen –¿Son ellos una creación superior al resto de lo que hemos creado? En realidad los hemos creado de barro viscoso. Sura 37 – as Saffat

La segunda noticia nos da cuenta de la doble realidad divina –la consciencia, Umvelinqangi, y Su manifestación actuante, Unkulunkulu(ver artículos VI, VII y XV y esquema 3).

F-LOS YORUBA

El pueblo de los Yoruba ocupa principalmente la parte suroeste de Nigeria, un territorio conocido como Yorubaland. En su mitología Oduduwá es el fundador de Ile-Ife. Fue enviado desde los cielos por Olodumare para establecer la Tierra y crear a sus habitantes (insan), después de que otro pastor de Olodumare, Obatalá, fallara en el intento (bashar). A tal efecto, Oduduwá recibió un gallo y un saco de arena, ya que la tierra se hallaba cubierta de agua (todo en el principio era agua) en aquel entonces. Mientras descendía desde los cielos, el gallo que iba con él se escapó y comenzó a volar, por lo que en su intento por atraparlo, dejó caer el saco de arena. Ésta comenzó a bajar hacia el agua. En su descenso, Oduduwá se dio cuenta de que la arena había formado una pequeña “colina”, emergiendo desde las aguas, y que el gallo se había posicionado sobre ella expandiendo la arena con sus patas. En consecuencia, la tierra siguió extendiéndose hasta formar el suelo de la tierra. Luego, llamó a ese montón Ile n’fe, la tierra se estaba extendiendo, y de ahí el nombre de Ile-Ife, el pueblo ancestral de la humanidad y de los yoruba.

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Fiesta de Yemayá en Montevideo, Uruguay. En América la religión Yoruba se hizo visible a través de la trata de esclavos provenientes de África. Hasta la abolición de la esclavitud debieron camuflar su culto en un sincretismo religioso, ya que tenían prohibido ejercerlo.

Todas las mitologías transportan la misma realidad presentada con expresiones y terminología diferentes. El agua es el principio primordial del que surgirán todos los demás elementos de la creación. Habrá un primer intento de crear al hombre, la criatura capaz de adorar y reconocer a su Señor, y tras su “fracaso”, se logrará dar vida al verdadero hombre, el insan.

G-LOS MAPUCHE

Los aspectos principales de su creencia son el respeto al mundo espiritual; el culto a los espíritus y a los antepasados míticos, llamados Pillanes y Wangulén (AntuKuyén, etc.), el culto a los espíritus de la naturaleza, llamados Ngen; y la interrelación del pueblo mapuche con la ÑukeMapu (“Madre Tierra”).

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Los Mapuche son un grupo indígena del centro-sur de Chile y el suroeste de Argentina, incluidas partes de la Patagonia actual.

En su mitología coexisten aspectos de la tradición profética mezclados con elementos chamánicos. Son un ejemplo, entre otros muchos, de poblaciones bashar a las que llegaron Sulayman y sus huestes y que, tras un periodo más o menos largo de influencia y mezcla, abandonaron esos territorios y ya nunca más volvieron. Las siguientes oleadas de “visitantes” serán muy posteriores y provendrán principalmente de India y China hasta la llegada de españoles y portugueses.

En sus creencias vemos otro de los elementos constantes en las mitologías de todo el mundo –los antepasados, honrados y venerados. ¿Quiénes son esos míticos ancestros a los que incluso se adora como si fueran dioses? Con este término siempre se hace alusión a Sulayman y sus huestes, los portadores de civilización y del Tawhid.

H-MITOLOGÍA GRIEGA

La mitología griega es sin duda la más encumbrada con elementos de leyendas y simbolismos, pero en realidad en nada se diferencia del resto de los mitos transportados por las más variadas tradiciones.

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Según la Teogonía de Hesíodo en el principio era el Caos, un profundo vacío. De este vacío emergió Gea (la Tierra) y otros seres divinos primordiales: Eros (Amor), el Abismo (el Tártaro) y el Erebo. Sin ayuda masculina, Gea dio a luz a Urano (el Cielo), que entonces la fertilizó. En esta alegoría aparecen claramente el elemento femenino y el masculino. En el principio fue la partenogénesis –Gea da a luz sin intervención masculina. Después crea a su pareja, el hombre, el cielo, Urano, y éste la fecunda –reproducción sexual:

(1) ¡Gentes –nas! Temed a vuestro Señor que os creó a partir de una sola nafs, y creó de ella su pareja, generando a partir de ellos dos multitud de hombres y mujeres. Sura 4 – anNisa

Un elemento esencial en la mitología griega es la figura del héroe, hijo de un dios y de una mortal. El héroe es, pues, el insan, producto de una bashar y del Ruh de su Señor. Ese proceso de actualización está representado en el héroe, una entidad superior al resto de los mortales (bashar) que sólo poseen una naturaleza humana (ver esquemas, 5, la propuesta de Ayn Rand).

I-MITOLOGÍAS NÓRDICAS

En las tradiciones nórdicas se mantienen los mismos elementos del mito de la creación y se representa a Daud y Sulayman como Odín y Thor (Ver referencias, F5). En el principio, estaba el mundo de hielo Niflheim, y el mundo de fuego Muspelheim, y entre ellos estaba el Ginnungagap, un «hueco profundo», el vacío, la indiferenciación… el inicio, en donde nada vivía. En Niflheim había una fuente de aguas heladas, llamada Hvergalmir (‘caldero rugiente’), que borboteaba, y aquello que caía, lo hacía en Ginnungagap. Al tomar contacto con el vacío se transformaba en hielo, hasta, que al final, el hielo terminó llenándolo. Las ascuas de Muspelheim caían sobre el hielo, creando grandes nubes de vapor de agua, que al llegar otra vez a Niflheim, creaban un bloque de hielo, en uno de los cuales estaba un gigante primitivo, Ymir y una vaca gigante, Audumbla de la cual se alimentaba Ymir bebiendo su leche. Esta lamió el hielo, creando el primer dios, Buri, que fue padre de Bor, quien a su vez fue padre de los primeros Aesir, Odín, y sus hermanos Vili y Ve. Ymir era un hermafrodita y sus piernas copularon entre sí, creando la raza de los gigantes. Luego los hijos de Bor; Odín, Vili, y Ve; asesinaron a Ymir y de su cuerpo crearon el mundo.

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La mitología nórdica, como cualquier otra, está llena de interpolaciones que se van sumando al texto general y lo van haciendo cada vez más incomprensible. No obstante, la corriente general subsiste envuelta en un complicado lenguaje simbólico.

En este primer texto se describe la creación del universo –del vacío, del hueco profundo, surge el agua y de ésta el fuego. De su mutua interacción surgirán la Tierra y los cielos. Otro de los elementos claves que también aparece en las tradiciones nórdicas es la creación de los primeros bashar de una sola nafs (Ymir era un hermafrodita y sus piernas copularon entre sí, creando la raza de los gigantes). El término “hermafrodita” es aquí el elegido para significar la partenogénesis.

En un principio Odín, uno de los dioses creadores de todas las cosas, nombró unos gobernantes y los erigió en jueces para que regulasen el destino de los hombres y de los enanos que estaban con ellos. Se reunían en el centro de Asgard, donde edificó doce sedes para ellos y un trono que ocuparía él. En el lugar donde se encontraba el otro existían otras dos estancias, la de los dioses cuyo nombre era Gladsheim, y el santuario de las diosas, Vingolf.

Los enanos habían sido engendrados de la carne del gigante Ymir de la cual surgieron tras su muerte a manos de Odín y poseían inteligencia y forma humana, vivían en la tierra, en las cuevas más profundas.

En este segundo texto se menciona a los yin bajo el nombre de enanos (en otras tradiciones se habla de gnomos, duendes, hadas, diablillos… pero todos esos términos hacen siempre referencia a los yin). Es interesante observar cómo se les reviste de las mismas características que a los hombres (poseían inteligencia). Al mismo tiempo se describe su forma de vida (tenían forma humana –podían tomar entre otras muchas esa forma– y vivían en cuevas profundas, en las que habrían de pintar su propia simbología y las escenas humanas que contemplaban cada día (ver referencias, F5 y F6).

J-COSMOGONÍA CHINA

Pangu fue el primer creador. Al comienzo solo había un caos sin forma del que surgió un huevo. Cuando las fuerzas yin y yang estaban equilibradas, Pangu salió del huevo y tomó la tarea de crear el mundo. Dividió el yin y el yang con su hacha. El yin, pesado, se hundió para formar la Tierra, mientras que el yang se elevó para formar los cielos. Pangu permaneció entre ambos elevando el cielo durante 18000 años, tras los cuales descansó. De su respiración surgió el viento, de su voz el trueno, del ojo izquierdo el Sol y del derecho la Luna. Su cuerpo se transformó en las montañas, su sangre en los ríos, sus músculos en las tierras fértiles, el vello de su cara en las estrellas y la Vía Láctea. Su pelo dio origen a los bosques, sus huesos a los minerales de valor, la médula a los diamantes sagrados.

china

También en la mitología china encontramos todos los elementos proféticos de la creación –un solo creador y el caos o vacío primigenio. En la creación de cómo se formaron los cielos y la Tierra tenemos una descripción muy cercana al Qur-an y al Génesis –se habla de que estaban unidos y los separó con su hacha, quedando él mismo entre ambos como una separación firme, como la expansión o firmamento, al shidadشِدادًا.

En otra versión se narra que en un principio tanto el cielo como la tierra se encontraban unidos, indiferenciados en el vacío absoluto. Aquel Universo primigenio era en realidad un gran huevo de color negro, dentro del cual dormía un largo sueño el dios P’an-Ku (o Pangu), un sueño que se prolongó durante 18000 años. Cuando P’an-Ku finalmente despertó se sintió atrapado dentro del huevo y con un hacha lo hizo pedazos para poder salir.

Los trozos del huevo que había mantenido a P’an-Ku en su letargo se dispersaron, y mientras la clara ascendía y daba forma a los cielos, la parte más fría y turbia quedó en la parte inferior, dando origen a la Tierra. El dios había quedado entre ambos planos. Así fue como el cuerpo colosal de P’an-Ku sirvió de división entre cielo y Tierra durante largo tiempo.

K-MITOLOGÍA JAPONESA

La mitología japonesa, a pesar de su simbología difícil y barroca, transporta igualmente los elementos proféticos de la creación.

Los primeros dioses convocaron dos criaturas divinas a la existencia, el macho Izanagi y la hembra Izanami, y les encargaron la creación de la primera tierra. Para ayudarles a realizar este arduo trabajo, se les dio una lanza decorada con joyas, llamada Amenonuhoko (lanza de los cielos). Entonces, las dos deidades fueron al puente entre el Cielo y la Tierra, Amenoukihashi (puente flotante de los cielos) y agitaron el océano con la lanza. Cuando las gotas de agua salada cayeron de la punta de la lanza, formaron la isla Onogoro (autoformada).

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Ellos descendieron del puente de los cielos e hicieron su casa en la isla. Después desearon unirse y así construyeron un pilar llamado Amenomihashira y alrededor de él levantaron un palacio llamado Yahirodono (la habitación cuya área es de 8 brazos). Izanagi e Izanami giraron alrededor del pilar en direcciones opuestas y cuando se encontraron, Izanami, la deidad femenina, habló primero con un saludo. Izanagi pensó que esta no era la manera apropiada, sin embargo se unieron de todos modos. Tuvieron dos hijos, Hiruko (infante del agua) y Awashima (isla de burbujas), pero fueron mal hechos y no se consideraron dioses.

Ellos pusieron a los niños en un bote y los lanzaron al mar, entonces les pidieron a los otros dioses una respuesta sobre lo que habían hecho mal. Ellos respondieron que el dios masculino debió haber iniciado la conversación durante la ceremonia de unión. Así que Izanagi e Izanami se dirigieron alrededor del pilar una vez más, y esta vez, cuando se encontraron, Izanagi habló primero y su matrimonio fue entonces exitoso.

En todo este entresijo de nombres y símbolos vemos, no obstante, elementos claros del relato profético –la separación entre el cielo y la Tierra y un puente entre ambos, el firmamento. Así mismo, se menciona el tema de la doble creación. La primera no tiene éxito y a sus hijos no les considera dioses (insan). El segundo intento sí funciona y nacen los verdaderos dioses, los verdaderos hombres, los insan.