Cuando analizamos el estilo narrativo del Qur-an, vemos cómo están incluidas en él todas las formas literarias posibles –hay escenas retrospectivas de las que nos da cuenta el narrador, en otras, en cambio, son los propios actores los que hablan; se mencionan acontecimientos futuros, acontecimientos que ocurrirán después de la muerte, después del resurgimiento y, de nuevo, se permite a los actores narrarlos en forma de diálogos; hay párrafos poéticos, relatos novelados, frases intercaladas en un mismo texto… Como ya hemos dicho –todos los estilos literarios posibles.

Ante esta desconcertante estructura narrativa no podemos por menos de preguntarnos: ¿Por qué se ha estructurado el Qur-an de esta forma tan compleja y, a veces, tan confusa?

La mejor respuesta a esta inquietante pregunta la encontramos en el fenómeno cinematográfico. ¿Qué sucede cuando un director de cine encuentra un libro del que puede extraer una buena película? Obviamente, la estructura del libro no se corresponde con la de una filmación –el libro contiene 800 páginas y la película no puede durar más de dos horas. No hay correspondencia, por ejemplo, en la duración de una escena en la pantalla y su descripción en el libro, y ello porque las imágenes que en la película duran unos segundos, en el libro necesitan decenas de hojas para poder expresarse. Todos estos inconvenientes hacen que el director dé el libro a un grupo de expertos para que transformen el texto literario en formato película. El nuevo texto, el guión cinematográfico, contendrá los elementos básicos y fundamentales del libro, pero expresados de forma muy diferente –se omitirán diálogos, se abreviarán muchas escenas, se introducirán nuevos diálogos y, a través de las continuas escenas retrospectivas, se evitará tener que narrar enteros los diferentes relatos que aparecen en el libro. Si esa transformación del formato libro a formato película está bien realizada, el espectador tendrá la misma versión que el lector.

En el caso del Qur-an no puede haber mejores expertos –los que han tomado del Kitab que se encuentra en Lauh Mahfudh las aleyas necesarias para conformar la última revelación a los hombres. Veamos el paso de libro a película, de registro completo a texto adaptado en las siguientes aleyas de la sura 7 (al Araf):

(103) Luego, después de ellos, enviamos a Musa con Nuestros signos a Firaun
y a sus principales, pero los negaron. Mira cómo acabaron los nefarios.
(104) Le dijo Musa: “¡Firaun! Soy un Mensajero del Señor de Todos los Dominios  (105) –veraz en cuanto que no digo de Allah, sino la verdad. He venido a vosotros con una clara indicación
de vuestro Señor –enviad conmigo a los Banu Isra-il.”
(106) Replicó Firaun: “Afirmas que has traído un signo. Muéstralo si es verdad lo que dices.” (107) Entonces arrojó su vara y apareció claramente una serpiente. (108) Luego sacó la mano
y he aquí que apareció sana a los que miraban.
(109) Dijeron los principales de la gente de Firaun: “No hay duda de que conoce bien la magia (110) y con ella quiere sacaros de vuestra tierra. ¿Qué es, pues, lo que disponéis?” (111) Dijeron los principales a Firaun: “Retenlos a él y a su hermano, y envía reclutadores por todo el país (112) para que te traigan a los más grandes magos.” (113) Y vinieron los magos
a Firaun y le dijeron: “¿Habrá recompensa para nosotros si vencemos?”
(114) Contestó: “Sí, y seréis de mis íntimos.”
(115) Dijeron los magos: “¡Musa! Tira tú o si lo prefieres, tiraremos nosotros primero.” (116) Replicó Musa: “Tirad vosotros.” Y al arrojar hechizaron los ojos de la gente –nas– y los amedrantaron, desplegando ante ellos su poderosa magia.
(117) Entonces inspiramos a Musa: “¡Arroja tu vara!” Y capturó velozmente el engaño que habían fabricado. (118) De esta forma se afirmó la verdad y resultó fútil su fabricación. (119) Allí quedaron vencidos y humillados.
(120) Los magos entonces se postraron ante aquella evidencia. (121) Dijeron: “Creemos en el Señor de Todos los Dominios (122) –el Señor de Musa y Harun.”
Qur-an 7 – al ‘Araf

En la aleya 103, en unas cuantas palabras, se nos dice que Musa fue enviado a Firaun con Sus signos, pero lo negaron y terrible fue cómo acabaron él y sus principales. En apenas línea y media se mencionan hechos que en realidad sucedieron durante años –primero Musa recibió la profecía; se le concedió a su hermano Harun para que fuera su ayudante en esta difícil misión; fue recibido por Firaun en incontables ocasiones en las que hablaron muy probablemente de todos los asuntos, mundanos y divinos; se enfrentó a los magos y los venció; Firaun ordenó matar a los hijos de los creyentes; cayeron sobre ellos los castigos de Allah; pidieron auxilio a Musa; después renegaron de nuevo; Musa abandonó Misr con los Bani Isra-il, y los hombres que acompañaban a Firaun en su persecución perecieron ahogados. Todos estos acontecimientos, como en una vertiginosa sucesión de escenas, se nos están narrando en esa línea y media.

En las aleyas 104 y 105 se introduce un diálogo entre Musa y Firaun sin ningún tipo de protocolo: Le dijo Musa: “¡Firaun! Soy un Mensajero del Señor de todos los dominios –veraz en cuanto que no digo de Allah, sino la verdad. He venido a vosotros con una clara indicación de vuestro Señor –enviad conmigo a los Banu Isra-il. En la “película” no hay tiempo para dichos preámbulos, pero en el Kitab cada paso, cada molécula, cada átomo, están descritos, así como los procesos para que se manifiesten. De la aleya 106 a la 110 se suceden vertiginosamente otra serie de escenas, a través de las cuales se introduce el asunto de la magia y su posterior confrontación con el poder divino. No hay protocolo ni descripciones. Todo ello está en el Kitab:

(106) Replicó Firaun: “Afirmas que has traído un signo. Muéstralo si es verdad lo que dices.” (107) Entonces arrojó su vara y apareció claramente una serpiente. (108) Luego
sacó la mano y he aquí que apareció sana a los que miraban. (109) Dijeron los
principales de la gente de Firaun: “No hay duda de que conoce bien la
magia (110) y con ella quiere sacaros de vuestra tierra.
¿Qué es, pues, lo que disponéis?”

De la aleya 111 a la 114 el texto es todavía más escueto.

(111) Dijeron los principales a Firaun: “Retenlos a él y a su hermano, y envía reclutadores por todo el país (112) para que te traigan a los más grandes magos.” (113) Y vinieron los magos
a Firaun y le dijeron: “¿Habrá recompensa para nosotros si vencemos?”
(114) Contestó: “Sí, y seréis de mis íntimos.”

La escena principal termina en la aleya 112, y en la 113 y 114 aparecen ya los magos hablando de recompensas. Imaginemos la cantidad de viajes y conversaciones que habrán tenido lugar desde la aleya 112 a la 114. Todos ellos registrados en el Kitab, pero no en la “película”, no en las aleyas reveladas.

 De la aleya 115 a la 119 hay de nuevo una falta de protocolos y diálogos entre los principales actores de la escena. Lo más sorprendente, sin embargo, lo encontramos en las 3 últimas aleyas:

(120) Los magos entonces se postraron ante aquella evidencia. (121) Dijeron: “Creemos en el Señor de Todos los Dominios (122) –el Señor de Musa y Harun.”

Resulta extraño que los magos cayesen postrados imbuidos de iman al ver simplemente que el poder de Musa era superior al suyo. Más extraño aún es su aceptación del martirio. Los vemos pasar, en cuestión de segundos, del mayor encubrimiento a la más apasionada creencia y sometimiento al Señor de Musa y de Harun. ¿Quién son en realidad estos magos? Gente sin escrúpulos que lo único que buscan es recibir una buena recompensa de Firaun. ¿Cómo entonces se ha producido tan formidable cambio en su interior? Aquí el ajuste ha cortado las conversaciones entre los magos y Musa y, sobre todo, Harun; se ha omitido su trabajo de da’wa para convencerles de que abandonen las prácticas de magia y crean y se sometan al Señor de todos los dominios –en la aleya 70 de la sura 20 (Ta, Ha) se menciona primero a Harun y luego a Musa: Entonces los magos cayeron postrados y dijeron: “Creemos en el Señor de Harun y Musa. Quizás porque fuese Harun más activo en este caso (sabemos por el propio Qur-an que Harún se expresaba mejor que Musa, hablaba con más claridad y elocuencia). No obstante, cabe la posibilidad, incluso es muy probable que así fuese, de que la postración y declaración de fe por parte de los magos ocurriese en otro lugar y en otro tiempo, y que esta aparente contigüidad de los hechos que se narran no fuese real –de lo que se nos informa es de que Musa venció a los magos y “después” éstos abandonaron la magia y aceptaron el Din, la creencia, de Musa y Harun. Esta estructura narrativa forma parte del estilo propio del Qur-an. Un claro ejemplo de ello lo encontramos en la sura 28 (al-Qasas):

(4) Firaun fue altivo en aquella tierra. Dividió a sus gentes en sectas y debilitó a una de sus taifas. Más tarde ordenará degollar a sus hijos y dejar con vida a las mujeres. Era uno de los corruptores. (5) Quisimos agraciar a los que habían sido oprimidos en aquella tierra, haciéndoles dirigentes y herederos, (6) dándoles preeminencia en aquel lugar
para mostrar a Firaun, a Haman y a sus hombres armados que se iba a hacer
realidad aquello que tanto temían.
Qur-an 28 – al Qasas

En tan sólo tres aleyas se nos informa de la historia completa de Musa, de Firaun, de su destino final y de la causa de que Allah el Altísimo favoreciera a los Bani Isra-il por encima de la gente de Firaun. En tres aleyas se comprimen la infinidad de sucesos y escenarios a los que en ellas se hace referencia. De nuevo vemos una gran similitud con el cine –muchas películas comienzan con una serie de escenas, flashes en realidad, donde se muestra, en unos cuantos segundos, la trama general que se irá desarrollando a lo largo de la filmación completa.

La película no puede seguir literalmente el texto literario, pues resultaría interminable y fastidiosa. Hacen falta continuas adaptaciones, cortes y montajes. A través de los comentarios coránicos iremos viendo cómo se plasma todo ello en las diferentes aleyas.