3.SURA DE LA FAMILIA DE IMRAN

(ALI-IMRAN)

سُورَةُ آلِ عِمْرَانَ

Medinense

Bismil-lahi-r Rahmani-r Rahim

(1) Alif, Lam, Mim[267]. (2) ¡Allah! No hay ilah[268], sino Él –el Eternamente Actuante, el que Subsiste por Sí Mismo y da la existencia a todo lo demás. (3) Descarga sobre ti –parte a parte– el verdadero Kitab, confirmando las anteriores revelaciones. Ya antes había descargado la Taurah y el Inyil[269] (4) –guía para los hombres– y hace descargar el Furqan. Quien niegue las aleyas de Allah tendrá un duro castigo. Allah es el Poderoso, el Deshacedor de Agravios. (5) No hay nada que pueda ocultarse al conocimiento de Allah ni en los Cielos ni en la Tierra[270]. (6) Es Él Quien os forma en las matrices[271] siguiendo Su plan. No hay ilah[272], sino Él –el Poderoso, el que Juzga con Sabiduría. (7) Es Él Quien hace descargar sobre ti el Kitab. En él hay aleyas que son inamovibles (muhkamatun) y constituyen la madre del Kitab, y hay otras que no son inamovibles (mutashabihat)[273]. Los que tienen una desviación en el corazón siguen lo implícito, buscando con ello crear discordia e interpretarlas de forma esotérica, pero su verdadera interpretación sólo Allah la conoce. Los que están firmemente asentados en el conocimiento dicen: “Creemos en él. Todo emana de nuestro Señor.” Mas no recapacitan, sino los dotados de entendimiento. (8) “¡Señor nuestro! No desvíes nuestros corazones después de habernos guiado. Danos de Tu rahmah. Tú eres el Wahhab[274]. (9) ¡Señor nuestro! En verdad que vas a reunir a todos los hombres para que comparezcan ante Ti en un Día que inevitablemente ha de llegar. Allah no incumple Sus promesas[275].” (10) Tened por seguro que los encubridores en nada se han de beneficiar ante Allah de sus riquezas ni de sus hijos. Serán combustible para el fuego (11) –como la gente de Firaun[276] y los que hubo antes de ellos. Encubrieron Nuestros signos con pertinaz insistencia, haciendo que Allah los castigara por sus transgresiones. Allah es implacable castigando. (12) Anuncia a los encubridores que serán vencidos y todos juntos reunidos para ir a yahannam. ¡Qué mal lugar de reposo! (13) Tuvisteis un claro signo en los dos bandos que se encontraron cara a cara. Uno combatía por la causa de Allah y al otro, al de los encubridores, les parecía ver que eran el doble que ellos. Allah apoya según Su voluntad. En ello hay una enseñanza para los que tienen una clara percepción[277] de la realidad. (14) A los hombres –nas– se les ha embellecido el amor por todo lo que anhelan –mujeres, hijos, inmensas cantidades de oro y plata, caballos de pura sangre, animales de rebaño y tierras de cultivo. Todo ello constituye lo más deseado de la vida de este mundo, pero la morada que Allah tiene junto a Sí es mejor y más hermosa[278]. (15) Pregúntales si quieren que les informes de algo mejor que eso. Los que toman en serio Nuestras advertencias[279] tendrán junto a su Señor Jardines por los que fluirán ríos. En ellos morarán para siempre. Habrá para ellos esposas puras y la complacencia de Allah. Allah es consciente de la intención que mueve a actuar a Sus siervos (16) –los que dicen: “¡Señor nuestro! ¡Creemos! Perdona nuestras faltas y líbranos del castigo del fuego[280],” (17) los que son pacientes y veraces, los que adoran con fervor a su Señor, los que dan de su riqueza y piden perdón al alba. (18) Allah atestigua que no hay ilah[281], sino Él, y eso mismo atestiguan los malaikah[282] y los dotados de conocimiento. Administra Su creación con justicia. No hay ilah[283], sino Él –el Poderoso, el que Juzga con Sabiduría. (19) El Din ante Allah es Islam[284]. Mas movidos por la envidia, los que habían recibido el Kitab[285] discreparon aun después de que les había llegado el conocimiento. Quien niegue las aleyas de Allah que sepa que Allah es rápido en llevar la cuenta. (20) Si te discuten, diles que has sometido todo tu ser a Allah, al igual que los que te siguen. Y pregúntales a los que recibieron el Kitab y a los ummiyyun[286] si van a someterse. Si se someten, tendrán la guía, pero si se apartan, sabe que a ti sólo se te ha encomendado transmitir el mensaje. Allah es consciente de la intención que mueve a actuar a sus siervos. (21) A los que niegan las aleyas de Allah, y sin ningún derecho matan a los Profetas y a los que ordenan a la gente regirse con justicia, dales la buena nueva de un doloroso castigo. (22) Sus acciones son vanas en esta vida como lo serán en Ajirah, y no tendrán en quien apoyarse. (23) ¿No has reparado en los que recibieron una parte del Kitab[287]? Se les llama a que recurran al Kitab de Allah para que juzgue entre ellos, pero luego hay un grupo de esos mismos que se desentiende y esquiva el asunto. (24) Y ello porque dicen: “No sufriremos el castigo del fuego, sino unos días.” Los embustes que han forjado les han inducido a errar en la práctica de su Din. (25) ¿Y qué será de ellos cuando los reunamos para un Día que inevitablemente ha de llegar, y a cada nafs[288] se le pague lo que se haya ganado sin que nadie sea tratado injustamente? (26) Declara: “¡Allah, Rey Supremo! Das poder a quien quieres y se lo arrebatas a quien quieres. Honras y humillas siguiendo Tu voluntad. En Tu Mano está el bien. Tienes el poder sobre todas las cosas. (27) Haces que la noche penetre en el día y que el día penetre en la noche. Sacas lo vivo de lo muerto y lo muerto de lo vivo, y provees a quien quieres sin limitación.” (28) Los que creen no deben tomar a los encubridores por confidentes y protectores en vez de a los creyentes, a menos que sea por temor a que os causen algún daño[289]. Allah se desentenderá de quien así actúe. Allah os pone en guardia contra Su castigo. En Allah confluyen todos los destinos. (29) Aclárales que tanto si esconden lo que hay en su interior como si lo muestran, Allah lo conoce. Sabe lo que hay en los Cielos y lo que hay en la Tierra[290]. Allah tiene el poder sobre todas las cosas. (30) El Día en el que cada uno encuentre ante sí el bien y el mal que haya hecho, deseará que entre él y sus iniquidades se abra un abismo. Allah os pone en guardia contra Su castigo. Allah es indulgente con Sus siervos. (31) Diles que si aman a Allah, que te sigan, y Allah les amará y perdonará sus faltas. Allah es el Perdonador, el Compasivo. (32) Ordénales que obedezcan a Allah y al Mensajero. Mas si reniegan, que sepan que Allah no ama a los encubridores. (33) Allah escogió por su pureza[291] a Adam, a Nuh, a la familia de Ibrahim y a la familia de Imran por encima de todos los demás. (34) Descendientes unos de otros[292]. Allah está atento a todo cuanto acontece en Su creación, y actúa según Su conocimiento. (35) Cuando dijo la mujer de Imran[293]: “¡Señor mío! Hago voto de ofrecerte lo que hay en mi vientre para que se consagre enteramente a Ti. ¡Acéptamelo! Tú eres Quien está atento a nuestras súplicas y actúa según Su conocimiento.” (36) Una vez hubo alumbrado, exclamó: “¡Señor mío! He dado a luz una hembra,” y bien sabía Allah lo que había alumbrado, pues no es el varón como la hembra. “La he llamado Mariam[294]. A ella y a su descendencia los refugio en Ti del shaytan despreciado[295].” (37) Su Señor la aceptó sin reservas e hizo que creciera esplendorosamente, poniéndola bajo la protección de Zakariyya[296]. Toda vez que Zakariyya la visitaba en el mihrab encontraba junto a ella algún alimento. Con tal motivo, le preguntó una vez: “¡Mariam! ¿De dónde ha salido esto?” Respondió: “Esto viene de Allah.” Allah sustenta a quien quiere sin limitación. (38) En aquel tiempo Zakariyya suplicó a su Señor[297]: “¡Señor mío! Concédeme una buena descendencia[298]. Tú eres Quien está atento a nuestras súplicas.” (39) Entonces los malaikah[299] le llamaron cuando estaba de pie en el mihrab ofreciendo la salah y le dijeron: “Allah te anuncia la buena nueva de Yahia, quien creerá firmemente en aquello que Allah le revele, y será digno, casto y noble Profeta.” (40) Dijo: “¡Señor mío! ¿Cómo es que voy a tener un hijo cuando he llegado a la vejez y mi mujer es estéril?” Dijo: “Así ha de ser, pues Allah impone siempre Su voluntad.” (41) Dijo: “¡Señor mío! Dame un signo[300].” Dijo: “Tu signo será que durante tres días no podrás hablar a la gente excepto por señas. Recuerda mucho a tu Señor y declara Su perfección más allá de toda contingencia mañana y tarde.” (42) Y cuando dijeron los malaikah: “¡Mariam! Allah te ha escogido[301], te ha purificado y te ha escogido entre todas las mujeres. (43) ¡Mariam! Dedícate por entero al servicio de tu Señor y póstrate e inclínate con los que se inclinan.” (44) Estas son noticias[302] que te inspiramos y que provienen del Ghaib. Tú no estabas con ellos cuando echaron sus cálamos para saber cuál de ellos sería el tutor de Mariam ni estabas allí cuando se querellaron. (45) Dijeron los malaikah[303]: “¡Mariam! Allah te anuncia la buena nueva de que va a poner en ti una orden Suya de creación, de nombre el Masih, Isa, hijo de Mariam –honrado en esta vida y en Ajirah. Será uno de los íntimos. (46) Hablará a la gente –nas– en la cuna y siendo adulto[304]. Será de los justos.” (47) Replicó: “¡Señor mío! ¿Es que voy a tener un hijo cuando ningún humano –bashar– me ha tocado?” Dijo: “Así ha de ser, pues Allah crea lo que quiere, siguiendo Su plan. Cuando decide llevar a cabo una acción, Le basta con decir: ‘¡Sé!’ Y es.” (48) Le enseñará el Kitab[305], la Hikmah, la Taurah y el Inyil. (49) Será un Mensajero para los Banu Isra-il[306]: “He venido con un signo de vuestro Señor. Voy a crear del barro algo con aspecto de ave. Soplaré en él y será un pájaro por la voluntad de Allah. Sanaré al ciego de nacimiento y al leproso, y daré vida a los muertos por la voluntad de Allah. Os informaré de lo que coméis y de lo que acumuláis en vuestras casas. Si sois creyentes, en ello tenéis un signo. (50) He venido para confirmar lo que había antes de mí en la Taurah y para haceros lícito parte de lo que se os había prohibido[307]. He venido a vosotros con un signo de vuestro Señor. Así pues, temed a Allah y obedecedme. (51) Allah es mi Señor y vuestro Señor. Así pues, adoradle. Este es el camino de rectitud.” (52) Mas cuando Isa notó que encubrían la verdad, dijo: “¿Quién defenderá[308] conmigo la causa de Allah?” Dijeron los hawariyyun[309]: “Nosotros la defenderemos. Creemos en Allah. Sé testigo de que nos hemos sometido –muslimun. (53) ¡Señor nuestro! Creemos en lo que has ordenado descargar y seguimos al Mensajero. Inscribe nuestros nombres junto a los que dan testimonio.” (54) Usaron la astucia los encubridores y eso mismo hizo Allah. Es Él Quien mejor se sirve de ella. (55) Dijo Allah: “¡Isa! Voy a mudar tu forma de existencia y a elevarte hacia Mí[310]. Te purificaré de los encubridores, y hasta el Día del Resurgimiento pondré a los que te sigan por encima de los que renieguen de ti[311]. Luego volveréis a Mí y juzgaré entre vosotros sobre aquello en lo que discrepabais. (56) A los encubridores los castigaré con un severo castigo en esta vida y en Ajirah[312]. No tendrán en quien apoyarse.” (57) Mas los que crean y actúen con rectitud recibirán el fruto de sus obras. Allah no ama a los infames. (58) Esto que te revelamos es parte de las aleyas y de la sabia admonición. (59) El caso de Isa ante Allah es como el de Adam[313] –lo creó de tierra y después le dijo: “¡Sé!” Y fue. (60) Esta es la verdad con la que tu Señor te enseña. No seas, pues, de los que dudan. (61) A los que te discutan sobre este asunto después del conocimiento que te ha llegado diles que vengan y llamen a sus hijos, que vosotros llamaréis a los vuestros; y que llamen a sus mujeres, que vosotros llamaréis a las vuestras; y que vengan, y luego supliquéis para que la maldición de Allah caiga sobre quien de vosotros haya falseado la verdad. (62) Esto es lo que realmente sucedió. No hay otro ilah[314] que Allah –el Poderoso, el que Juzga con Sabiduría. (63) Y si lo rechazan, ten por seguro que Allah conoce a los nefarios. (64) Di a la Gente del Kitab[315] que se avengan a una misma creencia –la de adorar únicamente a Allah, sin dar poder a nadie más, y sin tomarse unos a otros por señores en vez de a Allah. Mas si lo rechazan, decidles que sean testigos de que vosotros sí que os habéis sometido. (65) ¡Gente del Kitab! ¿Por qué discutís sobre Ibrahim si la Taurah y el Inyil no descendieron, sino después de él? ¿Es que no vais a razonar? (66) Discutís sobre cualquier asunto sin saber. ¿Por qué disputáis sobre aquello de lo que no tenéis conocimiento alguno? Allah conoce siempre la mejor opción, mientras que vosotros no podéis calcular las consecuencias de vuestras acciones[316]. (67) No era Ibrahim[317] uno de los yahud ni de los nasara, sino hanifa[318], sometido; no de los idólatras. (68)  Los verdaderos descendientes de Ibrahim son los que siguieron su misma creencia, este Profeta y los que con él creen. Allah es el protector de los creyentes. (69) Una taifa de la Gente del Kitab desearía extraviaros. Mas no se dan cuenta de que no extravían, sino a ellos mismos. (70) ¡Gente del Kitab[319]! ¿Por qué encubrís las aleyas de Allah, siendo como sois testigos de su veracidad? (71) ¡Gente del Kitab! ¿Por qué revestís la verdad con falsedad y la ocultáis a sabiendas? (72) Dijo una taifa de la Gente del Kitab: “Creed durante el día en lo que se les revela a los creyentes, pero encubrirlo por la tarde. Quizás así abandonen su creencia.” (73) Dicen: “No creáis en nadie que no siga vuestro mismo din.” Respóndeles que la guía es la guía de Allah. Y añaden: “Ni creáis en que se le pueda dar a nadie lo que se os ha dado a vosotros ni en que se os pueda argumentar ante vuestro Señor.” Diles que la gracia está en la Mano de Allah, y Él la da a quien quiere, siguiendo Su plan. Allah es el Inconmensurable, y actúa según Su conocimiento. (74) Distingue con Su rahmah a quien así decide Su voluntad, siguiendo Su plan[320]. Es Allah Quien posee la gracia infinita. (75) De entre la Gente del Kitab los hay que si les confías una gran cantidad de dinero, te la devuelven cumplidamente, y los hay que si les confías un dinar, sólo te lo devuelven después de pedírselo con insistencia. Y ello porque dicen: “Tenemos derecho a abusar de los ummiyyun[321].” Lo dicen aun sabiendo que es una falsedad que han inventado contra Allah. (76) En cuanto a los que respeten sus compromisos y sean temerosos que sepan que Allah ama a los que toman en serio Sus amenazas[322]. (77) Los que vendan el pacto con Allah y sus juramentos a bajo precio no tendrán parte de lo bueno en Ajirah[323]. Allah no les hablará ni les mirará el Día del Resurgimiento, ni los purificará. Para ellos habrá un doloroso castigo. (78) Hay una parte de ellos que tergiversan el Kitab[324] con sus lenguas para que penséis que lo que recitan es del Kitab, pero no es del Kitab. Dicen: “Esto proviene de Allah,” pero no es cierto que eso provenga de Allah. Fraguan a sabiendas embustes contra Allah. (79) No es propio de un ser humano –bashar– a quien Allah le ha dado el Kitab, la Hikmah[325] y la profecía que después diga a la gente –nas: “Adoradme a mí en vez de a Allah.” Antes bien, dirá: “Sed rabbaniyyun[326].” Para eso aprendéis del Kitab y lo estudiáis. (80) Ni tampoco es propio de él el ordenar que toméis a los malaikah y a los Profetas por señores[327]. ¿Os iba a ordenar la idolatría después de que os habéis sometido? (81) Pactó Allah con los Profetas que dijeran a su gente (Banu Isra-il): “Seguid lo que se os da del Kitab y de la Hikmah. Luego vendrá a vosotros un Mensajero que confirmará lo que ya tenéis. Creed en él y apoyadle[328].” Dijo: “¿Os comprometéis a llevar la carga que he contraído al hacer el pacto con Allah?” Respondieron: “Nos comprometemos.” Dijo: “Dad, pues, testimonio, que yo testificaré con vosotros.” (82) Quien después de esto se desentienda, será de los rebeldes. (83) ¿Acaso desean otro din que el de Allah? Todos cuantos hay en los Cielos y en la Tierra están sometidos, de grado o por fuerza, a Su voluntad[329]. A Él habrán de volver. (84) Diles que declaren su creencia en Allah y en lo que se ha descargado sobre ellos y en lo que se hizo descargar sobre Ibrahim, Ismail, Ishaq, Yaqub y sobre las Asbat[330]; y en lo que se le dio a Musa, a Isa y a los Profetas enviados por su Señor. “No hacemos distinción entre ninguno de ellos. A Él estamos sometidos.” (85) Quien busque otro din que el Islam[331] no le será aceptado, y en Ajirah será de los perdedores. (86) ¿Cómo puede guiar Allah a una gente que encubre la verdad después de haber creído, de haber atestiguado la veracidad del Mensajero y después de haberles llegado la clarificación? Allah no guía a los infames. (87) En pago por su iniquidad recibirán la maldición de Allah, de los malaikah y de los hombres –nas, de todos juntos[332]. (88) Malditos serán para siempre. No se les aliviará el castigo ni se les aplazará, (89) excepto a aquéllos que se arrepientan y corrijan su conducta. Allah es el Perdonador, el Compasivo. (90) A los que encubren la verdad después de haberla aceptado y luego aumentan su encubrimiento todavía más no se les aceptará su arrepentimiento. Esos son los extraviados. (91) Quienes mueran encubriendo la verdad no podrán rescatarse ni a cambio del oro con el que se pudiera llenar toda la Tierra. Para ellos habrá un doloroso castigo, y no tendrán en quien apoyarse. (92) Os resultará inaccesible la virtud hasta que no deis de lo que amáis. De todo aquello que deis, Allah tiene conocimiento. (93) Todos los alimentos eran lícitos para los Banu Isra-il, salvo lo que Isra-il se prohibió a sí mismo antes de que se descargara la Taurah[333]. Pídeles que traigan la Taurah y que la reciten si es cierto lo que dicen. (94) Quien después de esto persista en fraguar embustes contra Allah será de los infames. (95) Declara que Allah ha confirmado la verdad. Así pues, seguid la mil-lah[334] de Ibrahim. Era hanifa[335], y no de los idólatras. (96) La primera casa[336] que fue erigida para la gente –nas– fue la de (el Valle de) Bakkah, bendición y guía para todos los hombres. (97) En él (el Valle de Bakkah) hay signos claros –la estancia de Ibrahim. Quien allí entre, estará a salvo. Siempre que encuentren los medios necesarios la gente –nas– tiene la obligación con Allah de peregrinar a la casa. Quien lo encubra que sepa que Allah es en Sí Mismo Suficiente, sin que necesite de ninguna de Sus criaturas. (98) Pregunta a la Gente del Kitab por qué encubren las aleyas de Allah cuando saben que Allah es testigo de lo que hacen. (99) Pregúntales por qué apartan del camino de Allah a los que creen, haciéndolo tortuoso cuando son testigos de que ese es el verdadero camino. Allah no está descuidado de lo que hacen. (100) ¡Creyentes! Si obedecéis a una facción de los que recibieron el Kitab, harán que volváis a encubrir la verdad después de haber creído[337]. (101) ¿Cómo es que la encubrís cuando se os recitan las aleyas de Allah y tenéis entre vosotros a Su Mensajero? Quien se refugie en Allah se habrá guiado al camino de rectitud. (102) ¡Creyentes! Temed a Allah y tomad en serio Sus advertencias. Por nada del mundo muráis sin estar sometidos –muslimun[338]. (103) Manteneos firmemente unidos en el compromiso que habéis adquirido con Allah, y no os dividáis. Recordad la gracia que Allah os ha acordado al unir vuestros corazones, siendo, como erais, enemigos. Por Su gracia, os habéis convertido en hermanos, y os ha salvado de caer en un abismo de fuego. Así clarifica Allah Sus aleyas para que de esta forma podáis guiaros; (104) y para que seáis una ummah[339] que llame al bien, ordene lo que es razonable y prohíba la iniquidad. Esos son los que saldrán victoriosos. (105) No seáis como aquéllos que se dividieron y cayeron en discordia después de que les había llegado la clarificación. Esos tendrán un terrible castigo. (106) El Día en que unos rostros resplandezcan de blancura y otros estén ennegrecidos, y se les pregunte a los de los rostros ennegrecidos: “¿Acaso no habéis encubierto la verdad después de haber recibido el iman? Gustad, pues, el castigo por haberla encubierto[340]!” (107) Y aquéllos cuyos rostros resplandezcan de blancura estarán en la rahmah de Allah. En ella morarán para siempre. (108) Estas aleyas que te recitamos son las verdaderas aleyas de Allah. Allah no quiere oprimir a ninguna de Sus criaturas. (109) De Allah es cuanto hay[341] en los Cielos y en la Tierra. En Allah confluyen todos los asuntos. (110) Sois la mejor ummah que ha surgido para el bien de los hombres. Ordenáis lo que es razonable, prohibís la iniquidad y creéis en Allah. En cuanto a la Gente del Kitab, mejor sería que creyeran. Los hay que creen, pero la mayoría son de los rebeldes. (111) No podrán infligiros un verdadero daño, tan sólo incomodaros. Si deciden luchar contra vosotros, al final se batirán en retirada. Luego no tendrán en quien apoyarse. (112) La humillación les afligirá allí donde se encuentren, salvo que les proteja un pacto que hayan hecho con Allah y con la gente. Han incurrido en la ira de Allah y se les ha impuesto la mezquindad. Y ello porque negaron los signos de Allah y mataron a los Profetas sin ningún derecho. Desobedecieron y fueron más allá de lo que se les había prohibido[342]. (113) No todos son iguales –entre la Gente del Kitab hay una ummah[343] que aplica su creencia, recitan las aleyas de Allah durante la noche y se postran. (114) Creen en Allah y en el Último Día, ordenan lo que es razonable, prohíben la iniquidad y se apresuran en hacer el bien[344]. Esos son los que actúan con rectitud. (115) No se les encubrirá el bien que hayan hecho. Allah conoce a los que toman en serio Sus advertencias[345]. (116) A los encubridores de nada les servirá ante Allah su riqueza ni sus hijos. Serán arrojados al fuego. Allí arderán para siempre. (117) Lo que gastan en la vida de este mundo es como un viento frío que se abate sobre los campos de una gente que se ha oprimido a sí misma, y los destruye. Mas no es Allah Quien les oprime, sino que son ellos los que se oprimen a sí mismos[346]. (118) ¡Creyentes! No toméis por amigos íntimos a quienes no sean de los vuestros, pues no desistirán hasta confundiros. Desean vuestro mal. Su odio se ha hecho patente en lo que dicen con sus bocas, pero lo que ocultan sus corazones es aún peor[347]. Hemos clarificado las aleyas para aquellos que sean capaces de razonar. (119) ¡Ah! Vosotros los amáis mientras que ellos no os aman, aunque creéis en el Kitab[348], en todo él. Cuando se encuentran con vosotros, dicen: “Creemos.” Mas cuando están a solas se muerden las yemas de los dedos de rabia que sienten. ¡Déjalos que mueran de rabia! Allah conoce lo que hay en lo más recóndito de los corazones y según ese conocimiento actúa. (120) Si os llega un bien, les duele; y si os ocurre un mal, se alegran por ello. Mas si resistís y sois temerosos, su intriga no os dañará en lo más mínimo. Allah los tiene sitiados. (121) Temprano por la mañana saliste de casa dejando en ella a tu familia para ir con los creyentes al campo de batalla y asignarles sus puestos de combate. Allah está atento a todo cuanto acontece en Su creación, y actúa según Su conocimiento. (122) Recuerda cuando dos taifas de las vuestras se acobardaron a pesar de que Allah era su protector. ¡Que en Allah se abandonen los creyentes! (123) Allah os ayudó en Badr cuando os enfrentasteis a un ejército muy superior al vuestro. Así pues, tomad en serio las advertencias de Allah y sed de los agradecidos. (124) Dijiste a los creyentes: “¿No os basta con que vuestro Señor os ayude con tres mil malaikah[349] a los que se ha hecho descender?” (125) Más aún, si resistís y sois temerosos, y caen sobre vosotros de improviso con furia, Allah os apoyará enviándoos cinco mil malaikah que podáis distinguir. (126) Lo hizo Allah para llevar sosiego a vuestros corazones y para que entendierais que la victoria sólo viene de Allah –el Poderoso, el que Juzga con Sabiduría– (127) y para interceptar a una parte de los encubridores, o humillarles y hacerles huir frustrados. (128) No es algo que te incumba si Él les perdona o los castiga, pues grande es su iniquidad[350]. (129) De Allah es cuanto hay en los Cielos y en la Tierra. Perdona y castiga según Su voluntad. Allah es el Perdonador, el Compasivo. (130) ¡Creyentes! No os alimentéis de la usura, que se dobla y se multiplica[351], y tomad en serio las advertencias de Allah para que podáis salir victoriosos. (131) Temed el fuego [352] que ha sido preparado para los encubridores. (132) Obedeced a Allah y al Mensajero para que se tenga rahmah de vosotros. (133) Apresuraos[353] al camino que lleva al perdón de vuestro Señor y a un Jardín tan vasto como los Cielos y la Tierra, preparado para los temerosos (134) –esos que dan en tiempos de prosperidad y de adversidad, contienen la ira y perdonan a sus semejantes. Allah ama a los que actúan con rectitud. (135) Cuando cometen una indecencia o se dañan a sí mismos, enseguida se vuelven a Allah arrepentidos y piden perdón por sus faltas –¿pues quién puede perdonar las faltas, sino Allah? Y no las cometen de nuevo siendo conscientes de ello. (136) Su recompensa es el perdón de su Señor y Jardines por donde fluyen ríos. En ellos morarán para siempre. ¡Bendito galardón para los que así actúan! (137) Ya antes de vosotros se siguió un mismo modo de proceder. Id por la Tierra y ved cual fue el final de los que alteraron la verdad. (138) Esto es una clarificación para los hombres, una guía y una exhortación para los temerosos. (139) No flaqueéis ni os apesadumbréis, pues si sois creyentes, estaréis por encima de todos. (140) Tened presente que si sufrís una derrota, también ellos sufrirán algo similar. Alternamos entre los hombres los días venturosos y los nefastos para que Allah sepa quiénes son los que creen y tome a algunos de entre vosotros como testigos[354] –Allah no ama a los infames– (141) y para que Allah ponga a prueba y purifique a los creyentes y destruya a los encubridores. (142) ¿O acaso contáis con entrar en el Jardín sin que Allah sepa quiénes de vosotros han luchado y quiénes son los que han resistido? (143) Deseabais la muerte antes de encontraros con ella, pero cuando la tuvisteis delante de vuestros ojos, supisteis lo que era. (144) Muhammad es sólo un Mensajero. Antes de él ya hubo otros Mensajeros. Si muere o le matan, ¿renegaréis? Quien lo haga que sepa que con ello no perjudicará a Allah en lo más mínimo. Allah dará su debido galardón a los agradecidos. (145) Nadie muere si no es por la voluntad de Allah, en el tiempo prescrito. Quien desee obtener el beneficio de su obediencia a lo que rige la vida de este mundo, nos encargaremos de que lo obtenga; y quien desee obtener el beneficio de su obediencia a lo que rige la vida de Ajirah, nos encargaremos de que lo obtenga. Daremos su debido galardón a los agradecidos. (146) ¡Cuántos Profetas ha habido a cuyo lado lucharon infinidad de creyentes, fieles en la adoración de su Señor, que no flaquearon ante las penalidades que tenían que sufrir por la causa de Allah ni fueron pusilánimes ni se rindieron! Allah ama a los que resisten[355]. (147) Todo lo que dijeron fue: “¡Señor nuestro! Perdona nuestras faltas y todo aquello en lo que nos hayamos excedido injustamente. Afirma nuestros pasos y danos la victoria sobre los encubridores[356].” (148) Allah les dio lo mejor de esta vida y, lo que es más venturoso, lo mejor de Ajirah. Allah ama a los que actúan con rectitud. (149) ¡Creyentes! Si obedecéis a los encubridores, harán que volváis a la idolatría y os perdáis[357]. (150) ¡No lo hagáis! Allah es vuestro protector y vuestro mejor apoyo. (151) Arrojaremos el terror en los corazones de los encubridores por haber asociado a Allah con aquello sobre lo que no se ha descargado ninguna autoridad. Su refugio será el fuego. ¡Qué mal lugar de reposo el de los infames! (152) Allah cumplió Su promesa cuando, por Su voluntad, los estabais aniquilando, hasta que os ganó la pusilanimidad y os pusisteis a discutir las órdenes y a desobedecer cuando os mostró aquello que amabais (el botín).  Entre vosotros los hay que quieren la vida de este mundo y los hay que quieren Ajirah. Luego permitió que os afligieran para probaros y os perdonó. Allah es Quien posee la gracia infinita, y la derrama sobre los creyentes. (153) Escalabais huyendo sin preocuparos de nadie mientras el Mensajero os llamaba desde atrás. Allah os afligió con una calamidad tras otra para que dejarais de apesadumbraros por lo que se os había escapado (el botín) y por la derrota que habíais sufrido. Allah tiene el registro completo de vuestras acciones. (154) Luego, tras la aflicción, hicimos que se sosegaran vuestros corazones, y una apacible somnolencia cubrió a una taifa de vosotros, mientras que otra sólo se preocupaba de sí misma y pensaba de Allah, sin razón, como pensaba en los tiempos de la ignorancia –yahiliyyah. Decían: “¿Acaso hemos tenido algo que ver en este asunto?” Hazles saber que todos los asuntos pertenecen a Allah. Escondían en su interior lo que no te mostraban. Decían: “Si hubiéramos tenido parte en este asunto, no habría muerto ninguno de nosotros.” Aclárales que aunque hubieran estado en sus casas, la muerte habría llegado a los lechos de aquéllos a los que se les hubiera decretado. Allah ha querido probaros para de esta forma purificar vuestros corazones. Allah conoce lo que hay en lo más recóndito de vuestro interior y según ese conocimiento actúa. (155) Los que de vosotros huyeron el día en el que se encontraron los dos ejércitos fue porque el shaytan les indujo a flaquear aprovechándose de lo que de iniquidad había en sus corazones[358], pero Allah les perdonó. Allah es el Perdonador, el que Controla Su Ira. (156) ¡Creyentes! No seáis como los encubridores que decían de sus hermanos cuando salían para buscar el sustento o para luchar: “Si se hubieran quedado con nosotros, no habrían muerto ni los habrían matado.” Allah hacía que esas mismas palabras afligieran sus corazones. Allah da la vida y da la muerte. Allah es consciente de la intención que os mueve a actuar. (157) Si os matan por la causa de Allah o morís, sabed que el perdón de Allah y Su rahmah es mejor que lo que ellos atesoran. (158) Y si os matan o morís, sabed que ante Allah seréis reunidos. (159) Por la gran rahmah de Allah eres afectuoso con ellos. Si los trataras con dureza, se alejarían de ti. Así pues, se condescendiente con sus faltas, pide perdón por ellos y consúltales[359] en los asuntos, y cuando hayas tomado una resolución, encomiéndate a Allah. Allah ama a los que a Él se vuelven arrepentidos. (160) Si Allah os ayuda, nadie os podrá vencer, pero si os abandona, ¿en quién encontraréis apoyo? A Allah se encomiendan los creyentes. (161) No se le puede atribuir a un Profeta deshonestidad[360]. Quien sea deshonesto cargará el Día del Resurgimiento con aquello de lo que se haya apropiado fraudulentamente. Luego a cada uno se le pagará según sus obras. Nadie será tratado injustamente. (162) ¿Acaso quien desea complacer a Allah es como el que incurre en Su ira y cuya morada es yahannam[361]? ¡Qué mal destino! (163) Tienen rangos diferentes ante Allah. Allah es consciente de la intención que les mueve a actuar. (164) Allah ha agraciado a los creyentes al hacer surgir de entre ellos un Mensajero que les recita Sus aleyas, les purifica y les enseña el Kitab[362] y la Hikmah. Antes estaban en un claro extravío[363]. (165) Cuando sufristeis aquel estrago, dijisteis: “¿Cuál es la causa de que nos haya sobrevenido este infortunio?” –a pesar de que vosotros les habíais causado el doble. Respóndeles que ellos son la causa. Allah tiene el poder sobre todas las cosas. (166) Todas las penalidades que sufristeis el día en que se encontraron los dos ejércitos fue por la voluntad de Allah[364], y para que Él supiera quiénes eran los creyentes (167) y quiénes los hipócritas. Se les dijo: “Venid a combatir en el camino de Allah o al menos a repeler sus ataques.” Dijeron: “Si supiéramos luchar, en verdad que os seguiríamos.” Ese día estuvieron más cerca del encubrimiento que de la creencia. Decían con sus lenguas lo que no estaba en sus corazones. Allah sabe lo que ocultaban. (168) Se decían entre ellos, sentados en sus casas: “Si nos hubieran obedecido, no les habrían matado.” Diles que eviten la muerte cuando les llegue si es verdad lo que dicen. (169) No penséis que están muertos los que han caído luchando por la causa de Allah. Muy al contrario, están vivos y su sustento está junto a su Señor[365]. (170) Se sienten dichosos por la gracia que Allah les ha concedido y albergan un buen presagio para los que todavía no se han unido a ellos. Nada hay que les cause temor ni pesadumbre. (171) Se complacen en la gracia y la bendición que han recibido de Allah, y en que Allah no dejará que se pierda lo que se hayan ganado los creyentes (172) –los que respondieron a Allah y al Mensajero a pesar de las heridas que sufrían. Para los que de ellos actuaron con rectitud y tuvieron temor habrá un inmenso galardón (173) –esos a quienes la gente –nas– les dijo: “Se han reunido para ir contra vosotros, temedles,” pero eso no hizo, sino reforzar su iman y dijeron: “¡Allah nos basta, y qué excelente apoyo tenemos en Él!” (174) Volvieron con la bendición y el favor de Allah. No sufrieron daño alguno. Siguieron lo que complace a Allah. Es Allah Quien posee la gracia infinita. (175) Así actúa el shaytan con vosotros. Os atemoriza con sus secuaces. Mas “no les temáis a ellos, temedme a Mí” si sois creyentes. (176) Que no te turben los que se apresuran a encubrir la verdad. Ellos no pueden perjudicar a Allah en lo más mínimo. Allah quiere privarles de la fortuna de Ajirah. Habrá para ellos un terrible castigo. (177) Esos que cambian el iman por el encubrimiento de la verdad en nada perjudican a Allah. Habrá para ellos un doloroso castigo. (178) Que no cuenten los encubridores con que es un bien para ellos el que les permitamos seguir ocupados con sus quehaceres por un tiempo. No hacemos con ello, sino dejar que aumente su iniquidad. Habrá para ellos un ignominioso castigo. (179) Allah no iba a permitir que los creyentes estuvieran en la situación en la que os encontráis ahora si no fuera para distinguir al inicuo del justo. Allah no os va revelar el Ghaib[366], pero sabed que Allah elige de entre Sus Mensajeros[367] a quien quiere. Así pues, creed en Allah y en Sus Mensajeros. Si creéis y tomáis en serio Sus advertencias, tendréis un inmenso galardón. (180) Que no piensen los que son avaros con aquello con lo que Allah les ha agraciado que hacen bien en actuar de esa manera. Por el contrario, hacen mal. Todo lo que cicateen lo tendrán alrededor del cuello como un collar el Día del Resurgimiento. Es Allah Quien heredará los Cielos y la Tierra. Allah tiene el registro completo de vuestras acciones. (181) Allah oyó la mofa de los que dijeron: “Allah es pobre y nosotros somos ricos.” Escribiremos sus palabras, y que mataron a los Profetas sin ningún derecho. Les diremos: “¡Gustad el castigo del hariq[368]!” (182) Esto es lo que recibís a cambio de vuestras obras. Allah no es en absoluto injusto con Sus siervos. (183) Esos que dijeron: “Allah ha hecho un pacto con nosotros –que no creamos en ningún Mensajero hasta que no venga con un animal, lo sacrifique y el fuego lo consuma.” Recuérdales que antes de ti ya vinieron a ellos Mensajeros con la clarificación y con lo que están pidiendo. ¿Por qué entonces los mataron si es verdad lo que dicen? (184) Mas si te tratan de mentiroso, sabe que ya trataron de mentirosos a los Mensajeros que hubo antes de ti. Vinieron a ellos con la clarificación, con los zubur[369] y el Kitab iluminador. (185) Toda nafs[370] probará la muerte. El Día del Resurgimiento se os pagará por las obras que hayáis hecho. A quien se le aparte del fuego y se le haga entrar en el Jardín habrá salido victorioso. No es la vida de este mundo, sino un disfrute engañoso. (186) Tened por seguro que os pondremos a prueba con vuestra riqueza y con vosotros mismos. Y oiréis palabras perturbadoras de los que recibieron el Kitab[371] antes que vosotros y de los idólatras. Mas no penséis que es fácil resistir[372], pues para ello se necesita una fuerte determinación. (187) Cuando Allah pactó con los que habían recibido el Kitab –“Lo enseñaréis de forma que lo pueda entender la gente –nas– y no lo ocultaréis.” Mas se desentendieron de él y lo vendieron a bajo precio. ¡Qué mal negocio el que hicieron! (188) No cuentes con que podrán refugiarse del castigo los que se alegran por el mal que han hecho y les gusta que se les alabe por el bien que no han hecho[373]. Para ellos habrá un doloroso castigo. (189) De Allah es la soberanía de los Cielos y de la Tierra. Allah tiene el poder sobre todas las cosas. (190) En la creación de los Cielos y de la Tierra[374] y en la alternancia del día y de la noche hay signos para los dotados de entendimiento. (191) Los que recuerdan a Allah de pie, sentados y acostados, reflexionan sobre la creación de los Cielos y de la Tierra y declaran con absoluta convicción: “¡Señor nuestro! No has creado todo esto sin un propósito. ¡Declaramos Tu perfección más allá de toda contingencia! Líbranos del castigo del fuego [375]. (192) ¡Señor nuestro! A quien hagas entrar en el fuego lo habrás humillado y deshonrado. No tendrán los infames en quien apoyarse. (193) ¡Señor nuestro! Oímos a alguien que invitaba a la creencia: ‘¡Creed en vuestro Señor!’ Y hemos creído. ¡Señor nuestro! Perdona nuestras faltas, cubre nuestras malas acciones y llévanos con los virtuosos. (194) ¡Señor nuestro! Concédenos lo que nos has prometido a través de Tus Mensajeros y no nos afrentes el Día del Resurgimiento. Tú nunca incumples Tus promesas.” (195) Y su Señor les responde[376]: “Tened por seguro que no dejaré que se pierda ninguna de vuestras obras, sea varón o hembra. Unos descendéis de otros. A aquellos que emigraron y fueron expulsados de sus hogares y sufrieron por Mi causa, lucharon y murieron, les cubriré sus malas acciones y les haré entrar en Jardines por donde fluirán ríos.” Galardón de Allah. Allah tiene junto a Sí el galardón más valioso. (196) Que no te lleve a engaño el hecho de que sean los encubridores los que tengan predominio en el territorio en vez de vosotros. (197) No es, sino un efímero tránsito y luego su morada será yahannam. ¡Qué mal lugar de reposo! (198) Mas los que toman en serio las advertencias de su Señor tendrán Jardines por donde fluirán ríos, en los que morarán para siempre. Allí serán agasajados ante Allah. Nada hay mejor para los virtuosos que lo que hay junto a Él. (199) Entre la Gente del Kitab los hay que creen en Allah, en lo que se descarga sobre vosotros y en lo que se descargó sobre ellos. Son humildes ante Allah y no venden Sus signos a bajo precio. Junto a su Señor tendrán el fruto de sus obras. Allah es rápido en llevar la cuenta. (200) ¡Creyentes! Resistid[377], perseverar, manteneos unidos y tomad en serio las advertencias de Allah para que podáis salir victoriosos.

NOTAS

[267]  Ver artículo IV.

[268]  Ver Info 14.

[269]  Ver artículo XIV, cuadro C1 y esquema 19.

[270]  Nada puede ocultarse a la Consciencia de Allah. Ver artículo VII y esquema 3.

[271]  Ver artículo IV y V.

[272]  Ver Info 14.

[273]  Ver Info 10.

[274] El término wah-hab الوَهَّاب significa –dar constantemente y sin que ello implique una mengua en la riqueza del que da. Por ello, este nombre sólo puede darse a Allah, ya que sólo Él puede dar a cada instante. Refiriéndonos a los hombres podemos utilizar el término karim  –generoso.

[275]  Ver cuadro C5.

[276] Ver Info 24.

[277] Aquellos que están desconectados y fuera de la Órbita Celeste ven las cosas a través de la subjetividad de sus opiniones, de sus valores culturales, de sus ideas… Sin embargo, aquellos que están sometidos a Allah las ven a través de Su Objetividad; ven la realidad tal y como es sin ningún tipo de coloración. Ver artículo VIII y esquema 6.

[278]  En esta aleya se nos enumeran los elementos que constituyen lo mejor de dunia, lo que fascina y atrae al hombre –caballos de pura sangre, tierras de cultivo, oro y plata, mujeres e hijos. Cuando el hombre tiene todo eso, como en el caso de Sulayman, se siente inmensamente rico, y si es creyente, agradece a Allah el haberle dado lo mejor de dunia. Sin embargo, hoy, al hombre occidental se le ha privado de todo ello. Incluso la gente más rica no se levanta por la mañana y contempla sus tierras a punto de dar su fruto, ni tiene caballos que tan sólo el acariciarlos le llena de gozo. Tiene dólares, mas no oro y plata. No tiene hijos. Y si quiere tener más de una mujer, tendrá que servirse de prostitutas, pues se le ha negado el poder casarse con más de una esposa. Por ello, hay una profunda insatisfacción en las sociedades occidentales, pues tener dinero, coches y vivir en un apartamento en el décimo piso de un edificio de cemento no forma parte de la dicha de dunia. Son los grandes perdedores –ni dunia ni Ajirah.

[279]  Ver Info 9.

[280]  Ver cuadro C5.

[281]  Ver Info 14.

[282]  Ver apéndice K.

[283]  Ver Info 14.

[284]  Ver Info 8.

[285]  Ver artículo XIV, cuadro C1 y esquema 19.

[286] El término ummiyyun أُمِّيِّن deriva de um  أُمmadre, y significa –los que siguen la forma natural de vida, la fitrah. No escriben, pues sus transmisiones son orales. No hay una cultura artificial que se superponga y anule a la fitrah. En esta aleya se contrasta a las tribus árabes (los Banu Isra-il, los judíos, los hadu) que seguían teniendo la Taurah y la leían, con las tribus árabes que no formaban parte de las anteriores, de su historia, de su devenir, y no tenían copias de la Taurah ni se sienten concernidos al respecto. En este sentido, también se hace referencia con este término a los idólatras árabes que habían perdido el Din de Allah transmitido por Ismail y sus descendientes. Ver artículo X y XIV.

[287] Ver artículo XIV, cuadro C1 y esquema 19.

[288]  Ver artículo XVIII.

[289] Causar daño aquí no significa que dejen la bolsa de basura delante de la puerta de nuestra casa. Temer algún daño de los encubridores significa prisión, tortura, asesinato, apropiarse injustamente de nuestros bienes o acciones parecidas. Solamente en estos casos podemos pretender que somos sus amigos o incluso renunciar verbalmente a nuestra creencia. No obstante, hoy, el asunto se vuelve irrelevante, ya que los países musulmanes están totalmente sojuzgados a occidente –militarmente, tecnológicamente y culturalmente. Están desposeídos de toda independencia.

[290]  Ver artículo VII y XV.

[291] La palabra escoger o elegir indica que hay varias cosas y que de todas ellas escogemos una por alguna razón. De la misma forma, escoger a Nuh significa que de todos los hombres que había en el mundo en su tiempo, Allah el Altísimo lo prefirió a él. Ahora bien, ¿qué puede significar que Allah escogió a Adam? Obviamente, que había otros insan, otros seres humanos, y lo prefirió a él por encima de ellos, hizo de él el imam de los insan.  Ver artículo XVII y esquema 1 con texto.

[292]  Ver artículo XX.

[293]  Ver artículo XX.

[294]  A través de esta aleya podemos ver cómo la llamada salah al-istijarah صلاة الإستخارة se utiliza hoy fuera de todo contexto. El término istijarah deriva de la forma X استخار del verbo jayara  خَيَرَ (jara خارَ), y significa –busca, desea o pide el bien; busca recibir prosperidad o gracia o bendiciones de Allah; y también pedir a Allah que elija por mí la mejor opción en un asunto. Sin embargo, esta súplica especial se debe realizar cuando no tenemos los elementos necesarios para poder decidir. La madre de Mariam no hace istijarah para poner el nombre a su hija, algo que, teniendo en cuenta quién es su hija, podríamos calificar de transcendental. En situaciones muy difíciles, el profeta Muhammad (s.a.s) no hacía istijarah, sino que pedía consejo a sus compañeros y, en algunas ocasiones siguió el consejo de alguna de sus esposas. Hacer istijarah para todo, incluso para asuntos nimios cotidianos es desvirtuar esta salah. El hombre debe utilizar sus capacidades cognoscitivas a la hora de tomar decisiones, y si el asunto se vuelve complicado, sutil y no logra por sí mismo vislumbrar una posible solución, debe pedir consejo a los creyentes. No podemos consultar a Allah con la misma intención que las gitanas adivinadoras del futuro consultan su bola mágica. Por otra parte, Allah el Altísimo no es una especie de genio que tenemos guardado en un armario y que consultamos cuando queremos, en aquellos asuntos que, en realidad, no atañen a nuestra forma de vida. Le consultamos a la hora de casar a nuestras hijas, pero no le consultamos sobre aquellos aspectos que conforman nuestra mil-lah y que son decisivos tanto en nuestro destino en dunia como en Ajirah. Debemos entender bien esta salah y utilizarla debidamente.

[295]  En estas aleyas se ve una buena parte de la estructura narrativa del Qur-an –el narrador nos introduce en el relato y utiliza el estilo directo e indirecto, permitiendo que sean los propios actores los que hablen. También aquí se habla de Allah el Altísimo en tercera persona, se habla de Él. Ver artículo III y XXII.

[296]  Ver artículo XX y referencias F14 y F15.

[297]  Ver artículo XX.

[298] El término utilizado en esta expresión es dhurriyah descendencia ذُرِّيَّة, y tiene el significado de progenie espiritual. Zakariyya vive en un tiempo de ignorancia e idolatría. Es ahora un hombre mayor y no ve sino amenazas por parte de su propia gente, de los judíos, quienes en la tradición israelita llegan incluso a matarle. Teme que su trabajo se pierda si no hay nadie que lo siga y lo lleve a término. De ahí su sorpresa cuando Yibril o algún malak enviado por él, le anuncia a Yahia que su mujer le dará un hijo. Él no ha pedido una descendencia genética, pues es un hombre anciano y su mujer es estéril; ha pedido una descendencia espiritual que continúe su obra profética. Sin embargo, Allah el Altísimo le concede ese heredero en alguien de su propia sangre. Ver artículo XX y referencias F14 y F15.

[299]  Ver artículos III y XXII y apéndice K. Vemos en estas aleyas que los diálogos son siempre entre el insan y los malaikah. Con Allah el Altísimo la comunicación es a través de las súplicas, y Allah responde a través de Sus criaturas o de inspiración.

[300]  Ver artículos III y XXII y referencia F14. Zakariyya habla con Yibril. En este diálogo él es su Señor.

[301]  El primer “escoger” no se refiere a que Mariam ha sido escogida entre todas las mujeres, ya que esa idea viene expresada con el segundo “escoger;” con el primero se da a entender su línea ascendente: Adam, Nuh, la familia de Ibrahim y la familia de Imran, como ya se nos ha informado en las aleyas 33 y 34. Mariam, pues, forma parte de los escogidos, de la línea profética.

[302]  El Qur-an utiliza la palabra Nabaa o Anbai (en su forma plural)أَنْبَآءِ  cuando la noticia viene del Ghaib y no de un medio de información humano. Ver Info 5.

[303]  Ver artículo XX.

[304]  Ver referencia F16.

[305]  Ver artículos XIV, cuadro C1 y esquema 19.

[306]  En este caso vemos cómo el narrador nos relata la escena en la que se le anuncia a Mariam la buena nueva de Isa y a continuación, sin ningún protocolo, es Isa mismo el que habla dirigiéndose a los Banu Isra-il. Ver artículos III y XXII.

[307]  Ver apéndice E.

[308] Defender o ayudar en árabe es nasara, plural ansar أنصار,  y así es como Allah el Altísimo llama a los seguidores de Isa; son los ayudantes, los defensores del Din de Allah.

[309]  El término hawariyyun حَوارِيُون deriva del verbo hawara حَوَرَ y significa –blanquear la ropa lavándola y golpeándola; o también alguien puro y libre de todo vicio, inmaculado, alguien a quien se ha probado una y otra vez y siempre se le ha hallado puro, sin vicio o falta; y también alguien que aconseja o actúa sinceramente, honestamente; un amigo sincero o un asistente que se esfuerza en hacer bien su trabajo. Algunos lexicólogos atribuyen este nombre a los discípulos de Isa porque arguyen que éstos, mayoritariamente, se dedicaban a blanquear ropa o teñirla. No pensamos que sea este el motivo, sino que, por extensión, los discípulos de Isa fueron blanqueando y purificando sus corazones hasta convertirse en sinceros y honestos compañeros de Isa, libres de todo vicio y dignos de confianza.

[310]  Ver artículo XX y referencia F16.

[311]  Los únicos que hoy siguen a Isa son los musulmanes. Los cristianos siguen a un ídolo que ellos mismos se han fabricado y al que llaman dios. Isa nos ordenó seguir a Ahmad (s.a.s); de modo que quien no sigue a Ahmad (s.a.s), no sigue a Isa.

[312]  Ver apéndice Q.

[313] Ver artículos XIV, XVII y XX.

[314]  Ver Info 14.

[315]  Ver artículo XIV y esquema 19.

[316]  Ver artículo VIII y esquema 6.

[317]  Ver artículo XXII.

[318]  El término hanif حَنيف deriva del verbo hanafa حَنَفَ que significa –inclinarse por o hacia algo. Y la forma hanif حَنيف significa –inclinarse por un estado o tendencia correctos, tener un estado o tendencia correctos. De ahí que se aplique este término a quien a través del iytihad (investigación, reflexión, esfuerzo) llega a la clara convicción de la existencia de un solo Creador y se somete totalmente a Él.

[319]  Ver artículo XIV y esquema 19.

[320]  Ver artículo XIII.

[321]  El término ummiyyun أُمِّيِّن deriva de um  أُمmadre, y significa –los que siguen la forma natural de vida, la fitrah. No escriben, pues sus transmisiones son orales. No hay una cultura artificial que se superponga y anule a la fitrah. En esta aleya se contrasta a las tribus árabes (los Banu Isra-il, los judíos, los hadu) que seguían teniendo la Taurah y la leían, con las tribus árabes que no formaban parte de las anteriores, de su historia, de su devenir, y no tenían copias de la Taurah ni se sienten concernidos al respecto. En este sentido, también se hace referencia con este término a los idólatras árabes que habían perdido el Din de Allah transmitido por Ismail y sus descendientes. Ver artículo X y XIV.

[322]  Ver Info 9.

[323]  Ver apéndice Q.

[324]  Ver artículo XIV y esquema 19.

[325]  Ver artículo XIV, cuadro C1 y esquema 19.

[326]  El término rabbaniyyun رَبَّانيُّن deriva del verbo rab-ba رَبَّ que significa –el que deviene señor, dueño o poseedor; el que tiene poder y autoridad sobre algo o alguien. De ahí que rabbaniyyun se utilice para referirse –a quien se entrega a ejercicios religiosos y actos de devoción; y también se refiere a quien tiene conocimiento de Allah, y a un sabio. Este término era utilizado especialmente entre los judíos –se puede traducir al español por rabino.

[327] Nadie ama más a los Profetas que quien les obedece y toma su forma de vida como el modelo a seguir. Besar la mano de alguien a quien se considera un musulmán rectamente guiado y tener una foto suya colgada en la pared son manifestaciones chamánicas que nada tienen que ver con el verdadero sometimiento.

[328] Veamos esta aleya secuencia a secuencia: Pactó Allah con los Profetas que dijeran a su gente –a los Banu Isra-il, pues fue a ellos a los que se enviaron profetas con el Kitab y la Hikmah. Por otra parte, los Profetas a los que se refiere esta aleya son los que hubo entre Musa e Isa, ambos incluidos, como queda de manifiesto en la siguiente frase: Seguid lo que se os da del Kitab y de la Hikmah. Es decir, la Taurah y el Inyil, los kitab que cubren el periodo desde Musa hasta Isa.  Seguid lo que se os da del Kitab y de la Hikmah. Esto es lo que dicen los Profetas a su gente. Luego vendrá a vosotros un mensajero –Isa–  que confirmará lo que ya tenéis. Creed en él y apoyadle. Isa enseña la Taurah, pero también trae un kitab nuevo, el Inyil, que confirma lo que ya tenían, la Taurah. No obstante, ante la hostilidad de la casta sacerdotal judía, Isa pide apoyo a sus discípulos y que crean en él. Dijo (Isa a sus discípulos): ¿Os comprometéis a llevar la carga que he contraído al hacer el pacto con Allah? Respondieron: “Nos comprometemos.” Dijo (Isa): Dad, pues, testimonio, que yo testificaré con vosotros. Así será el Día del Resurgimiento, como vemos en la siguiente aleya: el Día del Resurgimiento él será su testigo (sura 4 – an Nisa, aleya 159).

[329]  Es decir, todo en la creación sigue ineludiblemente el plan de Allah, de una forma o de otra, siendo conscientes de ello o ciegamente, pero no hay nada ni nadie que pueda salirse de él.

[330]  Ver artículo XX.

[331]  En esta aleya se establece claramente el Islam como el único Din aceptable para Allah el Altísimo. Esta aleya abroga, pues, todo lo anterior y todo lo que pudiera venir después de la revelación recibida por Muhammad (s.a.s). No hay pues connivencia ni sincretismo. El hombre debe abandonar su subjetividad y absorber la objetividad divina a través del Islam. Ver artículo VIII y esquema 6.

[332]  En estos versículos bíblicos (Deuteronomio 28:16-57) Musa advierte a los Banu Isra-il lo que les acontecerá si desobedecen e incumplen el pacto con Allah. Todas estas maldiciones que se les anuncian ya se han cumplido:

Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo. Maldita tu canasta, y tu artesa de amasar. Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas. Maldito serás en tu entrar, y maldito en tu salir. Y Jehová enviará contra ti la maldición, quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta que seas destruido, y perezcas pronto a causa de la maldad de tus obras por las cuales me habrás dejado. Jehová traerá sobre ti mortandad, hasta que te consuma de la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. Jehová te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añublo; y te perseguirán hasta que perezcas. Y los Cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo de ti, de hierro. Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los Cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas. Jehová te entregará derrotado delante de tus enemigos; por un camino saldrás contra ellos, y por siete caminos huirás delante de ellos; y serás vejado por todos los reinos de la tierra. Y tus cadáveres servirán de comida a toda ave del cielo y fiera de la tierra, y no habrá quien las espante. Jehová te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna, y con comezón de que no puedas ser curado. Jehová te herirá con locura, ceguera y turbación de espíritu; y palparás a mediodía como palpa el ciego en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; y no serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve. Te desposarás con mujer, y otro varón dormirá con ella; edificarás casa, y no habitarás en ella; plantarás viña, y no la disfrutarás. Tu buey será matado delante de tus ojos, y tú no comerás de él; tu asno será arrebatado de delante de ti, y no te será devuelto; tus ovejas serán dadas a tus enemigos, y no tendrás quien te las rescate. Tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo, y tus ojos lo verán, y desfallecerán por ellos todo el día; y no habrá fuerza en tu mano. El fruto de tu tierra y de todo tu trabajo comerá pueblo que no conociste; y no serás sino oprimido y quebrantado todos los días. Y enloquecerás a causa de lo que verás con tus ojos. Te herirá Jehová con maligna pústula en las rodillas y en las piernas, desde la planta de tu pie hasta tu coronilla, sin que puedas ser curado. Jehová te llevará a ti, y al rey que hubieres puesto sobre ti, a nación que no conociste ni tú ni tus padres; y allá servirás a dioses ajenos, al palo y a la piedra. Y serás motivo de horror, y servirás de refrán y de burla a todos los pueblos a los cuales te llevará Jehová. Sacarás mucha semilla al campo, y recogerás poco, porque la langosta lo consumirá. Plantarás viñas y labrarás, pero no beberás vino, ni recogerás uvas, porque el gusano se las comerá. Tendrás olivos en todo tu territorio, mas no te ungirás con el aceite, porque tu aceituna se caerá. Hijos e hijas engendrarás, y no serán para ti, porque irán en cautiverio. Toda tu arboleda y el fruto de tu tierra serán consumidos por la langosta. El extranjero que estará en medio de ti se elevará sobre ti muy alto, y tú descenderás muy abajo. Él te prestará a ti, y tú no le prestarás a él; él será por cabeza, y tú serás por cola. Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te perseguirán, y te alcanzarán hasta que perezcas; por cuanto no habrás atendido

a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos, que él te mandó; y serán en ti por señal y por maravilla, y en tu descendencia para siempre. Por cuanto no serviste a Jehová tu Dios con alegría y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas, servirás, por tanto, a tus enemigos que enviare Jehová contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas; y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte. Jehová traerá contra ti una nación de lejos, del extremo de la tierra, que vuele como águila, nación cuya lengua no entiendas; gente fiera de rostro, que no tendrá respeto al anciano, ni perdonará al niño; y comerá el fruto de tu bestia y el fruto de tu tierra, hasta que perezcas; y no te dejará grano, ni mosto, ni aceite, ni la cría de tus vacas, ni los rebaños de tus ovejas, hasta destruirte. Pondrá sitio a todas tus ciudades, hasta que caigan tus muros altos y fortificados en que tú confías, en toda tu tierra; sitiará, pues, todas tus ciudades y toda la tierra que Jehová tu Dios te hubiere dado. Y comerás el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas que Jehová tu Dios te dio, en el sitio y en el apuro con que te angustiará tu enemigo. El hombre tierno en medio de ti, y el muy delicado, mirará con malos ojos a su hermano, y a la mujer de su seno, y al resto de sus hijos que le quedaren; para no dar a alguno de ellos de la carne de sus hijos, que él comiere, por no haberle quedado nada, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en todas tus ciudades. La tierna y la delicada entre vosotros, que nunca la planta de su pie intentaría sentar sobre la tierra, de pura delicadeza y ternura, mirará con malos ojos al marido de su seno, a su hijo, a su hija, al recién nacido que sale de entre sus pies, y a sus hijos que diere a luz; pues los comerá ocultamente, por la carencia de todo, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en tus ciudades.

[333]  Ver artículo XX.

[334]  Ver artículo XI.

[335]  El término hanif حَنيف deriva del verbo hanafa حَنَفَ que significa –inclinarse por o hacia algo. Y la forma hanif حَنيف significa –inclinarse por un estado o tendencia correctos, tener un estado o tendencia correctos. De ahí que se aplique este término a quien a través del iytihad (investigación, reflexión, esfuerzo) llega a la clara convicción de la existencia de un solo Creador y se somete totalmente a Él.

[336]  Ver artículo XX.

[337]  Ver Infos 7 y 8.

[338]  Es decir, sin haberos sometido a Allah el Altísimo y haber tomado Islam como vuestro Din.

[339]  Ver Info 22.

[340]  Ver Info 6.

[341]  Ver artículo XXI.

[342]  En estos versículos bíblicos (Deuteronomio 28:16-57) Musa advierte a los Banu Isra-il lo que les acontecerá si desobedecen e incumplen el pacto con Allah. Todas estas maldiciones que se les anuncian ya se han cumplido con creces:

Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo. Maldita tu canasta, y tu artesa de amasar. Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas. Maldito serás en tu entrar, y maldito en tu salir. Y Jehová enviará contra ti la maldición, quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta que seas destruido, y perezcas pronto a causa de la maldad de tus obras por las cuales me habrás dejado. Jehová traerá sobre ti mortandad, hasta que te consuma de la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. Jehová te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añublo; y te perseguirán hasta que perezcas. Y los Cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo de ti, de hierro. Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los Cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas. Jehová te entregará derrotado delante de tus enemigos; por un camino saldrás contra ellos, y por siete caminos huirás delante de ellos; y serás vejado por todos los reinos de la tierra. Y tus cadáveres servirán de comida a toda ave del cielo y fiera de la tierra, y no habrá quien las espante. Jehová te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna, y con comezón de que no puedas ser curado. Jehová te herirá con locura, ceguera y turbación de espíritu; y palparás a mediodía como palpa el ciego en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; y no serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve. Te desposarás con mujer, y otro varón dormirá con ella; edificarás casa, y no habitarás en ella; plantarás viña, y no la disfrutarás. Tu buey será matado delante de tus ojos, y tú no comerás de él; tu asno será arrebatado de delante de ti, y no te será devuelto; tus ovejas serán dadas a tus enemigos, y no tendrás quien te las rescate. Tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo, y tus ojos lo verán, y desfallecerán por ellos todo el día; y no habrá fuerza en tu mano. El fruto de tu tierra y de todo tu trabajo comerá pueblo que no conociste; y no serás sino oprimido y quebrantado todos los días. Y enloquecerás a causa de lo que verás con tus ojos. Te herirá Jehová con maligna pústula en las rodillas y en las piernas, desde la planta de tu pie hasta tu coronilla, sin que puedas ser curado. Jehová te llevará a ti, y al rey que hubieres puesto sobre ti, a nación que no conociste ni tú ni tus padres; y allá servirás a dioses ajenos, al palo y a la piedra. Y serás motivo de horror, y servirás de refrán y de burla a todos los pueblos a los cuales te llevará Jehová. Sacarás mucha semilla al campo, y recogerás poco, porque la langosta lo consumirá. Plantarás viñas y labrarás, pero no beberás vino, ni recogerás uvas, porque el gusano se las comerá. Tendrás olivos en todo tu territorio, mas no te ungirás con el aceite, porque tu aceituna se caerá. Hijos e hijas engendrarás, y no serán para ti, porque irán en cautiverio. Toda tu arboleda y el fruto de tu tierra serán consumidos por la langosta. El extranjero que estará en medio de ti se elevará sobre ti muy alto, y tú descenderás muy abajo. El te prestará a ti, y tú no le prestarás a él; él será por cabeza, y tú serás por cola. Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te perseguirán, y te alcanzarán hasta que perezcas; por cuanto no habrás atendido a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos, que él te mandó; y serán en ti por señal y por maravilla, y en tu descendencia para siempre. Por cuanto no serviste a Jehová tu Dios con alegría y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas, servirás, por tanto, a tus enemigos que enviare Jehová contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas; y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte. Jehová traerá contra ti una nación de lejos, del extremo de la tierra, que vuele como águila, nación cuya lengua no entiendas; gente fiera de rostro, que no tendrá respeto al anciano, ni perdonará al niño; y comerá el fruto de tu bestia y el fruto de tu tierra, hasta que perezcas; y no te dejará grano, ni mosto, ni aceite, ni la cría de tus vacas, ni los rebaños de tus ovejas, hasta destruirte. Pondrá sitio a todas tus ciudades, hasta que caigan tus muros altos y fortificados en que tú confías, en toda tu tierra; sitiará, pues, todas tus ciudades y toda la tierra que Jehová tu Dios te hubiere dado. Y comerás el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas que Jehová tu Dios te dio, en el sitio y en el apuro con que te angustiará tu enemigo. El hombre tierno en medio de ti, y el muy delicado, mirará con malos ojos a su hermano, y a la mujer de su seno, y al resto de sus hijos que le quedaren; para no dar a alguno de ellos de la carne de sus hijos, que él comiere, por no haberle quedado nada, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en todas tus ciudades. La tierna y la delicada entre vosotros, que nunca la planta de su pie intentaría sentar sobre la tierra, de pura delicadeza y ternura, mirará con malos ojos al marido de su seno, a su hijo, a su hija, al recién nacido que sale de entre sus pies, y a sus hijos que diere a luz; pues los comerá ocultamente, por la carencia de todo, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en tus ciudades.

[343]  Ver Info 22 y artículo XX.

[344]  Ver Info 27.

[345]  Ver Info 9.

[346]  Ver cuadro C6.

[347]  Ver Info 7 y 8.

[348]  Es decir, creen en todo lo que se ha hecho descender del Kitab –las suhuf de Ibrahim y Musa, el zabur de Daud, la Taurah, el Inyil y este Qur-an. Ver artículo XIV y esquema 19.

[349]  Ver apéndice K. La secuencia completa comienza en la aleya 121 con los preparativos para el enfrentamiento con los Quraish de Makkah. El profeta ha recibido una inspiración en la que se le asegura que saldrán victoriosos, ya que recibirán la ayuda de 3.000 malaikah; y al mismo tiempo, percibe que algunos de los compañeros flaquean ante lo que les espera, ante un combate tan desigual, por ello les comunica parte de la inspiración (aleya 124). En la aleya 125 continua la inspiración al Profeta (s.a.s), que éste ya no comunica a sus compañeros, pues no se refiere a Badr, sino a cualquier enfrentamiento con los idólatras –si resisten y son temerosos, recibirán la ayuda de 5.000 malaikah. Todo ello lo hizo el Altísimo para mostrar a los creyentes que la victoria es siempre de Allah y la concede a quienes se esfuerzan y son temerosos (aleya 126 y 127).

[350]  Ver Info 21, artículo VIII y esquema 6.

[351] La usura se multiplica a sí misma constantemente. Si el deudor no puede pagar se le retrasa la deuda aumentando el interés el doble; si alguien se retrasa en el pago, se le incrementan los intereses y así indefinidamente. A esta ignominia han añadido hoy los bancos la expropiación de la vivienda o de cualquier otro bien inmueble del deudor. Ver Info 7.

[352]  Ver Info 9.

[353]  Ver Info 27.

[354] Dando testimonio con sus obras de la verdad o con su muerte, luchando por la causa de Allah.

[355]  Ver Info 26.

[356]  Ver cuadro C5.

[357] Los musulmanes deben relacionarse con los no musulmanes únicamente en casos de absoluta necesidad o para guiarles al camino de rectitud (da’wah). Ver Infos 7 y 8.

[358] Algo de iniquidad había en sus corazones o alguna falta habían cometido y ello hizo que no tuvieran la determinación suficiente para rechazar el susurro del shaytan que les indujo a abandonar la lucha por miedo a la muerte.

[359]  En la nota a la aleya 36 de esta misma sura hemos hecho un pequeño análisis de la llamada salah al-istijarah صلاة الإستخارة. En esta aleya se vuelve a recalcar la idea de la “consulta”, como el mejor método para tomar decisiones. El Mensajero de Allah (s.a.s) consultaba a los creyentes en todos los asuntos, y también a sus esposas. La consulta evita la excesiva subjetividad en las decisiones.

[360]  El término árabe que hemos traducido por “deshonestidad” es ghal-la غَلَّ, que significa –hizo o causó que algo entrase en algo provocando confusión, mezclándose con eso en lo que entró y formando parte de él. También significa –actuó deshonestamente, como en la frase غَلَّ من المَغْنَم –tomó parte del botín deshonestamente; o también –actuó deshonestamente con respecto al botín.

Después de la batalla de Uhud, se le acusó al Mensajero de Allah (s.a.s) de haber actuado deshonestamente en el reparto del botín. Acusación ésta que chocaba frontalmente con el carácter propio de Muhammad (s.a.s), a quien todos sus conciudadanos denominaban al-amin, “el digno de confianza”. El Qur-an sale al paso de tal acusación y la hace extensiva a todos los Profetas –la deshonestidad es algo incompatible con ellos.

[361]  Ver apéndice E.

[362]  Ver artículo XIV y esquema 19.

[363]  Ver apéndice O.

[364]  Ver artículo XIII.

[365] Ver artículo XXI.

[366]  Ver Info 5.

[367] Allah el Altísimo tiene mensajeros hombres y mensajeros malaikah y de entre ellos elige para cada tiempo y situación a los que Él quiere según Su Hikmah y siguiendo Su plan.

[368]  Ver referencia F17.

[369]  Ver apéndice C.

[370] Ver artículo XVIII.

[371]  Ver artículo XIV y esquema XIX.

[372]  Ver Info 26.

[373]  Ver Info 7 y 8.

[374]  Ver apéndice B, artículo XVII y esquema 11.

[375]  Ver cuadro C5.

[376]  Ver artículo III y XXII.

[377]  Ver Infos 9 y 26.