15.SURA DE AL-HIYR

سُورَةُ الحِجْرِ

Último periodo mequinense o quizás hacia la mitad de este periodo

Bismil-lahi-r Rahmani-r Rahim

(1) Alif, Lam, Ra[837] –esas son las aleyas del Kitab[838] y de un Qur-an inalterables. (2) El Día llegará en el que los encubridores desearán haber estado sometidos a su Señor –muslimin. (3) ¡Déjalos que satisfagan las necesidades propias de la vida de este mundo y den rienda suelta a sus pasiones, distraídos con sus falsas esperanzas! ¡Pronto sabrán! (4) No hemos aniquilado a ningún pueblo cuya destrucción no estuviera inscrita de antemano en un Kitab. (5) Ninguna ummah puede adelantar el plazo que se le ha determinado ni retrasarlo. (6) Y dicen: “¡Eh tú, sobre quien se hace descargar el mensaje! Te has trastornado. (7) ¿Por qué no has venido a nosotros acompañado de malaikah si es verdad lo que anuncias?” (8) No hacemos descender a los malaikah, sino para que se cumpla el plan de Allah, y en ese caso, su tiempo se habría acabado. (9) Somos Nosotros los que descargamos lo que hace recordar, y somos Nosotros los que lo protegemos[839]. (10) Antes de ti ya habíamos enviado Mensajeros a las primeras comunidades que se escindieron[840]. (11) Mas no había Mensajero que les llegara al que no tomaran a burla. (12) Así lo insertamos en los corazones de los nefarios. (13) No creen en él. Esa ha sido siempre su actitud –sunnah– desde los primeros tiempos. (14) Si les abriéramos una de las puertas del cielo y pudieran ascender a ella, (15) seguro que dirían: “Son alucinaciones. Más aún, hemos sido embrujados.” (16) Hemos fijado en el cielo torreones[841] y lo hemos adornado para quien lo contemple. (17) Así lo hemos protegido contra todo shaytan proscrito, (18) aunque los hay que se introducen furtivamente para escuchar y son perseguidos por saetas[842] de fuego. (19) Hemos extendido la Tierra[843] y hemos puesto en ella cordilleras. Hacemos que todo lo que en ella crece lo haga hasta alcanzar el peso que le hemos predeterminado. (20) Hemos puesto en ella medios de subsistencia para vosotros y para aquéllos a quienes no podéis proveer. (21) Todas las cosas están inscritas en nuestros registros, y hacemos que se expresen en el tiempo y modo que les ha sido fijado. (22) Enviamos los vientos fecundadores que polinizan y hacemos que caiga agua del cielo con la que os damos de beber. No sois vosotros los que tenéis este poder. (23) Somos Nosotros los que vivificamos y hacemos morir. Somos Nosotros los que continuamos. (24) Conocemos a los primeros de vosotros y a los que vienen detrás. (25) Tu Señor los reunirá –el Sabio, el que Actúa Según Su Conocimiento. (26) Hemos creado al hombre –insan– a partir de un molde de arcilla seca extraída de una masa de lodo. (27) Ya antes habíamos creado a los yan[844] de un fuego del samum[845]. (28) Y cuando tu Señor dijo a los malaikah: “Voy a crear a un humano –bashar– a partir de un molde de arcilla seca extraída de una masa de lodo. (29) Una vez que lo haya preparado y haya insuflado dentro de eso Mi Ruh, servidle y apoyadle en todo aquello que se os ordene[846]”. (30) Todos los malaikah aceptaron la tarea que se les encomendaba, (31) excepto Iblis que se negó a estar entre ellos. (32) Dijo: “¡Iblis! ¿Por qué no estás con los que han aceptado servirle?” (33) Replicó: “No serviré a un humano –bashar– al que has creado a partir de un molde de arcilla seca extraída de una masa de lodo.” (34) Dijo: “¡Sal de aquí! Estás proscrito. (35) La maldición te seguirá hasta el Día de la Rendición de Cuentas.” (36) Suplicó entonces: “¡Señor! Dame de plazo hasta el Día del Resurgimiento.” (37) Dijo: “Así será. Tendrás de plazo (38) hasta el Día que ya ha sido fijado.” (39) Dijo: “¡Señor! Por haberme extraviado les haré ver lo falso verdadero y lo verdadero falso, y de esa forma los descarriaré a todos, (40) salvo a Tus siervos sinceros.” (41) Dijo: “Este es el camino de rectitud que establezco (42) –no tendrás autoridad alguna sobre Mis siervos, salvo a los que seduzcas y te sigan.” (43) Yahannam será su lugar de encuentro. (44) Tiene siete puertas y por cada una de ellas entrará un grupo determinado. (45) Los temerosos, en cambio, estarán entre jardines y manantiales. (46) ¡Entrad en ellos en paz y a salvo! (47) Les extraeremos el rencor que pudiera haber en sus corazones y estarán como hermanos, recostados en lechos unos frente a otros. (48) Allí no sufrirán aflicción alguna ni tendrán que salir de ellos. (49) “Anuncia a Mis siervos que Yo soy el Perdonador, el Compasivo, (50) y que Mi castigo es el más doloroso de los castigos.” (51) Infórmales sobre los huéspedes de Ibrahim. (52) Cuando entraron en su casa, dijeron: “Paz.” Les respondió: “Recelamos de vosotros.” (53) Le dijeron: “No tengas ningún temor. Hemos venido para anunciarte la buena nueva de un muchacho de gran sabiduría.” (54) Replicó: “¿Me traéis la buena nueva de un hijo a la vejez? ¿En qué os parece que sea una buena nueva?” (55) Dijeron: “Lo que te hemos anunciado se cumplirá. Que no te pueda el desaliento.” (56) Dijo: “¡Quién puede desesperar de la rahmah de su Señor, sino los extraviados?” (57) Luego les preguntó: “¿Y qué asunto, Oh Mensajeros, os ha traído hasta aquí?” (58) Dijeron: “Hemos sido enviados para destruir a una gente depravada, (59) a excepción de la familia de Lut. A esos los salvaremos a todos, (60) salvo a su mujer. La hemos predestinado a que permanezca anclada en su pasado[847].” (61) Cuando llegaron los Mensajeros a la casa de Lut, (62) les dijo: “Realmente tenéis un aspecto extraño.” (63) Dijeron: “Que no te lo parezca, pues hemos venido a ti para hacer realidad aquello sobre lo que tienen duda. (64) Venimos con la verdad. Confía, pues, en Nosotros. (65) Sal de noche con tu familia y ve detrás de ellos, de modo que ninguno de vosotros vuelva la mirada atrás. E id a donde se os mande[848].” (66) Le hicimos saber la suerte que se había decretado para ellos –“Al amanecer todos estos, hasta el último, serán cortados de raíz.” (67) Y llegó hasta su casa la gente de la ciudad, presintiendo buenos augurios. (68) Les dijo apesadumbrado: “Estos son mis huéspedes, no me deshonréis. (69) Temed a Allah y no me angustiéis.” (70) Replicaron: “¡¿Acaso no te hemos prohibido que recibas a nadie sin que tengamos conocimiento de ello?!” (71) Dijo: “Estas son mis hijas si queréis tener relaciones.” (72) “¡Por tu vida[849]!” La embriaguez los cegaba. (73) El castigo los sorprendió al alba. (74) A los que ostentaban una posición superior en la ciudad los denigramos, e hicimos llover sobre su gente piedras de arcilla seca. (75) En ello hay signos para los que son capaces de entender su enseñanza. (76) Estaba en un camino que aún existe. (77) En ello hay una indicación para los creyentes. (78) Los ashab al-Aikah fueron de los infames. (79) Les hicimos pagar su infamia. Ambas están en un camino claramente visible. (80) Los ashab al-Hiyr[850] negaron a los Enviados. (81) Les dimos Nuestros signos, pero se apartaron. (82) Solían excavar casas en las montañas en las que se sentían seguros, (83) pero el castigo les sorprendió al amanecer. (84) No pudieron beneficiarse de lo que habían atesorado. (85) No hemos creado los Cielos ni la Tierra ni lo que entre ambos hay, sino de la mejor manera posible. Con toda seguridad que la Hora ha de venir. Así pues, apártate de su camino. (86) Tu Señor es el Creador, el que Actúa Según Su Conocimiento. (87) Te hemos dado siete de las mazani y el Qur-an adhim[851]. (88) No te fijes en los bienes mundanos que hemos concedido a algunos grupos de entre ellos y que no te muevan a compasión. Antes bien, se condescendiente con los creyentes. (89) Aclárales que tú eres el irrefutable advertidor[852]. (90) Como el que hicimos descargar sobre los que dividían y separaban, (91) esos que desmembraban[853] el Qur-an[854]. (92) Por tu Señor que les pediremos cuentas a todos ellos (93) por lo que hicieron. (94) En cuanto a ti, cumple con lo que se te ordena y apártate de los idólatras. (95) Te bastamos contra los que se burlan (96) –los que dan poder a otros que a Allah. Pero ya sabrán. (97) Somos conscientes de que te angustia lo que dicen. (98) Mas declara la total perfección de tu Señor más allá de toda contingencia, alabándole y sé de los que se postran. (99) Sirve a tu Señor hasta que te llegue la muerte[855].

NOTAS

[837]  Ver artículo IV.

[838]  Ver artículo XIV y esquema 19.

[839]  Aquí habla el narrador en primera del plural, como parte del Consejo Supremo. Se habla desde el nivel de ejecución –es el Consejo Supremo, con sus malaikah, el que ejecuta las órdenes de su Señor –Allah el Altísimo. Ver artículo XXII.

[840] En el principio, la humanidad era una sola comunidad que se fue extendiendo por la Tierra y dividiéndose en facciones a causa de la envidia y del deseo de poder para construir en dunia el paraíso.

[841]  El término buruy بُروج se debe entender aquí de forma literal –torreones, torres que forman parte de una estructura amurallada de defensa. Hay elementos del universo que vemos y otros que no vemos, pero que forman parte de él (ver artículo IX). De la misma forma, hay entidades que vemos y otras que no vemos, como los malaikah y los yin. Ambas entidades pueden viajar por dominios que el insan no puede y, por lo tanto, deben estar protegidos, ya que muchos de los yin son shayatin que trabajan para shaytan (ver cuadro C3 y apéndice K). Quieren oír noticias del Ghaib que puedan utilizar para adquirir poder y dar poder a sus socios de entre los hombres. Por ello mismo, Allah el Altísimo ha dispuesto que haya puestos de observación y de defensa en los “cielos”, en los puntos de acceso entre los distintos dominios. Ver artículo XVII.

[842]  O piedras incandescentes o algo ardiendo que se lanza contra ellos.

[843]  Ver artículo XVII.

[844]  Yan جانّ, plural de yin جِنّ.

[845]  En esta aleya y en las anteriores es el narrador quien habla en primera persona del plural, en nombre del Consejo Supremo. Nos informan de que son ellos el brazo ejecutor de Allah Todopoderoso. Ver artículos III y XXII.

[846]  Ver artículos VII y XVII y apéndice J.

[847]  Ver artículo XX.

[848]  Ver artículo XX y esquemas 20 y 23.

[849] Cada aleya del Qur-an se descargó para Muhammad (s.a.s), para sus compañeros, para la gente de su tiempo y para toda la gente que venga a este mundo hasta el Día del Resurgimiento. En esta ocasión, el narrador jura por el Profeta mismo –¡Por tu vida! Es parte del estilo inimitable del Qur-an. Es una inspiración de una sobrecogedora intimidad.

[850] En esta aleya y en las anteriores, Allah el Altísimo nos da una valiosísima información para entender el ámbito geográfico en el que se ha desarrollado la Profecía. Desde Adam hasta Muhammad todo ha pasado en un círculo que abarcaría Siria, Egipto hasta la altiplanicie de Abisinia, la Península Arábiga hasta la meseta iraní incluyendo Iraq. Y dentro de ese círculo habría un centro aún más restringido que comprendería Makkah y Medinah hasta Yemen –el Centro originario donde empezó la historia humana y desde el que se expandieron las lenguas –a partir del árabe– y el conocimiento propio de la Profecía hacia Oriente y Occidente. Todas esas ciudades y todos esos pueblos, los Ad y los Zamud, la gente de Lut y de Ibrahim, los ashabu al-Aikah y los ashabu al-Hiyr (lugar pedregoso)… todos ellos vivieron y desarrollaron sus civilizaciones en ese área, dentro de ese círculo, emplazados en rutas que todavía hoy subsisten. Los ashabu al-Hiyr podrían ser los segundos Ad, y los al-Aikah harían referencia a los Madian, la gente de Shuaib. Ver artículo XX, referencia F19 y esquemas 20 y 23.

[851] Ver artículo XIV, apéndice E y esquema 19.

[852]  Después de la palabra “advertidor” se sobreentiende que viene la frase: “para advertiros con este Qur-an que se ha descargado sobre mí.”

[853] El término árabe que se utiliza en esta aleya es ‘idhin عِضين que viene de a’dha أَعْضاء “órganos”. La imagen que Allah el Altísimo nos da con esta palabra es que el Qur-an es como un cuerpo; no podemos desmembrarlo, quitarle el hígado y el sistema nervioso, por ejemplo, porque no nos interesan o no comprendemos su función, pues si lo hiciéramos ese cuerpo morirá o quedaría incompleto, inservible. De la misma forma, el Qur-an es un todo, un cuerpo completo cuyos órganos –aleyas– no se pueden separar, retirar ni suprimir, pues entonces se perdería el sentido, el mensaje, y resultaría un libro inservible y confuso.

[854]  Ver artículo XIV, cuadro 1 y esquema 19.

[855]  No hay descanso para el creyente en la vida de dunia, de la misma forma que no hay descanso en el combate –la lucha es acción y vigilancia, atención. Así debe vivir el creyente.