Los obispos condenan las declaraciones del Papa sobre las uniones civiles del mismo sexo

Varios obispos estadounidenses de alto rango se han pronunciado en contra del Papa Francisco por su respaldo a los matrimonios civiles entre personas del mismo sexo, diciendo que sus puntos de vista “no se corresponden con las enseñanzas tradicionales de la Iglesia”.

Francisco dijo en una entrevista reciente para un documental que “los homosexuales tienen derecho a ser parte de la familia” y señaló que “defendió” una “ley de unión civil” para proteger a las parejas del mismo sexo.

El cardenal Raymond Burke, un crítico frecuente de Francisco, condenó los comentarios del Papa en un comunicado.

“Tales declaraciones generan gran desconcierto y causan confusión y error entre los fieles católicos, en la medida en que son contrarias a la enseñanza de la Iglesia”, dijo Burke.

“Causan asombro y error con respecto a la enseñanza de la Iglesia entre las personas de buena voluntad, que desean sinceramente saber lo que enseña la Iglesia Católica”, agregó. “Imponen a los pastores de almas el deber de conciencia de hacer las oportunas y necesarias aclaraciones”.

El obispo Thomas Tobin de Providence, otro crítico abierto de Francisco, agregó que “la declaración del Papa contradice claramente lo que ha sido la enseñanza tradicional de la Iglesia sobre las uniones entre personas del mismo sexo”.

El cardenal Sean O’Malley de Boston dijo en un comunicado que “el Papa Francisco enseña de manera firme y constante que el matrimonio es entre un hombre y una mujer para toda la vida y que este es el plan de Dios para tener y criar hijos”.

Agrega: “El respaldo del Papa a las uniones civiles no es un respaldo a la actividad homosexual. Así como la Iglesia no hace campaña contra las leyes civiles que permiten el matrimonio de hecho o los segundos matrimonios que no son sacramentales, aunque tales arreglos pueden violar las leyes de la Iglesia, el Santo Padre reconoce que en la sociedad civil puede haber razones convincentes para promulgar leyes que establezcan uniones civiles que no son lo mismo que la institución del matrimonio “.

Son estos los que se merecen una familia… o son éstos.

SONDAS: Ya nada se sostiene en el Vaticano –ningún dogma, ningún sacramento, ninguna doctrina… ninguna decencia.

Los obispos se han echado las manos a la cabeza, pero no todos. Solamente los más ingenuos, los que no seguían de cerca los movimientos del deep state y ahora les ha cogido de sorpresa las declaraciones de su jefe y tratan de desmarcarse del “infalible” para ver si así pueden salvar algo de la hecatombe. Era una muerte anunciada.

La unicidad absoluta de Allah el Altísimo es incuestionable y representa el pilar sobre el que se levanta el monoteísmo. La trinidad ha ido estropeando el mecanismo espiritual de la humanidad hasta no dejar otra pieza que la de un papa que ya no representa ni a sus obispos.

Ahora se trata de otorgar a la iglesia de Roma, quizás la organización que más crímenes ha cometido contra todos aquellos que osaban desligarse un milímetro de su credo, un amplio marco de libertad de expresión:

El contexto y la ocasión de tales declaraciones las dejan desprovistas de todo peso doctrinal. Se entiende que se trata de simples opiniones privadas de la persona que las ha hecho. Estas declaraciones no comprometen, en modo alguno, las conciencias de los fieles, que más bien están obligados a adherirse con sumisión religiosa a lo que enseñan la Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición, así como el Magisterio ordinario de la Iglesia al respecto.

Así habla la curia romana, pasando por alto que la persona “que ha hecho estas declaraciones” es el papa, el infalible, y no un periodista o un intelectual de moda.

Por una parte, exponen la doctrina de la iglesia basada en las Sagradas Escrituras, una doctrina que no admite ningún tipo de interpretación maliciosa:

Basándose en la Sagrada Escritura, que presenta a la homosexualidad como un acto de grave depravación, la Tradición siempre ha declarado que la práctica homosexual indica un desorden intrínseco, en cuanto que es contraria a la ley natural, cerrada al don de la vida y desprovista de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. Por lo tanto, no puede aprobarse.

Por otra, se establece la ambigüedad como posible línea de fuga siempre que sea conveniente –sí y no al mismo tiempo. Seamos tolerantes. Huyamos del radicalismo.

Las tendencias particulares, y a veces profundamente arraigadas, de las personas, hombres y mujeres, en la condición homosexual, que son para ellos una prueba, aunque no constituyan en sí mismas un pecado, representan sin embargo una inclinación objetivamente hablando al desorden. Por lo tanto, deben ser recibidas con respeto, compasión y sensibilidad, evitando cualquier discriminación injusta. La fe católica enseña a los fieles a odiar el pecado, pero a amar al pecador.

No mientras persista en el pecado. La doctrina objetiva que Allah el Altísimo nos enseña en Sus revelaciones no condena una posible tendencia homosexual en una persona, sino la práctica de esa homosexualidad. Un individuo puede tener una cierta tendencia a robar, pero esa tendencia no se convertirá en pecado mientras no la ejerza y la actualice.

Es motivo de la más profunda tristeza y apremiante preocupación pastoral que las opiniones privadas denunciadas con tanto énfasis por la prensa y atribuidas al Papa Francisco no correspondan a la enseñanza constante de la Iglesia, como se expresa en la Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición y está custodiado, protegido e interpretado por el Magisterio. Igualmente, triste y preocupante es el revuelo, la confusión y el error que causan entre los fieles católicos, como lo es el escándalo que provocan, en general, al dar la impresión totalmente falsa de que la Iglesia Católica ha tenido un cambio de rumbo, es decir, ha cambió su enseñanza perenne con respecto a cuestiones tan fundamentales y críticas.

Raymond Leo Cardenal Burke/Roma, 22 de octubre de 2020

La iglesia católica ha cambiado de rumbo en numerosas ocasiones en aspectos tan importantes como el de la homosexualidad. La falsedad nunca podrá sostenerse por mucho poder que tenga quien la promueve. La iglesia debe hacer un profundo ejercicio de reflexión y finiquitar su posición de poder terrenal. La iglesia debe aspirar a la transcendencia e incitar a sus fieles a ella, pero la transcendencia, ante todo, significa unicidad divina sin ningún tipo de ambigüedad. Es inadmisible que en sus programas educativos no tenga lugar el estudio del Corán. Tras establecer la unicidad se debe establecer la unidad de creencia –solo hay un Dios, un ilah, y, por lo tanto, solo puede haber una religión, un din, y un credo.