La disputa del Alto Karabaj entre Armenia y Azerbaiyán explicada en seis preguntas.

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El conflicto en la región tiene casi 30 años y ningún país u organización internacional reconoce la ocupación de Armenia de los territorios de Azerbaiyán.

Tolga Özgenç,Burak Bir para Anadolu Ajansi

Cuando la Unión Soviética comenzó a debilitarse, los armenios exigieron la transferencia de la región de Karabaj del Azerbaiyán soviético a la Armenia soviética. Los desacuerdos entre las dos comunidades se convirtieron en una guerra a gran escala a principios de la década de 1990. (Archivo Agencia Anadolu)

La ocupación ilegal de la zona del Alto Karabaj, también conocida como Nagorno-Karabaj, ha sido un tema de gran conflicto en el Cáucaso durante los últimos 30 años. Esta disputa ha salido una vez más a la luz debido a la nueva ofensiva militar iniciada por Armenia en aldeas y localidades azerbaiyanas desde el domingo.

Las provocaciones de Ereván pueden ser interpretadas como un intento por distraer la atención de los problemas sociales y económicos a los que se enfrenta el país.

Azerbaiyán, sin embargo, quiere que Armenia le devuelva las tierras que invadió en la región.

En este artículo se intenta explicar el origen de la disputa en seis preguntas.

1-¿Cuándo y cómo comenzó el conflicto del Alto Karabaj?

El origen del conflicto se remonta a principios del siglo XX. Durante la era soviética, Josef Stalin, para ese entonces primer ministro de la URSS, decidió crear una región autónoma armenia en el Alto Karabaj, pero dentro de las fronteras de Azerbaiyán. Para ello, llevó a la región a muchos armenios de diferentes regiones. Esta política rusa empezó a dar resultados sangrientos a finales de los 90.

Los armenios, gracias al apoyo de los rusos, ocuparon la ciudad azerbaiyana de Stepanakert en 1991 y las localidades de Susa y Joyali en 1992.

Los armenios más tarde capturaron las regiones de Lachin, Martuni, Kelbecer y Martakert, y entraron en la localidad de Agdam en 1993. Después de Agdam, siguió la ocupación de las provincias de Cebrayil, Fuzuli, Qubadli y Zangilan. Los armenios cometieron masacres contra los azerbaiyanos durante ese período. Aproximadamente el 20% de los territorios azerbaiyanos fue ocupado y casi un millón de azerbaiyanos se vieron obligados a abandonar sus regiones.

2-¿Qué es el Protocolo de Bishkek que se firmó hace 26 años?

Debido al aumento de las masacres armenias, ambas partes firmaron un acuerdo de cese el fuego, conocido como Protocolo de Bishkek, tras una reunión bajo iniciativa de la Asamblea Interparlamentaria de la Comunidad de Estados Independientes, el Parlamento de la República de Kirguistán, la Asamblea Federal de Rusia y el Ministerio de Relaciones Exteriores en Bishkek, del 4 al 5 de mayo de 1994.

Con este protocolo se acordó que a partir del 12 de mayo de 1994 las partes declararían un alto el fuego, un cese de hostilidades, el retiro de fuerzas de los “territorios capturado”, la reapertura de las infraestructuras, el retorno de los refugiados y la firma de un acuerdo vinculante.

La copia del documento fue llevada a Bakú (la capital azerbaiyana) y fue firmada el 8 de mayo después de que el entonces presidente del parlamento hiciera algunos cambios. Ante la insistencia de la parte azerbaiyana, el término “territorio capturado” en el texto del acuerdo fue reemplazado por “territorio ocupado”.

Según el protocolo, se pretendía llegar a un acuerdo integral en el futuro, pero el acuerdo de paz mencionado en el protocolo no se concretó debido a desacuerdos entre las partes a lo largo de los años.

Aunque los ataques y operaciones a gran escala terminaron entonces gracias a ese protocolo, el alto el fuego ha sido violado en repetidas ocasiones durante los últimos 26 años, con un elevado coste en vidas humanas.

3-¿Por qué las organizaciones internacionales no han encontrado una solución?

La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) formó el Grupo de Minsk el 24 de marzo de 1992 con el fin de promover una solución pacífica al conflicto de Nagorno-Karabaj. Rusia, Francia y Estados Unidos fueron copresidentes del grupo. El Grupo de Minsk de la OSCE, que se estableció para resolver el problema de la región, no ha logrado resultados hasta la fecha.

Los copresidentes del Grupo Minsk visitaron ambos países periódicamente y se reunieron con las autoridades, pero no hicieron más que advertir a las partes que respetaran el alto el fuego en vigencia.

4-¿Cómo contribuyó Rusia al estancamiento del Alto Karabaj?

Rusia por un lado fue copresidente del Grupo de Minsk, pero por otro también siguió una política de mantener a las partes en incertidumbre.

Antes y después del acuerdo del alto el fuego firmado entre Armenia y Azerbaiyán en 1994, el programa de suministro de armamento por parte de Rusia a Armenia ha estado siempre vigente en su agenda.

Durante ese período, Rusia donó directamente armas a Armenia o asignó crédito y las vendió al precio del mercado interno ruso. En un informe elaborado en 1997 por Lev Rokhlin, jefe de la Comisión de Defensa de la Duma Estatal, el ala inferior de la Asamblea Federal de la Federación de Rusia, se reveló que Rusia donó armas por valor de USD 1.000 millones a Armenia entre 1993-1996. Por otro lado, en 2008, se informó ampliamente que Rusia donó USD 800 millones en armas a Armenia.

Tras los ataques armenios en julio de este año contra varias aldeas azerbaiyanas en la región en disputa, el expresidente armenio Serzh Sargsián afirmó en un comunicado de prensa el 19 de agosto que Rusia envió más de 50.000 toneladas de armas a Armenia entre 2010-2018. En 2015, Rusia otorgó un préstamo de USD 200 millones a Armenia para comprar armas, y en el marco de este préstamo, Armenia compró armas a Rusia al precio del mercado interno.

Después del enfrentamiento de 4 días en la frontera en disputa entre ambos países en 2016, Rusia colocó misiles Iskander-M en Armenia. Este movimiento se produjo después de que Azerbaiyán liberara algunas de sus regiones estratégicas de la ocupación armenia.

5-¿Cuál es la política de Turquía sobre la disputa del Alto Karabaj?

Desde el comienzo de la crisis, Turquía ha apoyado la postura de Azerbaiyán de conformidad con el derecho internacional y las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre la región en disputa.

Altos funcionarios turcos, especialmente el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, han pedido a Armenia que ponga fin a la ocupación durante varias reuniones internacionales. La administración de Ankara afirmó en varias ocasiones que las relaciones diplomáticas con Armenia no se establecerán hasta que finalice la ocupación de los territorios azerbaiyanos.

6-¿Cuáles son las soluciones propuestas para la disputa del Alto Karabaj?

Ningún país u organización internacional ha reconocido la ocupación de Armenia durante el periodo del conflicto que ya dura casi 30 años ni la llamada república que estableció en el territorio de Azerbaiyán.

Durante este proceso, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) adoptó cuatro resoluciones, incluida la evacuación inmediata de los territorios ocupados por parte de Armenia, pero la administración de Ereván no cumplió con estas decisiones.

La parte azerbaiyana sostiene la condición de que los soldados armenios se deben retirar de las regiones que ocuparon para iniciar el proceso de paz.

Mientras que Bakú pretende crear una zona de autonomía para el Alto Karabaj, Armenia quiere que esta región sea independiente de Azerbaiyán.

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SONDAS: Como estamos viendo en el conflicto del Alto Karabaj las guerras son siempre de religión por mucho que se esfuerce Occidente en hacernos creer que eso son barbaries del pasado.

Lo que ya muchos medios occidentales se han apresurado a recordarnos es de que se trata de un conflicto entre la Armenia cristiana y el Azerbaiyán musulmán. Estamos de acuerdo, y también estamos de acuerdo en que es siempre “La Cristiandad” la que introduce en todas las guerras e invasiones que origina la locución “en el nombre de Dios”. La misma táctica que utilizó Bush –antes de entrar en Feluya los cristianos soldados norteamericanos asistieron a una celebración religiosa retrasmitida a todo el mundo para que nadie pudiera pensar que habían invadido Iraq por cuestiones económicas o para iniciar la conquista de todo Oriente Medio. ¡No! Lo hicieron en el nombre de Dios, guiados por Dios para derrotar a una población de herejes. Las cruzadas pretendían liberar Oriente de los malvados musulmanes, y acuñaron el término “guerra santa” que luego les pasaron a los musulmanes sin que nadie en esa cristiandad se diera cuenta de la jugada.

Mas todavía les ha salido mejor la jugada “genocidio armenio a manos de los otomanos”. Estas jugadas salen bien porque nadie conoce la historia propia ni la del otro y los medios de comunicación aprovechan este lapsus para cambiar los acontecimientos. Veamos ahora otra versión de los hechos.

Primero, deberemos referirnos al término millet, término con el que se designaba a las comunidades confesionales bajo el imperio otomano. El sistema de las millets tiene una larga historia en Oriente Medio, y está muy ligada a las reglas islámicas relativas a las minorías no-musulmanas. El término otomano se refiere a los tribunales independientes referidos a la ley personal (matrimonios, herencias, etc..) en las que a las minorías se les permitía organizarse en este aspecto por sí mismas con casi ninguna interferencia del gobierno otomano, siempre y cuando ningún musulmán estuviera involucrado.

Las personas estaban sujetas a su millet según su religión o sus comunidades confesionales, en lugar de a sus orígenes étnicos, de acuerdo con el concepto de millet. El dirigente de una millet, la mayoría de las veces un jerarca religioso, informaba al sultán otomano de los aconteceres de su comunidad. Las millets tenían mucho poder ya que creaban sus propias leyes y recogían y distribuían sus propios impuestos. Lo único que se les exigía era lealtad al Imperio Otomano. Y es aquí donde se equivocó la millet armenia, hacia la cual habían mostrado tal deferencia los sultanes, que se le apodaba la “millet hermana”. A menudo, los turcos se quejaban de que se les tratase mejor que a ellos, pues no iban al servicio militar ni a la guerra, lo cual les permitía ocuparse de sus tierras y de sus negocios, mientras que los turcos debían abandonar sus cultivos para ir a luchar. Sin embargo, y a pesar de esta situación privilegiada, muchos de sus intelectuales maquinaban para organizar un frente revolucionario que les permitiera crear un estado propio. No vieron mejor oportunidad que la de involucrarse en la guerra turco-rusa de 1915, en plena guerra mundial. Los armenios se aliaron con los rusos con la esperanza de que estos derrocarían a los otomanos y ellos, a cambio de ayudarles, a cambio de traicionar a un gobierno que les había dado todo, podrían establecer la nación armenia. Mas las traiciones casi nunca salen bien. En 1917 estalla la revolución rusa y se retiran de la contienda con los otomanos, quedándose los armenios entre dos fuegos, ambos ahora enemigos.

¿Y cuál es la pena por alta traición según lo estipula la ley marcial, la ley que regula las relaciones civiles y militares en situación de guerra? La pena capital. Y esa era la pena que se le pedía al sultán que ejecutase contra ellos. Mas al final se decidió que fueran deportados y se les retirasen todos los privilegios de los que hasta entonces habían gozado. No obstante, una buena parte de ellos se fueron instalando dentro del territorio otomano –hay una fuerte y próspera comunidad armenia en Siria –especialmente en la ciudad de Alepo.

Por otra parte, no deja de ser patético escuchar a los congresistas norteamericanos y a la prensa estadounidense echarse las manos a la cabeza ante la brutalidad de los otomanos, ante el “genocidio” armenio, mientras ellos terminaban de aniquilar a las poblaciones nativas de América. En 2018 reiniciaron esa misma campaña, en un intento de desprestigiar a Turquía. No hacía falta. Erdogan se basta por sí solo.

Rusia está actuando correctamente en este conflicto, siguiendo su línea diplomática habitual –después de haber estado armando a los armenios durante 30 años y de haber permitido que se anexionarán por la fuerza territorios azeríes, ahora pide calma, paz y negociaciones. Es decir, que todo siga igual y que Armenia, discretamente, siga anexionándose más territorios de su país vecino. No olvidemos que Rusia, aunque ortodoxa, forma parte de la cristiandad, como lo está demostrando en el conflicto sirio –después de casi 10 años de guerra, los israelíes siguen atacando impunemente posiciones sirias e iranís en territorio sirio, y los turcos, los norteamericanos, franceses y británicos han tomado todo el norte de Siria y continúan robando el petróleo y el gas de este país, ante los ojos, suponemos que cerrados, del gran aliado de Siria que es Rusia.

Lo que Azerbaiyán no debe olvidar es que la cristiandad, Occidente, nunca dirimirá un conflicto contra un país musulmán siguiendo la ley internacional que ellos mismos han establecido. Ellos son la ley y todo aquel que vaya contra sus intereses se convertirá, ipso facto, en un enemigo de la humanidad.

El caso de Turquía todavía es más patético, pues, siendo como es un país musulmán, se ve obligado a defender las posiciones de la cristiandad para no entrar en conflicto con su pertenencia a la OTAN, una organización cristiana que ha cometido los mayores genocidios contra poblaciones musulmanas. Ahora, Erdogan, con su habitual bla,bla, bla al que nos tiene acostumbrados, con su mucho ruido y pocas nueces, no hará nada, pues tiene que demostrar a la cristiandad, a la que de hecho pertenece militarmente hablando, que se puede confiar en él. El resto de países musulmanes suníes hace tiempo que esperan órdenes de Israel.

Azerbaiyán debe luchar hasta recuperar todos sus territorios y establecer allí el Islam como algo vivo, real, no como reminiscencias del pasado ni siguiendo las líneas que marca Turquía. Entonces, sí, habrá que sentarse y hablar de paz.