Irán firma un acuerdo para reforzar los sistemas de defensa aérea de Siria

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Associated Press para The Washington Post

El jefe de las fuerzas armadas de Irán firmó un acuerdo con el presidente Bashar para reforzar los sistemas de defensa aérea de Siria como parte de un acuerdo de cooperación militar, informó el viernes la televisión estatal iraní.

El general Mohammad Hossein Bagheri, jefe del estado mayor de las fuerzas armadas de Irán, se reunió con el presidente sirio Bashar al-Assad durante su segunda visita a Siria desde 2019.

Assad dijo que el acuerdo firmado por ambas partes es el resultado de “años de cooperación frente a la ocupación de Estados Unidos y sus aliados” en Siria.

Bagheri dijo que “mejorará la posición de ambas naciones para enfrentarse a las presiones de Estados Unidos”.

El aliado de Estados Unidos, Israel, ha atacado repetidamente (79 veces en 2018) a las fuerzas iraníes en Siria que están allí para apoyar la lucha de Siria contra los grupos rebeldes como parte de la guerra de ocupación que ya dura 9 años.

Israel ve el atrincheramiento iraní en su frontera norte como una línea roja, y ha atacado repetidamente instalaciones vinculadas a Irán y convoyes de armas con destino al grupo militante Hizbullah respaldado por Irán en el Líbano.

En un breve video transmitido por la televisión estatal iraní, se ve a Assad recibiendo a Bagheri y su delegación.

En noviembre, los aviones de combate israelíes alcanzaron múltiples objetivos pertenecientes a la fuerza de élite Quds de Irán en Siria tras el lanzamiento de cohetes contra los Altos del Golán controlados por Israel.

Irán es el primer aliado regional de Assad y también apoya a grupos militantes antiisraelíes como Hizbullah.

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SONDAS: El artículo en sí adolece de cierta pobreza informativa y de estilo, pero aquí lo importante es destacar las buenas relaciones de Siria con Irán, que se remontan, al menos, al conflicto de Israel y Hizbullah en 2006. Y estas buenas relaciones no van a estar empañadas por elementos externos, como en algún momento ha podido ser Rusia, ya que su papel es el de estabilizador internacional, el de contrapeso frente a la hegemonía occidental.

En la entrevista que el presidente Bashar concedió al canal ruso de televisión, Zvezda, elogió tanto a las acciones del ejército ruso, como a las del ejército sirio. Ambos están aprendiendo nuevas técnicas y estrategias de lucha en esta guerra contra las potencias occidentales. En ningún momento ha habido servilismo, sino cooperación, y el presidente sirio ha destacado en todo momento el papel fundamental que está jugando Irán en este conflicto.

Rusia ha demostrado que, a pesar de haber montado los grupos Shanghái y BRICS en un intento de establecer un poder económico y financiero independiente de los sistemas occidentales, no termina de despegarse de ellos. Putin quiere nadar y guardar la ropa, siguiendo sus secretos deseos de formar parte, un día, del selecto club occidental. Apoya a Siria, pero permite que Israel realice incesantes ataques contra este país, contra las posiciones iraníes en Siria. Tiene ya dos bases militares en territorio sirio, pero ha permitido que USA, UK y Francia monten las suyas y roben el petróleo y el gas sirios. Negocia con Turquía, pero ha dejado que ocupe buena parte del norte de Siria. Estas incongruencias son las que están haciendo interminable el conflicto Siria-Occidente.

La posición de Irán y de Hizbullah es mucho más coherente y no ha variado en los más de 9 años que dura la guerra en territorio sirio. Y esta realidad es algo que nadie va a poder mover. El acuerdo de las dos bases rusas en territorio sirio tiene una vigencia de 45 años, y no creemos que se vaya a prolongar mucho más allá.

Rusia está perdiendo su posición de potencia regional en Oriente Medio y de potencia internacional. El caso de Venezuela, como el de Siria, sigue enquistado, y nos tememos lo peor en el caso de Bolivia y las próximas elecciones. Rusia y China permitieron el golpe de estado de Áñez y abandonaron a su aliado Evo Morales, a pesar de que las elecciones habían sido limpias.

Muchas cosas tendrán que cambiar en la política exterior rusa si realmente quiere asumir el papel de súper potencia y hacer notar su peso en el otro platillo de la balanza.