El arte del gourmet a la hora de consumir noticias

un trino

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Una de las pocas características que diferencia al hombre de hoy del cerdo es la “selección”. De momento, al menos, no se come a sus propios hijos cuando tiene hambre, ni huevos podridos ni plásticos, ni mete el “hocico” en los estercoleros. Sin embargo, se comporta de forma puerca cuando se trata de ingerir noticias –se las come todas, ya sean nutritivas o insustanciales.

En cualquier periódico que abramos hoy o en cualquier plataforma mediática nos encontraremos con decenas de noticias que no tienen ningún valor, insustanciales, noticias basura que llenan páginas y páginas y van conformando, día a día, nuestra configuración existencial.

El hecho de que aparezcan en los medios de comunicación las reviste de una cierta aura transcendental que nos obliga a leerlas y a asumir los sentimientos que según esos medios deberían provocar en una persona socialmente sana.

Estamos hablando de sumergirnos en la macropolítica y abandonar la micropolítica. Nos debe resultar de vital importancia conocer el menú de la cena en París a la que asistieron decenas de dirigentes que conmemoraban el final de la Primera Guerra Mundial. Son los mismos dirigentes que no han dejado de organizar guerras desde que accedieron al poder. Sin embargo, no sabemos que nuestro vecino de arriba está gravemente enfermo y que quizás su familia necesite nuestra ayuda. Esta noticia resulta irrelevante, pues no aparece en los medios de comunicación.

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Hoy leemos que se ha estrellado un Boeing iraní cerca de Teheran ¿Y? ¿Qué se supone que debemos hacer, que debemos sentir? ¿En qué nos concierne esta desgracia? La noticia no analiza el contexto existencial en el que se ha producido el suceso. Es un dato más, inconexo, que entra en el radio de acción de nuestra consciencia. El artículo no nos recuerda que todos vamos a morir irremisiblemente, que tras la muerte habrá resurgimiento y juicio… vida eterna, dicha eterna, fuego eterno. Esta noticia ha ocupado unos 10 o 15 minutos de nuestro tiempo, de nuestra atención.

Un poco más abajo leemos que un cliente en un establecimiento McDonald’s atacó a uno de los empleados. Esta noticia está a la derecha de otra cuyos titulares anuncian que Trump ha prometido devastar económicamente a Turquía si ataca a los kurdos del norte de Siria. De nuevo la actitud del cerdo ante la comida –se lo traga todo, de la misma manera que nosotros nos tragamos todo tipo de noticias al mismo tiempo. No hay selección por parte de los medios ni hay selección por parte de los lectores.

Cada día leemos varias noticias sobre Brexit. Noticias locales por mucho que intenten convencernos de su transcendencia en nuestras vidas cotidianas –luchas de partidos, de bandos y de bandas. Junto a esta noticia hay una foto de las participantes en el concurso de Miss Moscú 2018.

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De otra plataforma nos llega la siguiente noticia:

La embajada libanesa en Trípoli fue atacada por un grupo que mostraba así su indignación en la capital libia de Trípoli, informó el sitio de noticias Al-Nashra, citando a su enviado libanés en aquel país.

¿Por qué nos lo cuentan? ¿Podemos hacer algo por evitar su indignación? ¿Acaso no fueron las “potencias” occidentales las que demolieron Libia, instigaron a la gente para que asesinaran a su propio presidente y dejaron después a este país, modélico en muchos aspectos, en el más absoluto caos? ¿Qué sucede ahora? ¿Por qué debemos sentirnos mal ante la indignación de ciertos grupos libios? ¿Por qué atacó Francia repetidas veces a este país con sus cazas? ¿Con qué derecho lo hizo? ¿Qué hace ahora Francia por ese país? Nunca hay contexto existencial. Nunca se presenta la noticia para ayudarnos a entender qué sucede cuando actuamos en contra de las normas que Allah el Altísimo ha establecido para Su creación, cuando actuamos tiránicamente, opresoramente. Ahora Macron está sufriendo las consecuencias de sus antecesores, esos que gastaban miles de euros en galas y fiestas en el Eliseo (¿Francia una república?). Ahora Macron parece estar viviendo la situación que vivió Bashar cuando en 2011 comenzó la “crisis” en Siria (eufemismo de intervención armada e invasión por parte de Estados Unidos y sus aliados, especialmente Francia) y que él tanto criticaba. ¿Tendrá finalmente que empezar a matar a los chalecos amarillos? ¿Acaso nos importa? ¿Acaso nos importa el destino de una nación que lleva 500 años apropiándose de la riqueza de terceros países, participando en guerras de las que extraen enormes beneficios, generando tanto empleos en Francia como los que han destruido en Chad, Burkina Faso, Costa de Marfil, India, Argelia…? ¿Son estas noticias las que nos interesa ingerir?

Cuando abrimos cualquier artículo del sitio de noticias CNN, nos encontramos al final del mismo con las ofertas informativas:

NegociosEntretenimiento (diversión, espectáculo) – Estilo (incluye moda) – Deportes (incluye apuestas) – Turismo (incluye comidas y bebidas recomendadas) – El Mundo (dividido en zonas) – Negocios (incluye los más exitosos) – Política (mejor no decir lo que incluye).

¿Qué significan estos apartados? Son los apartados en los que tenemos que dividir la existencia, los sentimientos, las opciones. Es una receta adecuada para los cerdos –hay de todo: negocios exitosos, la moda de los famosos, los chismes hollywoodenses, las comidas y bebidas más exóticas de este o de aquel país, el mejor espectáculo de rap, las últimas drogas de diseño, lo mal que se vive en África y Asia y lo bien que se vive en Europa y América. No hay contexto. La noticia es en sí la prueba de la noticia misma –esto es lo que ha sucedido. A veces se dice el por qué, pero tampoco en este caso hay conexión, interacción, con el contexto existencial. Nunca se va más allá de la primera causalidad. Se llama interred (internet), pero nunca hay red de significados, red de interrelaciones. Es lo más lineal que ha producido el sistema.

Las noticias nutritivas no son temporales ni regionales ni categoriales, ya que siempre están unidas, conectadas, al contexto existencial. El hecho de que Netanyahu ataque constantemente a Siria arguyendo que es neutral, pero que no puede permitir una fuerte y masiva presencia iraní en aquel país vecino, es una noticia que nos llega en un momento determinado y desde un territorio específico. Mas para que deje de ser noticia basura, noticia puerca, ingrediente de una receta para cerdos, debemos contextualizarla, interactuarla en la historia y en la red de acontecimientos que la conforman. Tendremos que emplazarla en el panorama democrático, en el devenir de los judíos, en su ideología –pueblo elegido por Dios con derecho divino a explotar al resto del mundo. No olvidemos que los peor parados en todo este asunto son los aliados y amigos de Israel –Estados Unidos, por ejemplo, le paga billones de dólares cada año y manda a sus soldados a morir por los intereses israelitas. En realidad, todo Occidente está secuestrado por el poder judío.

No podemos añadir anuncios en los periódicos o sitios de noticias porque necesitemos fuentes de ingresos. No se puede pagar la verdad con la falsedad. En la mayoría de los casos esos anuncios irán en contra de la ideología dominante del sitio o del periódico, contradecirá su línea política y espiritual y, al final, se convertirá en una publicación amarilla quizás algo más seria que las demás.

Decir la verdad, ofrecer noticias nutritivas, no puede ser un negocio ni una forma de vida, ya que en ese caso seremos esclavos de la fuente de financiación que elijamos.

El primer sacrificio del creyente es financiar la difusión de los valores intrínsecos al ser humano en esta vida con sus propios medios.

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Las noticias se deben seguir hasta su conclusión. Hay pruebas irrefutables de que Israel, USA y sus aliados europeos están armando a los grupos terroristas que operan en Siria. Hay que hablar con el Secretario General de la ONU y que explique de forma clara por qué se permite una acción de este calibre. Hay que entrevistar a los medios que callan estos hechos y que expliquen el porqué de su silencio. Hay que seguir la noticia hasta conseguir una acción consecuente.

Si Netanyahu está dispuesto a ir a la guerra con Irán, si hay serias disputas comerciales con China que pueden acabar en un conflicto bélico, si es cierto que hay millones de desplazados sirios, si Francia y Reino Unido están al borde del colapso… si todo eso es así y nos lo cuentan cada día miles de sitios y de periódicos, ¿dónde queda espacio para hablar de turismo, de futbol o de moda? ¿En qué clase de esquizofrenia nos han metido esos medios de “comunicación”?

Es innegable que más de una vez hemos contemplado la hermosa imagen de todos estos dirigentes occidentales colgados en el mismo palo, agitándose mientras se desnucan. Mas también es innegable que la solución no está en colgar a esos leguleyos que no hacen, sino sisar a sus dueños unos euros aquí y allá. La solución estriba en asumir nuestras responsabilidades que desde hace decenios hemos delegado en el “estado”. No podemos seguir manteniendo este sistema democrático que se arroga el poder divino de legislar, de emitir leyes, de manipular nuestras vidas y la de nuestros hijos, arruinándonos para enriquecer a sus polluelos. Enviamos a nuestros hijos a sus escuelas en las que aprenden a despreciarnos, a ignorarnos, a utilizarnos sin el menor agradecimiento en sus corazones. Enviamos a nuestras hijas a las universidades para que sean libres, autóctonas, independientes, pero lo único que hemos conseguido es acabar con la especie humana, con sus células sociales, con su estructura básica. Hemos delegado en los parlamentos, en las instituciones democráticas que reúnen a lo más corrupto de cada sociedad, el derecho a decidir si un asesino debe morir o vivir, un asesino que ha matado a mi hijo, no al hijo del juez.

La gran noticia es que hay una ley escrita del Creador, una ley que no depende de la subjetividad humana, de los votos demagógicamente obtenidos ni de la fuerza de las armas, sino de la razón, del afinamiento entre este universo y las características propias del ser humano.

Hay mucho por hacer y, sobre todo, hay mucho por deshacer. Organizad pequeñas comunidades, pequeñas sociedades, sociedades fronterizas, en las que poder desarrollar formas de vida afinadas con la creación.


(185) ¿Acaso no contemplan el universo y todo lo que Allah ha creado, y no caen en la cuenta de que su plazo pueda estar próximo a cumplirse? ¿Es qué habrá después de éste otro relato en el que merezca la pena creer?
Qur-an 7 – al ‘Araf